La oferta directa a pacientes de distintas terapias basadas en la manipulación de células madre de diferentes orígenes y postuladas para el tratamiento de las más variadas enfermedades y condiciones clínicas está contribuyendo a generar cierta confusión en la sociedad.

En los últimos tiempos, se ha llamado de todo a las células madre, desde tratamiento curatodo hasta terapias milagrosas. Esta utilización de las células madre de manera indiscriminada y muchos de ellos, sin sustento científico o comprobación médica de su efectividad, ha generado preocupación en la comunidad médica, pues podrían ser ilícitos y potencialmente perjudiciales.

Ante este panorama, la directora general del Centro Nacional de Trasfusión Sanguínea (CNTS), Julieta Rojo Medina, aseguró que los tratamientos autorizados por la dependencia sanitaria cuentan con una investigación científica previa y son protocolos médicos que se ofrecen en las instituciones del sector salud.

Las células madre tienen utilidad específica

La especialista hizo hincapié en que, debido a que se difunde mucha publicidad engañosa, la población debe informarse sobre las enfermedades que pueden ser tratadas, en este caso, con células madre humanas.

El hecho es que las terapias con células madre pueden ofrecer la posibilidad de tratar enfermedades o trastornos para los cuales existen pocas opciones de tratamiento. Tienen el potencial de reparar, restaurar, remplazar y regenerar las células, y posiblemente podrían usarse para tratar muchas enfermedades y trastornos médicos; sin embargo, falta mucho por investigar.

Respecto a este tema, Rojo Medina destacó específicamente los estudios de las células troncales que provienen de la sangre del cordón umbilical que se utilizan para atender pacientes con leucemia, linfomas y enfermedades hematológicas.

Destacó la importancia de que se cuente con información sobre los protocolos disponibles, hacia qué enfermedades están dirigidos y cuáles serían las posibilidades de éxito. Por ello, refirió que cada año se realiza el simposio sobre banco umbilical y terapia celular, donde se discuten este tipo de temas con la comunidad médica y la población en general.

Dejó en claro que actualmente la recolección de células hemapoyéticas (célula inmadura que se puede transformar en todos los tipos de células sanguíneas, como glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas) se realizan con fines de trasplante a la médula ósea. Éstas se inyectan vía intravenosa a un paciente para ayudar a recuperar la función perdida, generando una población de células sanas, que es lo que carece una persona diagnosticada con diferentes tipos de padecimientos oncológicos, principalmente.

La directora general del CNTS explicó que no todos los niños son candidatos y esto lo decide directamente su médico tratante, quien valora su condición de salud y cerca de la mitad de los infantes que reciben el trasplante se curan.

Explicó detalladamente a través de la Secretaría de Salud que el proceso de recolección de las células, el cual se realiza con altos estándares de calidad: las candidatas a donación de sangre de cordón umbilical y sus bebés deben de estar clínicamente sanos, antes y después del alumbramiento, tener entre 18 y 40 años de edad, y al menos 34 semanas de gestación al momento del nacimiento.

No ser portadora del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), virus B o C de la hepatitis, Treponema pallidum (agente causal de sífilis), Trypanosoma cruzi (enfermedad de Chagas). Tampoco padecer diabetes, hipertensión arterial, anemia o enfermedades de la tiroides (hiper o hipotiroidismo) y no haber utilizado hormonas para lograr el embarazo.

También, cada bolsa recolectora que se les entrega en el CNTS debe cumplir una serie de requerimientos, como contener un mínimo de 2 millones de células útiles y que sean capaces de autorreproducirse, de otra forma existe la posibilidad de que no sirvan para el trasplante.

La investigadora concluyó que está muy bien dirigido y estudiado en qué si funcionan las células troncales o madre y lo nuevo está en proceso de investigación: “Esos protocolos de investigación debieron estar autorizados por regulación sanitaria y tendrían que ser pacientes muy bien informados de cuáles son las posibilidades o no de éxito, si no, estaríamos engañando a la población”.

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