“Es inconmensurable hablar de la obra del doctor José Sarukhán Kermez, no solo por su generosidad, sino también por las consecuencias y legado que ha dejado a México”, expresó el arquitecto Felipe Leal, presidente del Seminario de Cultura Mexicana, al poner en manos del exrector de la UNAM la Medalla José Vasconcelos, por sus aportes al estudio de la biodiversidad, al fortalecimiento de la educación superior, y al desarrollo de la ecología en México.

Esta presea, aunque otorgada en 2021, corresponde al periodo 2020 y surge con la idea de honrar a aquellas personas que han llevado a cabo una labor de difusión cultural en nuestro país con un nivel superior que corresponda a su especialidad, mediante conferencias, exposiciones, etcétera, durante un periodo de 15 años. Ha sido otorgada a otros destacados  personajes de la ciencia, el arte y la academia como Ernesto De la Torre Villar(1999), Elisa Vargaslugo (2009) Carlos Prieto (2012), Ruy Pérez Tamayo (2013) entre otros.

“Mucha gente puede no entenderlo pero, que en la vida académica haya un reconocimiento de quienes trabajan con uno e incluso en muchos casos sin conocerse, es decir, venido de los colegas y no de una instancia administrativa, es realmente la mayor distinción de la que un académico puede sentirse realmente honrado”, dijo Sarukhán. A pesar de no ser miembro del Seminario, asegura que hay muchos queridos amigos y colegas. “Estas son cosas que para quienes hemos estado en la vida académica toda la vida, significan mucho y es uno de los alicientes y premios muy valorados”.

“Quienes se han formado conmigo, he tenido la suerte de que son gente de primerísimo nivel y son mejores que yo, esa huella es la mejor”, afirma.

En el marco de esta celebración, El Economista tuvo oportunidad de platicar con el galardonado, quien asegura que para él la necesidad de la comunicación de la ciencia quedó entendida de forma muy temprana, misma que hoy se le reconoce.

“Desde que era alumno de la Facultad de Ciencias era muy adicto de comunicar a las demás personas lo que uno está haciendo”. Él narra cómo una tradición de la Facultad era dejar algo como legado, algunos donaron el primer autobús, otros dejaron un aparato de cine para el cineclub, y era un gran esfuerzo pues siendo estudiantes no se contaba con mucho dinero, en el turno de su generación se les ocurrió que un buen legado sería algo que apoyara a los jóvenes que llegaban de las preparatorias “todos destanteados y espantados”. Así, crearon una exhibición para explicar ¿qué es la biología? Para que al menos estos estudiantes recién llegados, se dieran una idea.

Es una exposición que quedó en la parte baja de la Facultad y desde ese momento el doctor Sarukhán entendió que parte de ser científico también abarcaba comunicar a la gente aspectos que le pudieran resultar muy interesantes. Esa labor la ha podido difundir y promover en otros espacios donde ha estado al frente como la Sociedad de Botánica, el Instituto de Biología, la Academia de la Investigación Científica y desde la Rectoría de la UNAM con la creación de nada más y nada menos que el Museo Universum.  

Ahora desde la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), ha encontrado una mejor manera de continuar con la labor. “Acercando a la gente a la ciencia y que ellos produzcan elementos útiles para la misma”, dijo que esto ha existido desde hace muchos años, “los aficionados y amateurs en realidad son las personas que por ejemplo, vigilan y detectan si hay un objeto celeste que viene peligrosamente hacia la tierra, porque no hay suficientes astrónomos en el mundo para vigilar la enormidad del espacio. Ellos están organizados en grupos y no es necesario decirles por qué es importante la astronomía, lo entienden profundamente ”.

Esto se puede repetir en muchas áreas por eso la Conabio por ejemplo cuenta con Naturalista, en la cual la gente provee información sobre la fauna y la flora mexicana. Muchas veces son cosas comunes, pero otras veces incluso se han dado descubrimientos de especies nuevas para la ciencia. “Este es el mejor acercamiento a un pedazo del conocimiento”.

El doctor Sarukhán asegura que esta es una parte que la ha traído en la sangre desde hace mucho tiempo, “el trabajo de difusión y traducción del conocimiento que es necesario, para que niños desde los 4 años, pero también para que personas que ya cuentan con una profesión, pueda entender que el conocimiento científico es parte de la cultura”.

La ciencia es inherente a la cultura

El galardonado comparte que la cultura es el entendimiento del entorno natural y social, y que un producto de ese entorno social es la ciencia. “Estamos hablando de la misma cosa, es un universo de entendimiento que debemos tener todos en todo el mundo y debería ser mucho más promovido en todos los niveles, yo trato de insistir en ello lo más posible”.

Y da un ejemplo de este vínculo inalienable. Recientemente fue invitado por el Seminario para hacer la introducción de un libro sobre bioética, aunque no en el sentido médico, sino con una visión en donde además de eso, se habla de la ética del comportamiento hacia el planeta y los demás miembros de nuestra especie. “Me parece que la ética hacia esos dos elementos es fundamental, si no tenemos un cuidado con el entorno que nos sostiene, no existe congruencia”. En este sentido el doctor asegura que hay unos textos espléndidos y con sorpresa encontró que hay gente que se preocupa por estos temas y los plasma, “una vez más vemos cómo la ciencia es parte de la cultura, no deberíamos separarlas”. 

Concluye que falta mucho por hacer para que la humanidad logre entender esta fuerte relación, por ello seguir en la labor de difusión, es una de las actividades que continúan como una de las más importantes en su vida.

Larga trayectoria

José Sarukhán Kermez obtuvo la licenciatura en Biología en la UNAM; la maestría en Botánica Agrícola en el Colegio de Posgraduados; el doctorado en Ecología en la Universidad de Gales. Ha sido profesor de la Universidad de Chapingo, de la Organization for Tropical Studies de Costa Rica, del University College of North Wales, de las universidades de Buenos Aires, Texas, Stanford y Barcelona. Es investigador Emérito en el Instituto de Ecología de la UNAM.

Se ha especializado en el estudio de la ecología vegetal de poblaciones y sistemas, biodiversidad y darwinismo. Es reconocido internacionalmente por sus conocimientos sobre la biodiversidad y conservación de los ecosistemas, el cambio climático global, y ha sido un promotor de la educación superior, la ciencia y la tecnología.