El Centro de la Imagen está ahí en la Ciudadela, medio escondido. Es sorprendente, y triste, que el que se supone que es el principal recinto para la fotografía en México sea tan poco conocido y visitado, especialmente cuando nuestro país presume de cierta tradición fotográfica.

Normalmente tiene buenas exposiciones, de la tres o cuatro que suele tener al mismo tiempo por lo menos dos valen la pena. Esta vez las tres muestras son fascinantes, así que la visita al Centro de la Imagen es imprescindible.

La primera y la más extensa es la de los ganadores del certamen anual Expo Fotoperiodismo 2011. Cuando se piensa en el periodismo se tiene la mala costumbre de creer que es un oficio ejercido solo con la pluma. Los fotógrafos noticiosos se arriesgan tanto y son tan oportunos (quizá más, donde los periodistas de la pluma trabajan con minutos, lo de ellos es de instantes) como cualquier reportero.

Hay una sorpresa en esta edición de Expo Fotoperiodismo. Uno esperaría puras fotos de violencia y del narco, temas de relevancia local, pero no: muchas de las fotos son de eventos de relevancia mundial, como el terremoto de Haití. Y las fotos que sí tocan el tema de la narcoviolencia son sumamente ingeniosas, nada de clichés. Como bien dice el curador Darío López Mills, esta exposición demuestra que en México el fotoperiodismo no ha muerto.

La segunda exposición es menos sorprendente, como si nos asomáramos al baúl de la abuela (siempre y cuando la abuela haya sido Adelita o generala de la revolución).

La fotografía en la revolución mexicana es una muestra más del Archivo Casasola, el más grande de imágenes de la época. El Archivo Casasola nació de la primera agencia de noticias de nuestro país, dirigida por Francisco Casasola. Decenas de fotógrafos recogieron cada una de las escenas, objetos y personajes que nuestro imaginario ha unido de manera indeleble a la palabra revolución: las mujeres en rebozo, los combatientes posando junto a las metralletas, el ferrocarril cargado de gente que seguía la campaña de Francisco Madero.

Y ya que en el mismo recorrido hemos rebotado entre los grandes hechos del presente y del pasado, no está nada mal darnos una vuelta por las escenas de la vida cotidiana. Porque aunque parezca algo ajeno, todos los días estamos lidiando con la locura.

Locuralocúralocura del fotógrafo Pedro Tzontémoc es una prueba de ello. Durante más un año Tzontémoc se dedicó a registrar todas la nociones de salud mental que se encontró en la calle y en lugares específicos como hospitales psiquiátricos y lugares donde se hacen "limpias" y otras prácticas paganas relacionadas con nuestros rudimentos de cordura y locura.

El Centro de la Imagen está junto a la Biblioteca México, saliendo del metro Balderas, ahí en la Plaza de la Ciudadela. Abre todos los días de 10 de la mañana a 5 de la tarde y la entrada es totalmente gratuita.