Para el otoño de 2021 la Universidad Iberoamericana Ciudad de México empezará a operar con nuevos planes de estudio, denominados Manresa, en 33 carreras. El elemento central de los cambios establecidos es la trayectoria de formación  social y se basará en diferentes acciones.

En entrevista, la maestra Sylvia Schmelkes del Valle, vicerrectora académica de esta institución, dijo que este cambio en los contenidos de los programas no es nuevo, “se venían trabajando desde hace tres años, pues en algunas áreas se hicieron cambios muy radicales, sin embargo la pandemia sí nos hizo cambiar sobre todo la visión general” y señaló tres aspectos:

La falta que nos hace lo presencial; “hay muchos aprendizajes que se dan de la relación cara a cara y de la convivencia informal. Eso nos hizo reflexionar qué queremos lograr con la presencia, es un aprendizaje que delimitamos mucho mejor”.

¿Para qué nos sirve la tecnología?, “para nosotros fue un vuelco pasar a la educación a distancia prácticamente de la noche a la mañana, aunque había infraestructura y algo de experiencia, no en la dimensión en que se necesitó. Después de un año nos hemos dado cuenta de que la tecnología tiene muchas virtudes y no se puede despreciar como instrumento de aprendizaje. Esto nos llevará a muchas más clases mixtas, la experiencia en varios sentidos ha sido grata para los estudiantes”, asegura Schmelkes.

Los efectos socioemocionales en los alumnos por el confinamiento, “hemos visto hasta problemas de depresiones profundas o intentos de suicidio, lo mismo pasa con los profesores. Aunque existe una clínica de bienestar universitario, también nos vimos rebasados, por lo que fue tema de reflexión para este nuevo programa”.

Interdisciplinariedad, género, sustentabilidad y algo más

La especialista en educación señaló que otra de las particularidades de este cambio curricular es que se fortaleció el servicio social, mismo que se daba al final de la carrera, “nos pareció que no era suficiente, sino que se requería este acercamiento a lo largo de toda la carrera, que sea una verdadera formación social, que sea una introducción para darse cuenta de las verdaderas necesidades, que haya toma de conciencia y la voluntad para cambiar los problemas del país de manera profesional”.

Por otro lado, dijo que están convencidos de que el futuro en general de todas las universidades va a ser la interdisciplina, “en el pasado la tendencia ha sido a segmentar artificialmente la realidad, lo que ha llevado a la hiperespecialización, eso nos ha conducido a que el diálogo entre disciplinas sea muy complicado, pues cada disciplina desarrolla su propio vocabulario, incluso su propia cultura y metodología. Sin embargo, los problemas sociales están interrelacionados y requieren el dialogo, esto solo se logra con una orientación interdisciplinaria”, por eso con cuatro materias se fomentará esta óptica en todas las carreras.

Otros componentes que eran necesarios fomentar en los futuros estudiantes es el género, la interculturalidad y sustentabilidad.  Aunque había carreras que por su naturaleza tocaban estos temas, de manera general es algo novedoso para el campo de la educación, “son tres aspectos muy necesarios de cristalizar y nos parece que es muy importante formar a nuestros estudiantes al respecto”, señala.

El reto es grande, por ejemplo en el caso de interculturalidad, ni siquiera se entiende bien en muchos casos el significado, dice Schmelkes del Valle, quien añade que se trata de un  proceso de formación profundo, pero la idea es darnos cuenta que la apertura a otros conocimientos y otras formas de conocer se vuelve fundamental para enfrentar los problemas actuales.

nelly.toche@eleconomista.mx