La fusión entre el descentralizado Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y el desconcentrado Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) está todavía analizándose en el Poder Ejecutivo y no hay una decisión definitiva.

“Para nosotros es importante que la actividad autoral esté cada vez más protegida y más difundida con la comunidad de cultura. Es algo que ahorita está solamente en análisis, no es una determinación tomada. Tenemos diálogo permanente con los titulares de estos derechos, que son los creadores y las creadoras que están al frente de la posibilidad de fortalecer estos derechos autorales; no solamente desde un punto de vista material y de explotación comercial, que está bien, sino como una parte fundamental de los derechos culturales”, indicó este jueves la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, consultada en conferencia sobre el destino de ambas instituciones.

Garantizó que cualquier medida que se tome deberá ser para fortalecer y no disminuir la garantía de los derechos de los autores.

Lo anterior, después de que en enero pasado el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, planteara la posibilidad de integrar a ambos institutos en uno solo dependiente de la Secretaría de Economía.

Opiniones divididas en el gremio

La declaración del Ejecutivo es motivo de una serie de mesas de conversación sobre si es viable o no una fusión entre ambos institutos, para la que han sido convocados especialistas en derechos de autor e involucrados en la industria creativa.

El pasado miércoles se realizó la segunda ronda de estas mesas convocadas por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem). En ella tomaron parte los abogados especialistas en derechos de autor, Quetzalli de la Concha y Roberto Arochi, y el editor y expresidente de la Caniem, José Ignacio Echeverría.

La falta de personal y presupuesto en el Indautor, dijo De la Concha, “es una deficiencia por la falta de análisis del gobierno federal en general (...) es una falta de interés añeja respecto del derecho de autor y de las industrias que están involucradas. Por eso el problema que tenemos con la piratería. Hay una falta de conciencia tanto por parte del Estado como por parte de la sociedad que normalizamos estas actividades”.

Dijo que es necesario hacer patentes las preocupaciones del gremio hacia las secretarías de Cultura y de Economía: “la primera, si va a suceder o no va a suceder, pero ya háganlo formal, y lo siguiente: inviten a las industrias y a los usuarios, para ver cómo podría funcionar. Que sea una decisión por un análisis más profundo de si sería o no benéfico para la sociedad, para lo autores y los inventores, tener un gran instituto de propiedad intelectual. Haciéndolo bien, definitivamente puede ser benéfico”.

Añadió que la integración de un gran instituto de propiedad intelectual podría abrir la puerta a tener procedimientos mucho más eficientes sobre todo ante los retos de la tecnología digital, porque las reformas de poco sirven si no existen autoridades especializadas y procedimientos eficientes.

El abogado Roberto Arochi se dijo a favor de la fusión; expresó su preocupación de que, con la merma presupuestal que ha padecido el Indautor como una tendencia, este acabe reduciéndose simplemente a un registro público y no como un organismo capaz de defender un derecho humano, como el de la propiedad intelectual.

“Necesitamos juntar tanto al Indautor como al IMPI para fortalecer la observancia en el entorno digital, en la reclamación de daños y perjuicios; en que no se haga una observancia en forma esporádica, sino que sea diaria para poder delimitar lo que está sucediendo, que ya es realmente un abuso, una tolerancia de la falsificación”, explicó.

El editor José Ignacio Echeverría, en contraparte, dijo: “en lo personal prefiero tratar con una organización más pequeña (...) no discuto la parte de recursos, porque es apabullante, pero quizás lo que habría que pelear es que a Cultura le den presupuesto, porque no es una cosa específica contra Indautor, sino que le han quitado el presupuesto a Cultura de una manera escandalosa”.