Alejandra Zermeño trabaja oh, cómo trabaja . Cuando comienza la entrevista está revistiendo una de sus esculturas de plastilina gris. Es una pieza que retrata a una mujer a escala real. Es un trabajal de locos, pero Alejandra lo hace con paciencia, con amor. A pesar de que ésta es una pieza comisionada, la escultora dice que cada una de sus obras se llevan un pedacito de ella, por eso trabaja tan duro en ellas. Yo no maquilo , dice. Cada obra es un símbolo .

En este proceso de digestión estética, por llamarlo de algún modo, Alejandra busca inspiración. Mientras charlamos, de fondo suena ?Arcade Fire. En su escritorio a medio leer está un libro sobre el eneagrama, esta nueva teoría psicológica sobre la personalidad.

Alejandra ha trabajado el arte textil durante buena parte de su carrera. En la Ciudad de los ?Libros, en la Ciudadela, hay un par de obras suyas que despliegan las dos vertientes de su trabajo: esculturas de figura humana cubiertas de hilos y de tejidos. Una relación orgánica entre los materiales y el significado de la pieza.

El lenguaje del material

Yo no le tengo paciencia al telar , me dice Alejandra mientras sigue trabajando en su escultura. Soy demasiado desesperada . Le platico que en esta serie sobre artistas textiles me he encontrado con una comunidad unida, pero conformada casi por entero de mujeres.

Bueno, está el trabajo de Toledo , y me explica el proceso de los murales de fieltro que ha usado Francisco Toledo en diversas obras.

El trabajo con el fieltro es de lo más rico, según me lo va explicando Alejandra. De uno de sus varios contenedores de material saca un pedazo de lana cardada (es decir, ya hecha una especie de hilo grueso; es un material muy fino, suave) y me enseña como, a partir de picar con una aguja, se forma un pieza sólida. Es el proceso de fieltrar, de felting en inglés. Con esta técnica puedes hacer cualquier tipo de pieza. No es una técnica mexicana, a pesar de que es muy antigua. En México es difícil encontrar buena lana. La que yo uso es argentina .

Durante un tiempo, Alejandra dejó el textil. Usó otros materiales: acrílico, hilos de plásticos ( son con los que hacen las sillas acapulco ), pintura. No quiero denostar a nadie, pero yo no soy artesana. El material no es mi preocupación principal, dejó que cada material tenga su lenguaje .

Alejandra empezó a tejer de niña porque no le quedó de otra: Tejido era el único taller para niñas en su secundaria. Pero lo que empezó como una obligación odiosa con el tiempo se convirtió en un modo de expresión que durante sus años universitarios fue agregando de a poco en sus piezas académicas.

Alejandra, que no se cansa de buscar inspiración, me habla de varios artistas. La tejedora Judith Scott, quien por cierto tiene síndrome de Down. El artista Jim Skull, que hace piezas con hilo suelto, técnica que Alejandra retomará para su próxima colección. Un lugar especial tienen el diseñador de modas Issei Miyake y la arquitecta Claudy Jongstra, que usa el textil como elemento arquitectónico. Sus piezas, dice Alejandra, la ponen a volar. Cada material, cada creador, un lenguaje.

Hay piezas que tienen una poderosa carga emocional. Ésas no se venden. La más importante es Jaguar negro . La historia de la modelo es tremenda: es una mujer que se quemó por dentro por el impacto de un rayo. Alejandra no sólo es una artista textil, también es una aficionada al textil. Me enseña un vestido precioso conformado de hilo hecho por la diseñadora argentina Agostina Bianchi. El vestido pesa. Es el vestido de la inauguraciones , dice Alejandra. Inspiración por todas partes.

Reinvención no: evolución

Cada obra de Alejandra tiene una potente carga narrativa: es la pieza y la historia que cuenta. En su colección anterior, Cherchez la femme, cada escultura narraba el paso crítico por el que habían pasado un grupo de mujeres.

Esta vez está trabajando en una serie que puede ser la más importante de su carrera. En el Museo Mexicano de San Francisco tendrá una exposición individual este 2018. 2017 voy a estar trabajando como loca. Quiero hacer un coro a muchas voces de mujeres dedicadas al maíz .

La serie se llamará Custodias del maíz. Estará conformada por esculturas en varios formatos de mujeres dedicadas al maíz. Desde la agricultora que cuida la semilla autóctona hasta la científica que trabaja en su laboratorio para modificarla. No será una obra crítica, quiero voces, quiero historias .

Será una mujer por cada estado. 32 esculturas en año y meses: una locura. Pero Alejandra no tiene miedo al trabajo. Ella misma mueve su obra, no pertenece a ninguna galería, no tiene dealer, no la apoya el Fonca. Y, sin embargo, su carrera no ha hecho sino crecer.

Yo quisiera dedicarme únicamente a producir, pero no puedo. No se vive de likes en Facebook, tengo que promover y vender mi obra yo misma . Su trayectoria demuestra que hay otras maneras para los artistas: no necesariamente tienen que pasar por el circuito de galerías para llegar a los coleccionistas.

En Custodias del maíz Alejandra retoma el arte textil a full. Deshilados, tejidos, hilo de oro. Hilos que se desprenden, que cuelgan, de diferentes tonalidades para que tengan matices. Le pregunto si esta nueva colección es una reinvención de su arte textil. Se lo piensa y me dice: No diría que reinvención. Es una evolución .

Para terminar, Alejandra me dice su lema: Que las buenas y malas noticias te agarren chambeando . Y así la dejo, con su plastilina y su escultura. Sin más.

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