La Secretaría de Cultura negó que el concierto del 15 de mayo en el Palacio de Bellas Artes haya sido un escenario de culto religioso, y ratificó que se llevó a cabo según lo estipula el reglamento para el uso del teatro; sin embargo, este documento lleva más de 73 años sin actualizar.

El Reglamento para el Uso del Teatro del Palacio de Bellas Artes, es una normativa que fue promulgada siendo presidente Manuel Ávila Camacho y secretario de Educación Jaime Torres Bodet, se publicó en el Diario Oficial de la Federación en 1944, y la última modificación se hizo un año después.

El documento establece en su artículo primero que este espacio está destinado “exclusivamente a espectáculos artísticos y culturales de calidad superior”, por lo que “queda terminantemente prohibida la celebración de actos que no participen de aquellos caracteres y que no contribuyan al fomento de la cultura artística o científica del país”.

También el artículo 18 de este reglamento establece que el consejo encargado deberá supervisar todo el material que sea de utilidad para los eventos que se realicen en el recinto cultural.

“Otorgada una concesión, la Comisión supervisará los textos, repartos, programas, repertorios, bocetos de decorado, vestuario y publicidad; vetando todo aquello que sea contrario a la moral pública, a las buenas costumbres o a la política del Estado”, dicta el reglamento.

Mientras se discute y se actualiza el reglamento, la secretaria Alejandra Frausto dio instrucciones de suspender el uso del Palacio de Bellas Artes para eventos privados, como al que acudió el líder de la iglesia La Luz del Mundo y cuya publicidad se anunció como un “jubileo” en honor al Apóstol Naasón Joaquín García.

abr