El problema de la piratería editorial en nuestro país es un asunto mayor. Como este diario ha informado, de acuerdo con la Encuesta para la medición de la piratería en México, realizada en 2017 por la Coalición para el Acceso Legal a la Cultura (CALC), el 50% de los lectores de libros en nuestro país incurre en el consumo reiterado de libros pirata. Estas cifras no consideran las variaciones de los años subsecuentes y, más aún, a causa de la pandemia que bien pudo haber agudizado la estadística.

Para el caso particular del consumo de libros digitales en el país, se calcula que un 48% de los lectores han descargado materiales piratas, es decir, versiones generalmente gratuitas en PDF y otros formatos no autorizados por la persona titular de los derechos de autor. De estos lectores, el 70% lee entre dos y más de cinco libros digitales apócrifos por año.

El impacto económico adverso aún es incuantificable, dado que el acceso a materiales piratas digitales es generalmente gratuito y complicado de rastrear, localizar e impedir. Hay sitios en internet identificados desde los cuales se pueden adquirir libros apócrifos, pero uno de los grandes problemas, a decir de la abogada especialista en propiedad intelectual Mariza de la Mora, es que “mientras se logra dar de baja un sitio de estos, pueden aparecer seis más”.

Luego entonces, ¿hay herramientas tecnológicas óptimas para combatir la proliferación de la piratería editorial digital?

Para De la Mora, quien además es consultora de ClarkeModet México, empresa especializada en asesoría jurídica, estratégica y tecnológica en temas de propiedad intelectual, sí hay una alternativa y está vinculada con el tema en boga: el ecosistema cripto, la blockchain y los archivos NFT como una alternativa que, por su transparencia y trazabilidad, puede permitir el rastreo de todo lo que se hace con una obra digital y, en teoría, la identificación inmediata de un acto ilícito.

Incorporar tecnología para facilitar el combate

"La blockchain sí puede ser una oportunidad para disminuir de manera sustancial la piratería en la industria editorial. Tenemos que irnos adaptando a la posibilidad de incorporar las medidas de protección que ya se consideran en la ley, para que los autores, usuarios y editores se sientan con mayor seguridad de que hay algo más que los protege. Definitivamente tenemos que adaptarnos a este entorno digital", explica.

En nuestro país el tema apenas se pone sobre la mesa, pero hay países en los que ya hay pasos en esa dirección. La especialista cita un par de ejemplos: hay varias editoriales en el globo que aceptan criptomonedas como forma de pago, una de ellas es Editores LEE, en Argentina. Además, en diciembre de 2019 la asociación de autores y editores en España, CEDRO, adhirió a la blockchain de Etherium el registro con los derechos de autor de libros y publicaciones periódicas de sus agremiados, de tal manera que todas las licencias para copiar y compartir sus materiales cuentan con esta certificación virtual y posibilidad de rastreo.

“Muchos creadores han empezado a tokenizar sus obras, ya sea que se trate de arte, tuits o memes. De igual manera una obra literaria se puede tokenizar. La función de la blockchain es facilitar la trazabilidad y transparencia de procesos de licenciamiento. Así se puede aportar un tipo de seguridad jurídica tanto a los autores como a los editores y a los usuarios”.

Para simplificar, una obra literaria tendría que ser asimilada por una blockchain como un token no fungible (NFT), es decir que es único e indivisible, tal como lo es una obra tangible protegida por los derechos de autor, pero con la ventaja de que todo lo que se haga con esta obra en internet quedará registrado en la blockchain en la que se aloje y un acto de reproducción ilegal será registrado de inmediato.

“En las reformas nos quedamos cortos”

El 1 de julio de 2020 se publicó la más reciente reforma de la Ley Federal del Derecho de Autor. En ella se incorporan artículos que permiten la incorporación de “medidas tecnológicas de protección efectivas” a las obras intelectuales y se imponen sanciones en el caso de la elusión o violación de estas medidas, como es el caso de la creación de un acceso no autorizado a una obra protegida.

“Siempre la tecnología va a ir un paso adelante del derecho”, señala De la Mora. “Si bien ahora mismo las autoridades no reconocen esta herramienta como una forma de protección, hay que capacitarlas para que las reconozcan como pruebas fiables, que pueden ser la forma de acreditar una autoría o titularidad. Las reformas del año pasado para la adaptación al entorno tecnológico sí son buenas, pero nos quedamos cortos”, opina.

No se atreve a poner un plazo para que el entorno cripto sea discutido formalmente en el Legislativo, pero señala que es importante seguir hablando del tema, homologando criterios y buscando soluciones a problemas como la piratería.

En la Ley Federal del Derecho de Autor

  • Artículo 114 Bis.- En la protección del derecho de autor y derechos conexos respectivos, se podrán implementar las medidas tecnológicas de protección efectivas y la información sobre la gestión de derechos.
  • Artículo 232 Ter.- Se impondrá multa de mil hasta diez mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización, a quien eluda una medida tecnológica de protección efectiva que controle el acceso a una obra, interpretación o ejecución, o fonograma protegido por esta Ley.

¿Quién es Mariza de la Mora Mondragón?

Maestra por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) especializada en Derecho de la Propiedad Intelectual. Es consultora de Asuntos Jurídicos de ClarkeModet México. Su área de expertise es la creación de estrategias para la protección de derechos de autor. Tiene experiencia jurídica en los sectores público y privado relativos a innovación, tecnología, arte y software. Actualmente funge como árbitra autorizada por la Secretaría de Cultura federal en el procedimiento arbitral regulado en la Ley Federal del Derecho de Autor.

Glosario:

Token: una entidad en el ecosistema cripto al que le es asignado un valor, también se puede usar como medio de pago, pero es más que una criptomoneda, puesto que tiene más usos. Un token puede usarse para otorgar un derecho, para pagar un trabajo o para ceder información determinada.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx