En últimas fechas, el volcán Popocatépetl ha presentado actividad y va en aumento. De acuerdo con especialistas del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hay incremento de exhalaciones y sismos vulcano-tectónicos de magnitudes mayores a lo visto en los últimos 24 años.

Está subiendo una cantidad importante de magma y, “dentro de meses, un año o pasado mañana”, podría presentar una actividad aún más importante de la que ha tenido, explicó Ramón Espinasa Pereña, subdirector de Riesgos Volcánicos de la Dirección de Investigación del Cenapred.

Este fin de semana, en la Ciudad de México se percibió la caída de ceniza por explosiones, que generaron columnas eruptivas de 2 kilómetros. Ya lo informaba el sábado 29 de septiembre el jefe de gobierno de la Ciudad de México, José Ramón Amieva: “En las zonas sur y oriente de la capital, cae ceniza del volcán Popocatépetl, luego de la explosión de esta mañana”.

Las afectaciones fueron principalmente en algunas colonias de las delegaciones Iztapalapa, Milpa Alta y Xochimilco, aunque con el viento la caída de ceniza se extendió a Tláhuac, Iztacalco, Coyoacán, Tlalpan, Magdalena Contreras y Benito Juárez.

Ante estos hechos, Protección Civil pidió a la gente extremar algunas precauciones durante el lapso de caída de las cenizas, tales como no salir a la calle o realizar actividades al aire libre, no utilizar lentes de contacto, usar cubrebocas, cerrar ventanas, hacer limpieza de tinacos y cisternas, mantener mascotas en lugar techado y, ante contacto de cenizas con ojos o garganta, enjuagar con agua.

El domingo 30 de septiembre, Cenapred emitió un aviso especial por la actividad del volcán Popocatépetl. En las últimas 24 horas, por medio de los sistemas de monitoreo del volcán, se identificaron 84 exhalaciones acompañadas de vapor de agua, gas y ligeras cantidades de ceniza y una explosión a las 07:01 horas con emisión de vapor de agua, gas y moderado contenido de ceniza de 2,400 metros de altura. También se registró un sismo vulcano-tectónico el 29 de septiembre a las 18:59 horas con magnitud 1.5. Además, 23 minutos de tremor armónico de baja amplitud.

Esto pone el Semáforo de Alerta Volcánica del Popocatépetl en Amarillo Fase 2, lo que significa permanecer atento y prepararse para una posible evacuación. Cenapred exhorta a no acercarse al volcán y cráter por caída de fragmentos balísticos, continuar con el radio de seguridad de 12 km y, en caso de lluvias fuertes, alejarse de los fondos de barrancas por el peligro de deslaves y flujos de lodo.

La explicación científica al incremento de actividad

Ana Lillian Martín del Pozzo, especialista del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó que don Goyo está despierto desde diciembre de 1994 y no se ha ido a dormir, pero su dinamismo ha registrado un aumento desde hace un mes y mostró un punto alto el pasado jueves 20 de septiembre.

El 23 de septiembre, un grupo de geólogos salió a recolectar muestras de ceniza para analizarlas y determinar qué está pasando y encontraron que ésta es una actividad volcánica diferente a la que se ha presentado en otros periodos. Martín del Pozzo detalló durante la Jornada conmemorativa de los sismos de 1985 y 2017, organizada por el Instituto de Geología de la UNAM, que las partículas de ceniza arrojadas son roca pulverizada. “A veces aparecen gotas de magma y creemos que están asociadas a unos domos que parecen ser más pequeños, se forman cuando sube el magma y salen pulverizados y se han presentado en cadena. Se crea uno y explota, luego otro y explota, pero debemos tener cuidado y mucha atención para saber si hay cambios”.

Agregó que estas explosiones indican que los volcanes van cambiando, se va acomodando el magma y “ahora sabemos que por estas pequeñas explosiones ha subido el magma y que su magnitud es relativa”.

Al hablar sobre si el temblor del 19 de septiembre del año pasado, cuyo epicentro fue en un área relativamente cercana, lo afectó, Espinasa Pereña expuso que la situación actual del coloso iba a ocurrir, aun sin temblores, pero “si el sistema ya se estaba desequilibrando y además llega un movimiento telúrico, probablemente se acelerará el proceso”.

Aclaró que hay muchos volcanes que han tenido erupciones grandes sin estar precedidas por un sismo tectónico. Sin embargo, desde que el Popo entró en erupción se han registrado varios temblores importantes.

El experto explicó que, en el 2015, don Goyo tuvo un promedio de 16.5 sismos vulcano-tectónicos mensuales; en el 2016, ese número aumentó a 35, y en el 2017, antes de septiembre, el promedio era de 39, “pero ya estaba en incremento”. A partir de ese mes y hasta diciembre del año pasado, subió a 110 y en enero del 2018 “se rompió el récord con 221 y, aunque desde febrero ha disminuido, seguimos por encima de los niveles base, con 87”.

Al día siguiente del sismo del 19 de septiembre, el Popocatépetl tuvo el máximo de exhalaciones que se han tenido en un solo día, con 286, aunque ese número comenzó a incrementarse mucho antes.

El especialista dijo que, en este caso, hay una buena noticia, pues es factible predecir una erupción mayor a partir de datos de monitoreo con una red que funciona bien, gracias a un proyecto de reinstalación de estaciones y colocación de sismógrafos de pozo, en lugar de sismógrafos de superficie.

Actualmente, operan seis estaciones en el cono del volcán y en las próximas semanas se colocarán otras cuatro, más abajo.

nelly.toche@eleconomista.mx