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El regreso de la comedia romántica
La comedia de Netflix A todos los chicos de los que me enamoré, heredera moderna de John Hughes, sigue confirmando a la plataforma como el espacio de acogida del género

Foto: Netflix
Imagina que, con lápiz y papel en mano, decides escribir una carta a cada persona de la que te has enamorado. Nunca serán leídas, es sólo una forma de canalizar las emociones. O eso es lo que crees hasta que, por algún motivo, estas cartas llegan a manos de sus destinatarios. Esa es la premisa en la que se basa A todos los chicos de los que me enamoré, la nueva apuesta de Netflix.
Basado en el libro juvenil de Jenny Han, A todos los chicos de los que me enamoré sigue la historia de Lara Jean Song Covey, cuya nula vida amorosa se verá alterada cuando todos los chicos que le gustaron en algún momento descubren lo que Lara sentía por ellos. Para superar lo que siente por la antigua pareja de su hermana, empezará a fingir una relación con Peter Kavinsky, quien también recibió una carta y quiere poner celosa a su exenamorada.
Esta es una fórmula que ya conocemos y hemos visto en repetidas ocasiones, pero el filme logra destacar cada elemento con un tono dulce y una ejecución bastante brillante. Meticulosa en los detalles, A todos los chicos de los que me enamoré incluso muestra una paleta de colores que profundiza en la visión del mundo de Lara Jean.
La producción se propone llevarnos de vuelta a la época dorada de las comedias románticas. Incluso hace referencias, directas y otras mucho más sutiles, a cintas como Sixteen Candles de John Hughes. El largometraje busca representar la esencia de aquellas películas clásicas, con el toque moderno de una relación adolescente actual.
El filme, basado en la novela escrita por Jenny Han, fue dirigido por Susan Johnson (Carrie Pilby) y está protagonizado por Lana Condor (X-Men: Apocalipsis), John Corbett (My Dead Boyfriend), Janel Parrish (Pretty Little Liars) y Noah Centineo (Viral), entre otros
Llegamos a conocer la personalidad de la mayor parte de personajes que forman parte de la vida de Lara y ninguno se siente como si sólo estuviese de relleno. También es importante señalar la increíble química entre los actores protagónicos, Lana Condor y Noah Centineo como Lara Jean y Peter, respectivamente.
Pero además, la cinta viene a reivindicar sin mucha pompa y circunstancia otra situación: la representación de los asiáticos en el cine estadounidense. Si recordamos, en aquella película de 1984, conocíamos a Long Duk Dong (Gedde Watanabe), un estudiante de intercambio chino que aunaba todos los estereotipos que pueden imaginarse. Al verlo en la pantalla del salón de la casa familiar, y compararlo con cómo Lara Condor protagoniza este filme (¿el primer romance teen norteamericano liderado por asiáticas-americanas?) nos damos cuenta de que algo ha avanzado.
La otra imagen externa que vemos en la película es el de la serie Las chicas de oro, con la que las hermanas se están haciendo un buen maratón de fin de semana mientras la pequeña lleva una camiseta donde se lee Girl Power. Sí, es un feminismo de postal.
A todos los chicos de los que me enamoré tiene un cierre digno de comedia romántica y bien podría quedar con ese final, pero la novela forma parte de una trilogía. Es muy probable que Netflix no tarde en confirmar la segunda parte. Con el resultado de esta adaptación, no podemos esperar a ver una potencial secuela.