La tarde de este jueves, el director artístico y de orquesta Carlos Miguel Prieto, titular de la Sinfónica Nacional y la Sinfónica de Minería, fue reconocido en la Universidad Anáhuac Norte con el Premio Culmen al Liderazgo Artístico, un reconocimiento cuyo valor agregado es que lo confieren los estudiantes del Diplomado Culmen, con el cual dicha casa de estudios redobla esfuerzos para la formación de líderes en arte y cultura.

El director ingresó al campus recibido por Vivián Estévez Alfaro, coordinadora de Culmen; Bernardo Rangel Sada, vicerrector de Formación Integral de la casa de estudios; y Rubén Córdova Torres, alumno coordinador del Comité Premio Culmen 2018, quienes lo escoltaron hasta el Centro de Exposiciones, donde ya lo esperaban los miembros del Diplomado Culmen y otros integrantes de la comunidad universitaria.

“Maestro, gracias por hacer de su vida y de su trabajo un testimonio de liderazgo referente para nuestros alumnos. Es un líder que ha hecho una gran aportación a las artes y la cultura en México y el mundo”, reconoció Vivián Estévez durante el discurso inicial de la ceremonia de homenaje que, además, celebró el décimo aniversario del diplomado.

En representación del comité de alumnos que otorgó éste, el tercer Premio Culmen (que antes se ha conferido a la exdirectora de la Compañía Nacional de Danza, Sylvie Reynaud, y a la actriz Susana Alexander), Rubén Córdova también subió al estrado para rendir tributo al maestro Carlos Miguel Prieto:

“El Premio Culmen quiere reconocer a un líder que nos grita que vivir del arte sí vale la pena, que nos demuestra que todas las horas de ensayo que invertimos en nuestra profesión sacan lo mejor de nosotros. Premiamos a una persona dispuesta a defender el arte como una solución a las problemáticas de nuestro país (...) Reconocemos el gran ejemplo del maestro, de disciplina, entrega, pasión y, sobre todo, de llevar una vida artísticamente coherente”, expresó.

Antes de que el doctor Bernardo Rangel Sada hiciera lo propio, se proyectó una semblanza sobre la prolífica trayectoria del premiado, quien ha portado la batuta de orquestas tan importantes como la Sinfónica de Chicago, la Filarmónica de Luisiana y la Filarmónica de Londres, por mencionar un puñado; pero también se ha presentado al frente de la Sinfónica Nacional, en escenarios de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos.

“La sociedad busca referentes y el arte nos los da. Agradezco a todas las personas que se comprometen con las artes porque nos inspiran a dar lo mejor, lo que vale, lo bello; nos inspiran a detenernos en medio del trajín para contemplar la vida como un don.

Hoy la ocasión nos ha permitido detenernos y disfrutar de este premio para el maestro Carlos Miguel Prieto, porque estoy seguro de que es un hombre que tanto en su vida personal como pública ha demostrado una real identificación con nuestros principios formativos”, refirió Rangel Sada antes de entregar el reconocimiento en medio de una extendida ovación.

Durante su discurso de agradecimiento, Carlos Miguel Prieto destacó la importancia de la formación artística y dijo que la mejor lección que se puede compartir con los jóvenes es a través del ejemplo. También declaró que muchos de los logros con los que se le reconoce obedecen a un ejercicio colectivo y no escatimó en tiempo para hacer mención de los músicos y miembros de producción que le dan sentido a su batuta.

“La música es un vehículo increíble, para aquél que la encuentra, una mina de oro para toda la vida. La música no tiene sentido si nadie la escucha y tampoco tiene sentido si no le cambia la vida a alguien. Es verdad que un violín le puede cambiar la vida a un niño. También es verdad que le puede cambiar la vida a una comunidad (...) Todos los días agradezco por haber tenido una profesión que es exactamente igual que mi pasión, y mi pasión es la música porque es para ustedes. Un concierto sin público es un ensayo y un ensayo con una persona del público, es un concierto”, concluyó para finalmente firmar el libro de honor de la Anáhuac Norte.

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