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Kusturica como cineasta es buen guitarrista
El domingo pasado la No Smoking Orchestra se presentó por segunda vez en el DF. Tocan una mezcla escandalosa de rock, punk y gitanería balcánica.

Lo diré de una vez antes de que me dé pena y me importe el maldito qué-dirán: puedo vivir sin el cine Emir Kusturica.
De verdad, no es por ganas de hacer enojar a nadie. Creo sinceramente que Kusturica es un mal cineasta. O cuando mucho, un cineasta mediocre. Todas sus películas pecan de exóticas, del deseo de ser impredecible, de un realismo mágico que más bien yo llamaría el síndrome de "No tengo ideas narrativas, ¡hey, mira, un gato que flota!".
¿Su biografía de Maradona? Por favor, qué cosa más aburrida. ¿La vida es un milagro? Más bien la vida es una monserga. Me asusta lo que vaya a hacer con la vida de Pancho Villa en su próximo proyecto. A ver si no convierte a Mi General en un Che Guevara cursilón que flota entre plátanos y papayas.
De la filmografía de Kusturica yo solo rescataría dos cintas: Underground, una fábula bélica tan dolorosa que uno se ríe nomás de pura incredulidad (una cinta con la que aprendí que los seres humanos somos capaces de pasárnosla bien hasta en las peores situaciones). La segunda me parece una de las 10 mejores películas que he visto en la vida: El día en que papá se fue de viaje de negocios de la que no diré más. A veces no decir nada es la mejor recomendación.
Cuatro párrafos para demostrar que no soy fan de Kusturica, el cineasta. Y sin embargo, lo quiero.
Lo quiero, sobre todo, porque es el guitarrista (y ex-bajista, como él mismo siempre se presenta) de la No Smoking Orchestra. Un guitarrista que no toca maravillosamente, ni es la estrella del grupo, ni habla mucho con la audiencia, aunque la gran mayoría de los fans del grupo lo sean porque además son fans de sus películas. Se ve bien ahí Kusturica, en segundo plano, pasándosela como Dios manda. Me iría a tomar una cerveza con ese hombre.
El domingo pasado la No Smoking Orchestra se presentó por segunda vez en el DF (la primera fue hace 6 años, vinieron como parte del hoy desaparecido Festival Internacional de Cine Contemporáneo). La No Smoking es una alegre banda de vagos: artistas a medias, músicos que tocan como si jugaran futbol en una liga dominical. Suenan bien a punta de tocar juntos desde hace muchos años. Son geniales, uno no sabe si están borrachos o nomás están a punto de estarlo.
Tocan una mezcla escandalosa de rock, punk y gitanería balcánica. Han sido tan exitosos que, al menos parcialmente, son responsables del surgimiento de la polka gitana como un movimiento mundial del que han surgido proyectos musicales tan populares como Gogol Bordello y Beirut (si no los conoce, no le digo más. A veces no decir nada es la mejor recomendación).
El líder de la No Smoking, el Dr. Nele Karaljic es lo que en términos simples y elegantes llamaré una chinampina. Brinca todo el concierto, grita, canta, echa porras a Serbia, a México, a Pancho Villa. Se burla de Kusturica ("Ahí viene Emir Clapton, el verdadero manos lentas"). El gran momento de la noche: cuando vestido de hombre pájaro, Nele dirigió al público en el coro de "Fuck You MTV!". Así se despidió la noche: Fuck you MTV!
Si no sabe que significa la frase, no le digo más. A veces no decir nada...