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Esta Dulcinea no es espejismo (del FIC 2007)
A cinco años de su visita al festival, la canadiense Dulcinea Langfelder, vuelve con su virtuosismo para cautivar tierras cervantinas.

Estarán de acuerdo vuestras mercedes que era menester de la mayor urgencia para quien porta la pluma con que se escriben estas líneas acudir sin falta a conocer a la actriz que responde al nombre de Dulcinea.
De apellido Langfelder, de esta Dulcinea del Canadá, a diferencia de aquella Del Toboso por quien perdió el seso cierto amigo mío, manchego por más señas, ciertamente no puede se decir que tenga la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha .
No, esta Dulcinea es fermosa señora que da contento a todo crestiano que acuda a presenciar su función.
Y a fe mía que no se ha visto juglar de mayor talento que la sobredicha Dulcinea Langfelder en estas tierras cervantinas, y mirad vuestras mercedes que se han reunido aquí los más graneados y distinguidos artistas del orbe y también algunos del odre (de vino), justo es comentarlo.
Victoria se llama la obra que escribe, dirige, actúa, canta y danza este prodigio nunca antes visto de la escena, y lo face con tino tal que seguro estoy de que haría reír y llorar a personajes tan disímbolos como el sencillo y humilde Sancho Panza, el valeroso Amadís de Gaula, a Roldán el Furioso o al muy espantable Beltenebros, si ellos tuvieran a bien ir a ver la función.
Victoria, el personaje de la representación, tiene cierto parecido con aquel amigo manchego de triste figura y gloriosa memoria de que os hablaba, pues ha perdido la razón, pero en lugar de recorrer las llanuras de España sobre un jamelgo confundido con rocín, ella va por los pasillos de un hospicio o lugar similar en una silla con ruedas.
Por fortuna, a Victoria su desatada imaginación no le juega malas pasadas, como enfrentarla con fieras y en desiguales batallas. No, Victoria encuentra refugio, cobijo y alborozo en su imaginación.
Me han dicho que a esta Dulcinea del Canadá se le puede comparar con un legendario juglar de nombre Carlos Chaparrín, Chapalín, Chapulín o vayan vuestras mercedes a saber, pero yo lo único que puedo decir es que no hay dama que le alcance en gracia y talento, y que estoy dispuesto a poner en juego honor, espada y pluma para sostener lo dicho.
Post data: He sabido que doña Dulcinea Langfelder regresará al encuentro Cervantino en Guanajuato. No os perdáis la oportunidad de apreciar sus talentos. Sugiero.