Vasijas prehispánicas decoradas con diseños alusivos al sacrificio ritual y al culto solar; cascabeles de cobre, cuentas de concha y piedra verde finamente labradas, así como urnas zoomorfas de travertino, fueron donadas por el artista plástico Vladimir Cora al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su estudio.

Se trata de 287 objetos que datan del año 200 al 1350 después de Cristo, que fueron coleccionados por Cora a lo largo de 25 años, y que conforman un acervo considerado uno de las más importantes vinculados a la cultura Aztatlán, que se desarrolló en las tierras bajas del noroccidente de Nayarit.

Los objetos prehispánicos fueron recibidos por especialistas del INAH para su registro, restauración, catalogación y estudio de esta civilización nayarita como son sus prácticas ceremoniales.

Además de las piezas mencionadas, también sobresalen sellos, malacates lisos y decorados, puntas de proyectil y figurillas, algunas de éstas son antropomorfas del estilo Mazapa y conservan todavía residuos de pigmento.

El arqueólogo del Centro INAH-Nayarit, Mauricio Garduño Ambriz, quien se ha especializado en el estudio de la arqueología de la zona nuclear costera Aztatlán, señaló que el acto de entrega-recepción de esta colección es relevante para la arqueología regional, porque constituye una excepcional muestra de la cultura material representativa de estas antiguas poblaciones a través del tiempo .

Este acervo, dijo, es reflejo de la experiencia social acumulada a lo largo de por lo menos 15 siglos de ocupación continua en la fértil planicie aluvial localizada en dicha franja costera, abarcando un largo periodo de adaptación y transformación del entorno, desde el Formativo Terminal (0-150/200 d.C.) hasta el Posclásico Tardío (1350-1530 d.C.).

Entre los diseños simbólicos identificados en las vasijas del complejo Aztatlán que datan del Posclásico (850/900-1350 d.C., están bandas celestes, cuchillos para sacrificio (técpatl), atados de plumas, caracoles marinos seccionados, crótalos, serpientes de fuego (xiuhcóatl) y grecas escalonadas.

Además, en estos utensilios hay representados personajes de alto rango ricamente ataviados que portan máscaras de Tláloc, así como numerosos cráneos asociados a bolas de zacate (zacatapayolli) en las que se incrustaban huesos largos y espinas de maguey, comúnmente usadas en las ceremonias de autosacrificio dentro del ciclo ritual anual.

Estos elementos al igual que el glifo del planeta Venusù han sido identificados por primera vez dentro del repertorio iconográfico Aztatlán, precisó el experto en un comunicado.

Con este cúmulo de información será posible conformar un esquema más completo sobre las concepciones religiosas y prácticas rituales de carácter propiciatorio vinculadas con el complejo ceremonial Aztatlán del periodo Posclásico , expresó.

Las piezas, que fueron sometidas a un inventario preliminar y embalaje a cargo de la restauradora Paula García Reyes y de la arqueóloga Geylú Valderrama, fueron trasladadas mediante estrictas normas de seguridad con el apoyo de la Policía Federal de Caminos, hasta su destino en el Museo Regional de Nayarit, en la ciudad de Tepic.

Los objetos prehispánicos estarán resguardados en la bodega de bienes culturales de ese museo, y a partir de su registro, restauración y curaduría se proyectará el diseño y montaje de una exposición temporal sobre la arqueología costera Aztatlán, la cual se prevé llevar a cabo a finales de 2012 en dicho recinto.