Científicos han mapeado el genoma del dragón de Komodo, el lagarto más grande del mundo, y descubrieron secretos intrigantes detrás de la impresionante velocidad y resistencia que esos depredadores de sangre fría logran al elevar su metabolismo a niveles similares al de los mamíferos.

Investigadores dijeron el lunes que identificaron adaptaciones genéticas cruciales que demuestran la tenacidad de estos lagartos que viven en varias islas indonesias, incluyendo a Komodo, y les permiten derribar presas del tamaño de un búfalo de agua con una mordida venenosa.

Los dragones de Komodo alcanzan hasta 3 metros de largo, poseen dientes curvos y dentados, una lengua bífida, fuertes extremidades y una cola larga.

"Este es un depredador que vive en islas aisladas y es absolutamente gigantesco. Es un animal increíble", dijo Benoit Bruneau, director del Instituto Gladstone de Enfermedades Cardiovasculares, afiliado a la Universidad de California, San Francisco, uno de los principales autores del estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

"Los reptiles son como un patio de juegos para la evolución. Hay tanta diversidad en tamaño y forma y comportamiento y su fisiología", agregó.

El equipo secuenció el genoma usando muestras de sangre de dos dragones de Komodo del zoológico de Atlanta, llamados Slasher y Rinca.

Los investigadores descubrieron adaptaciones genéticas que implican la función de las mitocondrias, los generadores de energía de las células que son fundamentales para controlar la función de los músculos cardíacos y otros, que pueden amplificar la capacidad aeróbica de los lagartos.

Como criaturas de sangre fría, los reptiles generalmente carecen de capacidad aeróbica, agotándose rápidamente luego de realizar esfuerzos físicos, a diferencia de los mamíferos de sangre caliente. Los dragones de Komodo, una excepción entre los reptiles, pueden alcanzar un metabolismo cercano al de los mamíferos.

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