Con la idea de mostrar la oferta heterogénea del espectáculo nocturno en la Ciudad de México de mediados del siglo pasado, en especial, de la que tuvo por espacios de presentación a teatros, cabarets, centros nocturnos y salones de baile, abrió la exposición temporal Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas, 1920-1960, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM).

Bajo la curaduría de la doctora Gabriela Pulido Llano, investigadora de la DEH; Luis Arturo Salmerón, historiador e investigador iconográfico; y Angie Santa María Daffunchio, artista visual independiente; la muestra que pretende ser itinerante, se conforma de 150 objetos entre fotografías (blanco y negro colocadas en distintos soportes), vestuario, baúles, partituras, micrófonos y radios. Así como tres escenografías: una que representa un salón de baile con mesas y escenario, otra que asemeja a camerinos y un área lúdica de proyección de cine.

 “El guión museográfico se preparó desde hace tres años y es una exposición en la que pesa mucho lo escenográfico, para ello, fuimos apoyados por el equipo museográfico del recinto, coordinado por Carla Peniche y el artista plástico Alejandro Aryuna, por tanto, es una propuesta que equilibra la investigación académica con la escenografía, dicha combinación da el margen completo para entender la vida nocturna en la capital del país de mediados del siglo XX”, expuso Gabriela Pulido.

Las imágenes —en su mayoría— provienen del Sistema Nacional de Fototecas, particularmente de la serie de Nacho López y del Fondo Casasola; en ellas se contemplan vedettes y actrices, como Ninón Sevilla, Yolanda Montes “Tongolele” y María Antonieta Pons.

Sobresalen también los retratos de “La Bailarina Kalantán”, de Louis Nagel; las vedettes Leonora Amar y Sheila D’ Sullivan, captadas por Simón Flechine SEMO. Asimismo, otras muestran a las divas de 1910-1920, que sirvieron como propaganda de la fábrica de cigarros "El Buen Tono". 

Dividida en tres etapas, las bataclanas (1920-1940), las rumberas (1940-1950) y las exóticas (1950-1960), la exposición destaca la expresión de los cuerpos femeninos y su exposición en los principales escenarios de la capital: el teatro de revista y el cabaret.

Sobre las bataclanas, Gabriela Pulido explicó que era un término despectivo que se usaba para señalar a las actrices del teatro de revista español, un género escénico dedicado a la comedia, la crítica, la música y el canto.

Entre las figuras destacadas de la exposición está Esperanza Iris, actriz mexicana, cantante y creadora de teatro en la Ciudad de México; originaria de Villahermosa, Tabasco, y nacida en 1888, fue conocida en el medio como “La reina de la opereta”.

Su trabajo y contacto con las grandes divas nacionales de las décadas de 1920 y 1930, aparece contenido en la exposición a través de baúles repletos de vestuarios de aquellos años. “Buscamos recrear la imagen de esta vedette que inauguró un tiempo de cambio en la escena teatral mexicana”, acotó la curadora.

En tanto, las rumberas llegaron a los escenarios mexicanos a partir de los años 40. Eran un tipo de bailarinas dedicadas a los sonidos afrocubanos, vestían olanes, faldas vaporosas y tocados de frutas. Algunas figuras del teatro y el cabaret migraron al cine nacional, donde sucedía la Época de Oro de la industria cinematográfica mexicana.

“A partir de esta representación que hicieron las rumberas en el baile, cuando se empieza a soltar más el cuerpo y se introducen nuevos ritmos que evocaban a lo tropical, se comenzó a hablar de una mujer moderna, avanzada para su época, a la vanguardia; este modo de expresión corporal se convirtió en una bandera para varios sectores de la población femenina”, explicó la investigadora de la DEH.

Por último, la exótica, también bailarina de cabaret, pero de ritmos tahitianos y hawaianos, se identificaba por sus vestuarios estampados con pieles de animales, plumas y tocados orientales. A su vez, manifestaban una clara definición a las coreografías con movimientos atrevidos y altamente eróticos para la época, una de sus máximas representantes fue “Tongolele”.

En su texto La ciudad del pecado, Gabriela Pulido explica que Yolanda Montes “Tongolele” representó una suerte de revolución escénica y sexual, así como un símbolo en la cultura popular. Provocó, dice, al salir a bailar “muy ligera de ropas”, una polémica sobre la decencia de la época.

 El vestuario y baúles exhibidos pertenecen a la actriz Esperanza Iris y son parte del acervo del Instituto Nacional de Bellas Artes. También hay partituras originales del teatro de revista prestadas por el Museo del Estanquillo (colección de Carlos Monsiváis); y micrófonos y radios de la colección particular de Pablo Dueñas.

Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas, 1920-1960 permanecerá en exhibición hasta marzo de 2019 en la Sala Internacional del MNCM. Además, en diciembre se llevará a cabo un ciclo de cine especial para acompañar la exposición, con obras clásicas de la Época de Oro del cine nacional.

El Museo Nacional de las Culturas del Mundo se ubica en la calle Moneda N° 13, Centro Histórico, Ciudad de México. Entrada libre.