“En México no hay izquierda, hay reacciones al PRI”, le declaró el actor y director Diego Luna al diario español El País.

Luna ha surgido como una de las voces de su generación (nació en 1979) ya harta de políticos corruptos y de promesas vacías. Él, junto a otros artistas como Alfonso Cuarón, se movieron raudos para ayudar a las víctimas del temblor del pasado 19 S. “Queremos recuperar nuestro país y recuperar nuestra capacidad de escribir nuestra propia historia”.

En entrevista con el diario, Diego Luna dijo que no sólo acudirá a las urnas el próximo 1 de julio, sino que será un promotor directo de la acción política de los ciudadanos. Piensa que la apatía “nos está llevando a la chingada” y que el PRI gane sería una traición al país.

“Al PRI le debes ganar por 15 puntos o más, el PRI debe perder de manera definitiva e histórica”, dijo el protagonista de la obra de teatro Privacidad y de la nueva temporada de Narcos, la serie de Netflix.

En la entrevista, Luna habla con conocimiento de causa de la política nacional. De nuevo es un asunto generacional. Al actor le ha tocado vivir la elección oscura de 1988, que él mismo llama un fraude, la crisis de 1995, la alternancia del 2000 con Vicente Fox, la guerra contra el narco de Calderón y lo que ha sido el sexenio fallido de Enrique Peña Nieto.

Diego Luna pertenece a una generación cansada.

“Creo que mi país se está haciendo preguntas casi adolescentes: ¿Quién soy? ¿Qué me gusta? ¿Qué quiero para el futuro cercano? Creo que México ya tocó fondo”, dijo.

“Aquí lo que pasa es que todos tenemos una conexión o vivimos de los fondos gubernamentales. Los medios de comunicación, el arte, la ciencia. Es muy difícil rebelarse contra eso, pero debemos dejar de pensar en los privilegios que gozamos. ¡Hay que liberarse de eso! Priorizar la libertad de expresión antes de pensar en qué callos estamos pisando”, continuó mientras se preparaba para su función en Privacidad.

Una de las razones por las que Luna se ha comprometido de manera tan abierta con el activismo político es el hecho de que considera que esta administración, la de Peña Nieto, “No sé si sea la administración más corrupta de la historia pero sí de la que sabemos más cosas. Está cabrón el cinismo de estos cuates”. La corrupción, dice, no debe ser la dirija esta elección.

Entre otras cosas, Luna habla de la burla que fue toda la coreografía de la selección de candidatos independientes, donde la candidata indígena Marichuy quedó fuera de la boleta, algo que el actor considera sintomático de un país donde la desigualdad la vivimos todos, inclusive los empresarios, que solían ser los que vivían “con cierta estabilidad”.

Le interesa lo que sucede a nivel local con personajes como Pedro Kumamoto y Carlos Brito, esfuerzos verdaderamente independientes y de emergencia ciudadana.

Piensa Luna que a nivel nacional tenemos “a la izquierda más conservadora y oportunista posible”. “Lo que tenemos no es izquierda, son puras reacciones al PRI”.

“Tenemos que empezar a construir un país donde nazcan partidos congruentes, con voz clara y que estén dispuestos a decir esto no voy a hacer”.

Diego Luna concluye: “El poder es el mejor negocio en México”. ¿Podemos estar de acuerdo con él?