Con la situación sanitaria mundial por la propagación del virus SARS-CoV-2, las ferias y festivales en torno a la creación literaria y las ideas han hallado en el streaming a su mejor aliado sin dejar de extrañar la conversación directa y el contacto con los públicos.

Cristina Fuentes La Roche, directora internacional del Hay Festival, y Marisol Schulz, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL Guadalajara) —ambos encuentros, ganadores en dupla del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020— conversaron vía remota con Ángel de la Calle, director de la Semana Negra de Gijón, en España, que estos días lleva a cabo su edición XXXIII de manera presencial y digital, sobre los dilemas de cara a la realización de estos dos encuentros con convocatorias masivas e identificaron los factores que hacen de estas fiestas literarias necesariamente presenciales.

Lo digital no suple las experiencias de encuentro

La directora del Hay Festival confirmó que la edición para Querétaro, a llevarse a cabo del 3 al 6 de septiembre, se efectuará exclusivamente de manera digital, dada la previsión todavía adversa para la vida pública a esa altura del año; sin embargo, dijo “no se puede sustituir la experiencia física, porque es intrínseco del ser humano reunirse a contar historias, la experiencia compartida de escuchar a otro. Pero creo que la parte digital ha llegado para quedarse como algo añadido. Quizás en un futuro veo la posibilidad de tener, aparte del festival físico, un pequeño capítulo puramente digital para llegar a más gente y continuar con esta experiencia encontrada”.

Por su parte, Marisol Schulz confirmó que el comité organizador de la feria editorial más importante de Iberoamérica se ha preparado para todos los escenarios; el más esperado, un encuentro híbrido.

“Hay que recordar que, además de todo este festival cultural, Guadalajara es un espacio de encuentro del mundo profesional del libro”, dijo. A esto sumó la relevancia de la “bibliodiversidad” en el FIL, es decir, de la inclusión de todo el gremio, desde las grandes editoriales, hasta los editores independientes y emergentes que encuentran en la capital jalisciense una palestra que no ofrecerán las plataformas digitales.

Asimismo, Schulz señaló que la FIL se ha convertido en la puerta de entrada al mercado 22 países de habla hispana y atrae a gente de todas las lenguas que desean posicionarse en la región o replicar las prácticas en sus latitudes. De ahí que se priorice la realización de una feria presencial al menos de manera parcial. Hizo hincapié en la relevancia de encuentros como la FIL, el Hay Festival y la Semana Negra como principales generadores de experiencias y, con ello, el afianzamiento de nuevos públicos.

“Los alcances de Guadalajara son tan sorprendentes que hasta a mí me asombran. Esto habla de la necesidad que tienen los editores de otros idiomas para venir a un espacio de negocio del libro en español. Esto tiene que continuar y es un gran compromiso el que tenemos como feria del libro”, expuso.

Ambas directoras de los festivales galardonados reconocieron la necesidad de reunirse de manera física para mantener el flujo de ideas e imaginación, reconocieron en sus encuentros fuentes de combustible creativo para escritores y pensadores que tienen en ellos las pocas oportunidades de interacción con su público antes devolver al aislamiento creativo voluntario.

“Tenemos por delante una gran crisis económica, una crisis del sector. Espero que después de todo esto, el sector siga teniendo esa multiplicidad de editoriales pequeñitas, medianas y grandes. Pero también tendremos una crisis de imaginación para afrontar cómo podemos inventar otra forma de vivir que no destroce la naturaleza pero al mismo tiempo haya progreso. Esa crisis de imaginación es sobre lo que hay que hablar y para hablar hay que reunirse”, refirió Fuentes La Roche.

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