Los tesoros mejor resguardados de Minneapolis están en el Instituto de Arte de Minneapolis (MIA, por su sigla en inglés), un museo con más de 90,000 piezas antiguas y contemporáneas que abarcan 5,000 años de historia del arte, una de las mejores colecciones de Estados Unidos, a la altura de las mejores del mundo.

La colección permanente del MIA, proveniente de todos los rincones del mundo, y de lo antiguo a lo contemporáneo, vincula el pasado con el presente e inspira asombro en el visitante.

Como en un recorrido enciclopédico, sus piezas de arte dan cuenta de la creatividad y legado estético de la humanidad, desde las antiguas civilizaciones que florecieron en China, Grecia, Roma y el mundo islámico, pasando por el esplendor del Renacimiento y las artes que surgieron en las Américas, antes y después de la colonización europea.

Sus colecciones están repartidas en siete áreas curatoriales, que incluyen pintura, escultura, fotografía, textiles, artes decorativas, arquitectura, dibujos y grabados procedentes de todos los confines del mundo y de todas las épocas.

México, presente en la colección

Llaman mi atención dos piezas de arte prehispánico mesoamericano. Una máscara olmeca de más de 3,000 años de antigüedad, esculpida en jadeíta, probablemente destinada para uso de un gobernante, con elementos simbólicos esgrafiados, como un hombre-jaguar por encima del ojo derecho, aunque la presencia de restos de polvo de cinabrio, sugiere que la pieza podría estar asociada a un contexto funerario.

Máscara Olmeca 900-300 a.C. Foto: Catálogo MIA

La otra es una figura de manufactura mexica, de 51 cm de alto por 21 de ancho, tallada en piedra de basalto, del periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d. C.), que representa a Chalchiuhtlicue, diosa del agua, esposa o hermana de Tláloc, obsequiada al museo por Curtis Galleries.

Diosa Chalchiuhtlicue mexica 1200-1521 d.C. Foto: Catálogo MIA

La colección del MIA guarda un sitio especial para los más grandes exponentes de la pintura de todas las corrientes y épocas. Detenerse a contemplar Los Olivos, de Vincent van Gogh; Lucretia, de Rembrandt; La purificación del templo, de El Greco; Mujer en un sofá, de Pablo Picasso, El Burlador, de Rufino Tamayo, o Dear Diary: Never Since We Left Prague, de Leonora Carrington, no tiene precio. Sin embargo, el acceso al museo es gratuito.

Además de la exposición permanente, el MIA ofrece un programa de exhibiciones temporales todo el año. Cabe destacar aquí una que tiene gran significado para el público mexicano: El México de Graciela Iturbide, un recorrido por la obra de la célebre fotógrafa desde la década de los años 70 hasta 1998.

El México de Graciela Iturbide

La exposición hace un recorrido por los 50 años de carrera de la reconocida fotógrafa Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942), que fue asistente de Manuel Álvarez Bravo y amiga del recién fallecido artista oaxaqueño Francisco Toledo.

Curada por el Museo de Bellas Artes de Boston, El México de Graciela Iturbide muestra 125 fotografías que cuentan la historia visual del país desde finales de los años 70. “Más allá de la fotografía documental, el trabajo de Iturbide revela las complejidades de México a través de sus exploraciones personales. Centrada en las tensiones entre la vida urbana y rural, la presencia humana y la naturaleza, y las culturas indígenas y españolas, sus fotografías han contribuido a la identidad visual de México, al tiempo que llaman la atención sobre el rico sincretismo, la diversidad y las desigualdades de la sociedad mexicana”, refiere el MIA en un comunicado oficial.

“Estamos encantados de presentar esta extraordinaria exposición de obras de Graciela Iturbide, una fotógrafa innovadora y visionaria que aporta una lente feminista a las culturas e historias en capas de México”, dijo Casey Riley, curadora y jefa del Departamento de Fotografía y Nuevos Medios del MIA.

 

La exposición está organizada en ocho secciones temáticas: “Años tempranos”, que presenta imágenes de la cultura mexicana en los años 70 y principios de los 80; “Juchitán”, que captura el papel esencial de las mujeres en la cultura zapoteca; “Aquellos que viven en la arena” documenta la forma de vida de los seris, un grupo de pescadores anteriormente nómadas que vivían en el desierto de Sonora; “La Mixteca”, que registra elaborados rituales de matanza de cabras en Oaxaca, una tradición que se remonta a la época colonial y continúa en la actualidad; “Fiestas”, un mosaico estimulante de los viajes de Iturbide por todo el país desde mediados de la década de 1970; “La muerte y la mortalidad”, que retrata los rituales funerarios y celebraciones del Día de Muertos; “Pájaros” y “Plantas” que incluye fotos de cielos llenos de aves y fotografías de plantas nativas, principalmente cactus, de un proyecto de 1998 para el Jardín Etnobotánico de Oaxaca.

La exposición está conformada principalmente por la colección personal de Iturbide, con préstamos del Museo de Bellas Artes de Boston, colecciones privadas en Estados Unidos, México y Francia, e incluye dos adquisiciones del trabajo reciente de Iturbide por parte del MIA.

El México de Graciela Iturbide se presenta hasta el 15 de diciembre del 2019 en la Galería de Fotografía Harrison del MIA, en el 2400 de Third Avenue South.

Arte clásico y contemporáneo

Las habitaciones dedicadas a las pinturas renacentista, barroca, clasicista, impresionista, postimpresionista, surrealista, expresionista, cubista y contemporánea ofrecen obras de sus mejores exponentes: El Greco, Fra Angelico, Albrecht Dürer, Rembrandt, Antonio van Dyck, Paul Rubens, Goya, Manet, Monet, Vincent van Gogh, Mattisse, Degas, Cézanne, Chagall, Gauguin, Seurat, Dalí, Picasso, Kandinsky, Egon Schiele, Magritte, Pollock, entre muchos más.

El arte contemporáneo está representado en obras de Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Yayoi Kusama, Zhang Huan, Yoshitomo Nara y Ai Weiwei, entre los más destacados.

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