Lectura 5:00 min
Encuentran bacterias para las que el arsénico es vital
La definición de vida se ha expandido , dijo Ed Weiler de la NASA en la conferencia de prensa que se llevó a cabo en la sede de esa agencia espacial.

Hasta ayer, biólogos y bioquímicos podían afirmar que todos los seres vivos estaban formados por seis elementos básicos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre.
Hoy ya no, pues una joven investigadores de la Nasa, la exobióloga Felisa Wolfe-Simon, encontró bacterias que pueden usar e incorporar arsénico (elemento tóxico para el resto de seres vivos) en lugar de fósforo, con lo cual modifica los fundamentos de lo que se sabe sobre la vida.
La definición de vida se ha expandido , dijo Ed Weiler de la NASA en la conferencia de prensa que se llevó a cabo en la sede de esa agencia espacial, en Washington.
Mientras perseveramos en nuestros esfuerzos buscando rastros de vida en el sistema solar, debemos pensar con más amplitud y más variabilidad y considerar la vida en formas que no conocemos .
Lo nunca visto y el porvenir
Sabemos que algunos microbios pueden respirar arsénico, pero lo que hemos encontrado es un microbio que hace algo nuevo, construye partes de sí mismo a partir del arsénico. Dice Felisa Wolfe-Simon sobre sus hallazgs en el lago Mono del Menlo Park de California.
Si algo aquí en la Tierra puede hacer algo tan inesperado, ¿qué más podrá hacer la vida que aún no hemos podido ver? se pregunta la exobióloga.
Aunque, en honor a la verdad, el descubrimiento no era tan inesperado. De hecho, el equipo lo estaba buscando, ya que el Dr. Wolfe-Simon dijo en un congreso sobre vida extraterrestre, en 2006, y publicó posteriormente en un artículo que un organismo que pudiera vivir en presencia de arsénico podría, eventualmente incorporarlo a su metabolismo.
Lo que no es
Desde que se dio la noticia han surgido varias preguntas: ¿Es una forma de vida que vino del espacio? ¿Es un organismo con un origen distinto, aunque sea terrestre, al resto de nosotros?
La respuesta a ambas preguntas es no .
El microbio recién descubierto, la cepa GFAJ-1, es un miembro más de un grupo muy común de bacterias, las Gammaproteobacterias, de las que se distingue porque se adaptó a vivir en un ambiente alto en arsénico. La hipótesis más plausible es que llevó su adaptación a ese ambiente al extremo de incorporar el arsénico a su metabolismo.
¿Cómo las encontraron?
En el laboratorio, los investigadores lograron crecer cultivos de GFAJ-1 con una dieta baja en fósforo pero rica en arsénico, y cuando quitaron por completo el fósforo los cultivos siguieron creciendo. Análisis posteriores mostraron que el arsénico estaba siendo utilizado para elaborar partes constitutivas de nuevas células GFAJ-1, como ADN, proteínas membranas celulares.
El equipo, que sabía lo que quería, decidió explorar el lago Mono por sus altas salinidad y alcalinidad, y sus altos niveles de arsénico.
El fósforo, fundamental
Aunque estamos acostumbrados a pensar que el fósforo sólo existe en las cabezas de los cerillos. La verdad es que forma parte fundamental de las moléculas biológicas.
Por ejemplo. En la doble cadena de DNA, esa que se ve como una escalera de mano girada, podemos decir que hay un átomo de fósforo en cada uno de los tramos de lo que sería la cuerda entre los peldaños. Y en el RNA, que no es una cadena doble sino sencilla (imaginen que parten la escalera a la mitad) ocupa el lugar equivalente.
Por si no fuera suficientemente importante ese papel estructural que el fósforo tiene en las moléculas de la herencia, también participa en las monedas energéticas de la célula : las molécuas de ATP o adenosín trifosfato, que como su nombre indica tiene tres fosfatos (combinaciones de fósforo con oxígeno), que por cierto están unidos en fila.
El papel que desempeña el fósforo en el ATP es, una vez más, imprescindible: cuando un fosfato se separa de la cadenita aporta una pequeña dosis de energía a un proceso celular.
Por último, los componentes más importantes de las membranas celulares son los fosfolípidos. Sin ellos no habría membrana ni célula.
El arsénico, el suplantador
En la tabla periódica de los elementos, el fósforo y el arsénico comparten columna, lo cual quiere decir que tienen propiedades químicas similares. Y es precisamente esa similitud la que resulta peligrosa para los seres vivos, pues el arsénico puede ocupar el lugar del fósforo en las moléculas pero (salvo en el único caso de estas nuevas bacterias) sin llevar a cabo sus mismas funciones. (con información de nasa.gov)
mlino@eleconomista.com.mx