Entre emotivas evocaciones, Sergio Pitol presentó su libro "Una autobiografía soterrada (ampliaciones, rectificaciones y desacralizaciones)" (Almadía, 2010) –donde viaja hacia el pasado, a sus primeras lecturas, a la escritura de sus primeros cuentos– la noche del jueves en la Librería Rosario Castellanos, acompañado por Álvaro Enrigue y Jorge Volpi.

En un discurso breve y conmovedor, Pitol (Puebla, 1933) afirmó: Éste es mi último libro y el final de mi obra . También abundó en su amistad con Carlos Monsiváis. Fui su amigo por más de 55 años. Le dediqué el primer cuento que escribí .

Pitol cerró el ciclo de los géneros definitivos. Álvaro Enrigue abordó la obra del novelista que deriva hacia el ensayo, del diarista que miente .

Mientras fue novelista -dijo Enrigue-, Pitol fue un autor puro y para iniciados. En cambio, su éxito entre los lectores vino con un libro que no podía ser más valiente y poco convencional: "El arte de la fuga", una amalgama de ensayos, diarios y relatos de episodios vitales que conforme se van acumulando se significan unos a los otros y suman algo así como una vasta, rasposa y sugerente novela autobiográfica.

Una autobiografía soterrada es una recopilación en la que notas, prólogos, conversaciones y meditaciones sueltas van destilando una poética que, conforme avanza el libro, se revela como una filosofía de vida. A más apertura frente a lo singular, mejores libros. El gran cosmopolita se ve a sí mismo y visita las manías, los pequeños vicios, los desaciertos que lo pusieron en la cátedra tan grande desde la que oficia , aseveró Enrigue.

El arte de la memoria

Jorge Volpi evocó los lugares queridos de Pitol, los géneros híbridos, el arte de la memoria, la deformación del pasado como única manera creativa de preservarlo.

En 'Una autobiografía soterrada', Pitol parece evocar constantemente el arte ancestral de la memoria, aplicado en esta caso a revelar siempre de manera sutil las conexiones secretas entre su vida y su obra. Gracias a libros como "El arte de la fuga" o "El viaje", sabemos que Pitol es un memorialista astuto y exquisito, capaz de enhebrar ensayo, autobiografía y ficción en un solo flujo narrativo.

En esta suerte de apéndice a su obra acentúa el lazo entre su poética y su experiencia o, yendo más lejos, asienta los vínculos indisolubles entre su visión literaria y el papel que ésta ha desempeñado a lo largo de su camino. Regresa al momento de su primer viaje a Cuba, a su juventud y de manera aún más significativa, al momento en que se convirtió en escritor , dijo Volpi.

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