A pesar de ser un hecho real, la premisa de El problema de Spinoza de Irvin D. Yalom (Destino 2013, 460 pp.) suena inverosímil: mientras sus colegas confiscaban valiosas obras de arte de casas de judíos ricos, uno de los más altos personajes del régimen nazi, el ideólogo Alfred Rosenberg entró a un paupérrimo museo holandés y se llevó la biblioteca del filósofo Baruch o Bento Spinoza…

Rosenberg quería resolver lo que llamaba el problema de Spinoza , como consta, nos explica Yalom en el prólogo de su novela del mismo nombre, en los documentos de los juicios Nuremberg. Pero nadie sabe cuál era el dichoso problema, así que el novelista y psiquiatra se inventa una historia muy plausible para explicar el curioso hecho de que el más escandaloso antisemita del nazismo (fue el único enjuiciado en Nuremberg que no se arrepintió ni un poquito) se interesara tanto por un filósofo de origen judío.

Rosenberg no se llevó la biblioteca de Spinoza, pues los libros del filósofo de principios del siglo XVII (que quizá tenían anotaciones que hubieran resuelto el problema ), así como sus zapatos y otras pocas otras pertenencias, fueron subastados para pagar su entierro 300 años antes del saqueo del Reichsleiter, quien sólo se llevó la reconstrucción de la biblioteca de Spinoza.

Cuenta el psiquiatra y novelista Yalom (quien ha escrito El día que Nietzsche lloró y Un año con Schopenhauer) que desde hacía tiempo quería novelar la vida de Spinoza, pero le faltaba una historia, y entonces supo del interés de Rosenberg.

La novela resultante es fascinante, pues Yalom se anima a hacer un retrato a fondo de sus complejos y muy relevantes personajes (ambos cambiaron al mundo, Spinoza desde la sabiduría y la ética y Rosenberg desde el prejuicio y la violencia (fue, imagínese nomás, el maestro de Hitler en antisemitismo). Y como psiquiatra que es, logra dar a esos retratos de las motivaciones íntimas del filósofo y el ideólogo una gran verosimilitud. Después de leer la novela, que por otra parte está muy bien documentada en los hechos históricos, nos parece que realmente eran así.

Quizá lo único que se le puede reprochar a Yalom sea algunos diálogos que se sienten un poco forzados, se pasa un poco en el intento de exponer con claridad las motivaciones y pensamientos de sus personajes; sin embargo, se pasa sólo un poco y la trama es impecable.

UN VERDADERO ADELANTADO

Baruch Spinoza fue una de las personas más interesantes que haya vivido. Fue un auténtico adelantado a su tiempo: expulsado por sus ideas de la comunidad judía cuando apenas tenía 24 años, fue el primer ateo espiritual (para él no había distinción entre la Naturaleza y Dios) que no sólo vivió para contarlo sino que escribió uno de los libros más influyentes de la filosofía (Ética) en torno a esa y otras ideas.

Tan influyente ha sido su legado, que hace unos pocos años el neurobiólogo Antonio Damasio escribió En busca de Spinoza, donde muestra las grandes coincidencias entre las ideas del pensador del siglo XVII y la neurobiología actual, y poco después el filósofo español Antonio Serrano escribió La herida de Spinoza para explicar que una pequeña discrepancia que Damasio cree detectar en las ideas de Spinoza no es tal.

@manuelino_