Desde la época de los clásicos hasta el siglo XVIII se creía que la salud de una persona dependía del equilibrio de cuatro líquidos corporales, cuatro humores. Un exceso de alguna determinaba el padecimiento. Si el exceso era de la llamada bilis negra el enfermo padecería de grave tristeza: melancolía.

Recorrer Melancolía, la exposición en el Museo Nacional de Arte (Munal), es dar un paseo por la historia de la depresión. Desde eras virreinales hasta nuestra época, la tristeza profunda ha sido tema de los artistas. No es por hacer romántica la depresión oh, el genio atormentado pero el artista suele ser de naturaleza sensible y sabe reconocer en los cercanos y en sí mismo la melancolía.

Reivindicar la tristeza

El recorrido por más de 100 obras fascina. Uno pensaría que ver tantas interpretaciones de la tristeza sería deprimente: nada más lejano de la experiencia. La exposición es una reivindicación de la tristeza. De ese estado de postración puede nacer la reflexión profunda, el renacimiento, hasta el heroísmo.

De Cristóbal de Villalpando, gran maestro del Virreinato, hasta nuestros amigos del siglo XX como Tamayo y Rivera, todos tienen diversos enfoques de la tristeza. Julio Galán, el gran artista mexicano de finales del siglo, también está presente con su Retrato de Sofía.

Tamayo presenta por su parte a un personaje iluminado: la melancolía como exaltación espiritual. Rivera retrata un paisaje desolado con una barquita solitaria: Después de la tormenta.

La exposición no tiene un orden cronológico, sino temático. El que más me impresionó fue el primero, La pérdida del paraíso, donde los artistas reflexionan sobre la vida en este valle de lágrimas . Aquí hay obras virreinales exquisitas. No hay que perderse Rey de burlas, obra de Cristóbal de Villalpando, quizá la obra más importante de la exposición. En los siguientes ejes podemos encontrar obras con referencia a obras literarias o dialogan entre ellas para darnos un pequeño cuento para llevar a casa.

Melancolía también es una oportunidad para disfrutar de la gran colección que tiene el Munal.

Hay obras poco conocidas, como la desoladora Éste es el espejo que no miente, de Tomás Mondragón o Pierrot doctor, de Julio Ruelas, una obra más bien burlesca, agridulce.

Melancolía es un paseo por estilos e historia. Es muy impresionante y nada aburrida y eso que parece tan frívola, pero es tan importante que nunca debería pasarse por alto. La melancolía nunca me pareció tan atractiva.

  • Museo Nacional de Arte
  • Tacuba 8, Centro Histórico
  • Martes a domingo, de 10 am a 5:30 pm
  • Entrada: $60

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