El proyecto de Standuperras comenzó hace dos años a cambiar el sentido del humor en la Ciudad de México cuando un grupo de amigas tomaron un taller en la Casa del Humor, un laboratorio de artes escénicas que se especializa en stand up y cabaret donde Cynthia Híjar reunió a un grupo de feministas con buen sentido del humor.

Comenzaron en el Festival Internacional de Cabaret en el 2017, que se celebra cada año en México. Desde entonces se creó el colectivo, al que se unieron Tamara de Anda, La Mala Marquina, Sara Silva y Corina del Carmen.

Este conjunto de mujeres que busca la risa de su público con chistes que no se valen de la burla a grupos vulnerables, aspectos físicos diferentes o de corte misógino comenzó a captar la atención del público; primero de las mujeres, que motivadas por la falta de espacios para la risa femenina comenzaron a ocupar foros autogestivos como la Gozadera, pero que después fue expandiéndose hacia públicos más diversos y heterogéneos que buscaban reír de otras maneras y de distintas situaciones.

Standuperras en poco tiempo despegó en la tendencia del stand up comedy para posicionarse en el Centro Cultural El 77, que es un espacio hermanado con el Foro Shakespeare y que según las comediantes, no es un lugar fácil de llenar.

Antes, el humor feminista tenía más público femenino, ahora público binario y no binario ríe a carcajadas por igual en este centro cultural ubicado en la colonia Juárez en la Ciudad de México. 

Y aunque para cerrar el año este grupo de mujeres comediantes ha conquistado la capital del país, uno de los propósitos del nuevo año es expandir sus rutinas a más estados de la República Mexicana. 

En el recuento de los hechos, este año tuvieron sus primeros acercamientos con audiencia fuera de la CDMX, como en Guerrero, en donde, lejos de lo que esperaban, tuvieron una aceptación abrumadora.

Sobre los movimientos en contra de la violencia hacia las mujeres que se han suscitado, no sólo en México y en el mundo, Cynthia Híjar compartió en entrevista que es en estas coyunturas políticas en donde siempre hay material para nuevas rutinas, y en donde los comentarios desatinados de los hombres tienen cabida en otro de sus proyectos de drag queens que lleva el nombre de Señoros y en donde representan diversas masculinidades que se posicionan en contra de los derechos de las mujeres y que son inspiraciones de los comentarios que incluso les llegan a sus redes sociales como trollers.

Sin embargo, en el constante trabajo de tomar los escenarios dedicados a la risa, Standuperras no sólo ha encontrado fama y detractores, también se han nutrido de diversas alianzas que buscan un mayor crecimiento del humor femenino, y no así machista.

“Este año fue muy bonito porque estuvimos en varios festivales autogestivos e hicimos redes bien bonitas, nosotras queremos llevar el show a todos lados, pero el presupuesto a veces no es favorable, además de que siempre los hombres con chiste fácil se quedan con los espacios”, comentó Cynthia antes de entrar a escena en uno de los últimos shows del año.

Sin embargo, al ocupar un espacio que implica que la voz de las mujeres sea escuchada, ésta en muchas de las ocasiones es medianamente censurada.

“Sabemos que en muchos casos no es de mala intención, pero sí sabemos que hay muchos lugares en los que sí nos piden mesura y vamos, como dicen, ‘midiendo el agua a los camotes’”, respondió Cynthia con una sonrisa.

Y aunque sus chistes tienen un alto calibre en perspectiva de género, siempre han buscado hablar para todo público.

“Ésa es una de las exigencias que tiene la comedia, no tiene que ser universal porque también depende mucho del contexto y de la lectura que tienes, pero si tu chiste está bien escrito vas a lograr que la gente se ría y después diga ‘ay me dijeron macho’, ésa es la aspiración que yo tengo, entonces es para todo el público. A veces hay niñas y niños en los shows y a veces como reaccionan a ciertos chistes va a depender mucho de quien los acompañe, por ejemplo hay gente que se escandaliza por un chiste de vulvas, pero no se escandaliza por un chiste de violación”, destacó.

Cynthia Híjar como emprendedora que siguió sus ganas de generar espectáculos con otra visión compartió sus ideas para cambiar el mundo y el humor de la crueldad que prevalece, y que la motivó a generar estos proyectos.

“Yo pienso que lo mejor que puedes hacer para cambiar el humor es riéndote, y buscar a las personas que te hacen reír de otras cosas, eso es lo que nos puede ayudar”, concluyó.

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