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Arte e Ideas

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Descubren 1,500 cuadros confiscados por los nazis

Unas 1.500 pinturas, incluyendo cuadros de Picasso, Matisse o Chagall se descubrieron en un apartamento de Múnich, indicó un semanario alemán.

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Berlín, Alemania. Unas 1.500 pinturas, incluyendo cuadros de Picasso, Matisse o Chagall -que los nazis confiscaron a coleccionistas judíos o que éstos últimos vendieron cuando sufrían persecución- se descubrieron en un apartamento de Múnich, indicó un semanario alemán.

Según el semanario Focus, el valor monetario de estos cuadros de grandes maestros del siglo XX, como los alemanes Emil Nolde, Franz Marc, Max Beckmann y Max Liebermann, que habían sido almacenados en el apartamento del octogenario Cornelius Gurlitt, se ha estimado en unos 1,000 millones de euros.

Se pensaba que esta colección se había destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y las historias tanto de su conservación como de su reciente descubrimiento son peculiares.

EL COLECCIONISTA

Según el semanario, en los años 30 y 40, el padre del octogenario Cornelius, un conocido coleccionista alemán llamado Hildebrand Gurlitt, había comprado estos cuadros, que los nazis habían revendido tras confiscarlos a judíos o que éstos últimos habían vendido a bajo precio cuando intentaban fugarse. También había adquirido cuadros revendidos por los nazis, tras haberlos confiscado por considerarlos arte degenerado .

Al principio, los nazis no apreciaban a Gurlitt, quien tenía una abuela judía. No obstante, posteriormente, el coleccionista, que tenía numerosos contactos y grandes conocimientos artísticos, fue encargado por el ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels, de vender cuadros de arte degenerado a otros países.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota de los nazis, Gurlitt, dada su cercanía con representantes del régimen nacionalsocialista, tuvo que defenderse. Lo hizo recalcando su ascendencia judía y el hecho de que no había pertenecido a organizaciones nazis. También afirmó haber ayudado a judíos y artistas perseguidos, comprándoles sus obras.

Gurlitt aseguró que no tenía obras guardadas, pues su colección se habría perdido en el bombardeo masivo de Dresde, en 1945.

EL INEXISTENTE

Nada se supo de la colección hasta septiembre del 2010, cuando se hizo una inspección de rutina en la frontera entre Alemania y Suiza a Cornelius Gurlitt, hijo de Hildebrand.

Cornelius jamás había trabajado ni tenía algún medio de vida demostrable, pero traía un sobre con 9,000 euros en efectivo.

No es raro que los alemanes vayan con mucho efectivo a hacer depósitos en Suiza, para evadir impuestos en su país. Pero Cornelius, quien fue investigado, resultó ser peculiar ,pues no tenía registro alguno en Alemania, ni ante las autoridades hacendarias ni en el seguro social.

Un registro del departamento de Cornelius reveló latas de conserva que habían caducado desde los años 80, residuos de alimentos y, dispersas en las habitaciones, las obras de arte, algunas de las cuales el anciano había ido vendiendo para vivir.

Las obras recobradas están ahora en la aduana bávara, mientras un equipo de expertos intentan localizar a los herederos de los dueños originales.

Esta búsqueda no es tan imposible como pudiera parecer, pues Goebbles ordenó llevar un minucioso registro de las obras que confiscaba (alrededor de 20,000). E incluso, en 1937, se hizo una gran exposición de arte degenerado en la que se expusieron muchas de las obras confiscadas, como muestra de los que a los buenos alemanes no debía gustarles.

Como arte degenerado era considerada, por los nazis, buena parte de la pintura revolucionaria de la época.

(Con información de AFP y el Daily Mail)

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