La noticia corrió como la pólvora. María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), estaba en el Festival de Cannes y por orden presidencial se le obligó regresar.

Un memorándum del presidente Andrés Manuel López Obrador, del 3 de mayo del 2019, donde anuncia varias medidas de austeridad, establece que “toda comisión al extranjero deberá ser presentada por escrito, justificada y autorizada por el titular del Ejecutivo federal” y agrega que el monto aprobado para viáticos al extranjero en el Presupuesto de Egresos se reducirá en 50 por ciento.

En la mañanera de este martes, el propio presidente de México reveló que en lo que va de mayo sólo ha autorizado 20 viajes al extranjero, de 100 solicitudes que le presentaron.

María Novaro finalmente realizó el viaje al Festival de Cannes, como cada año lo hace el Imcine, pues una de sus funciones es buscar acuerdos y promocionar las películas y directores mexicanos en ese y otros festivales internacionales; sin embargo, en esta ocasión no contaba con que necesitaba la firma del presidente.

Seguramente, el viaje estaba planeado antes del memorándum del 3 de mayo, pues el encuentro cinematográfico más importante del mundo comenzaba el 14: México no podía faltar o llegar tarde. “Problemas de logística con Presidencia”, escribió un diario de circulación nacional.

La salida sorpresiva de María Novaro del Festival de Cannes preocupa a la comunidad cinematográfica, pues la delegación se quedó en el encuentro sin la funcionaria que tendría que encabezar las reuniones con los representantes de la industria y de los circuitos cinematográficos del mundo. Sobre todo, porque ya tenía programadas citas con importantes personajes.

El Economista buscó una versión oficial del Imcine sobre el tema, pero Alejandro Hacha, vocero del instituto, no atendió la llamada y la transfirió a una de sus asistentes, quien no pudo ofrecer una respuesta, y al cierre de esta edición, el sitio web del Imcine no había publicado un comunicado.

Este año, la presencia de México en Cannes no fue tan relevante como en otras ediciones; no hubo una película mexicana en competencia, pero Alejandro González Iñárritu es presidente del jurado.

Sólo en función especial se presentó Chicuarotes, de Gael García Bernal, y la proyección de Los Olvidados y Nazarín, ambas películas fueron restauradas por The Film Foundation’s World Cinema Project y L’Immagine Ritrovata, en colaboración con Fundación Televisa, Cineteca Nacional y Filmoteca de la UNAM. También se exhibe L’Âge d’or (1930), de Luis Buñuel.

Voces críticas

El regreso súbito de María Novaro del Festival de Cannes fue criticado por algunos creadores.

“Muy preocupante la falta de independencia de todo el sector cultural en esta cuarta transformación. Si las cosas siguen así, estaríamos viviendo el principio del fin en plena cresta para el cine mexicano”, dijo Everardo González, documentalista realizador de La libertad del diablo y Cuates de Australia, ganadoras de premios en decenas de certámenes internacionales.

Por su parte Arturo Saucedo, especialista en temas culturales, expresó: “Hay formas de hacer las cosas. Es humillante; el gobierno de México da una imagen pésima en nuestro país y en uno de los foros internacionales más importantes de la industria cinematográfica; al final es un gasto inútil si la hacen regresar. No son las formas institucionales de una democracia”.

vgutierrez @eleconomista.mx