Es la historia de un lugar único en la Tierra, donde hubo un mar y hoy sólo quedan charcos de colores que poseen los secretos de su antigüedad: el origen de la vida en el planeta.

Una ecologista luchará hasta el final por protegerlos, mientras que ante la escasez de agua, ejidatarios de un pueblo mexicano la repudiarán. ¿Podrá la científica proteger este legado a través de la educación a las nuevas generaciones?

Cuatro Ciénegas, Coahuila, está ubicado dentro de los márgenes del desierto chihuahuense, donde se han documentado los esfuerzos de un grupo de investigadores encabezados por la bióloga de la UNAM, Valeria Souza y su esposo, el científico Luis Eguiarte, a quienes el destino los trajo aquí desde hace 15 años. Desde entonces, han dedicado su vida a la investigación de este ecosistema paradigmático. Ellos llegaron a Cuatro Ciénegas invitados por un proyecto de la NASA dirigido al estudio de bacterias.

En las pozas de este desierto, descubrieron criaturas púrpuras ancestrales que datan del periodo arqueano, que data de hace unos tres mil 800 millones de años, antes de que surgiera la fotosíntesis verde que libera el oxígeno. Ambos investigadores se dieron cuenta que en ese lugar habitaban las criaturas que cambiaron el mundo para siempre. Bajo ese descubrimiento, Valeria Souza se enamoró, pero pronto descubrió que los ranchos alfareros y su extracción indiscriminada de agua lo habían devastado. Es por ello que la bióloga, desde entonces, se ha dedicado a desentrañar los misterios científicos de Cuatro Ciénegas y también a generar conciencia para su protección.

Los habitantes adultos de Cuatro Ciénegas han creído toda su vida que el agua es un recurso inagotable, que en principio están las necesidades humanas y después la preservación del ecosistema. Y ante esto, argumentan ataques directos contra su forma de subsistencia, basada en cultivos que requieren de mucha agua en medio de una zona desértica.

El valle de Cuatro Ciénegas ha sobrevivido millones de años, ha sido espectador de cinco extinciones masivas y varias eras glaciales, no obstante sus pozas han conservado los secretos del origen de la vida en el planeta, entre estos las ancestrales bacterias llamadas estromatolitos.

La delicadeza y fragilidad de un ecosistema único proveniente del agua tiene, paradójicamente, como adversario el uso excesivo de este líquido extraído para la siembra de alfalfa. Agroindustriales y ejidatarios, han provocado que en los últimos 15 años los humedales se sequen en un 90%. La extraordinaria biodiversidad del lugar está al borde de la extinción.

Desde hace tres años el fotógrafo y director David Jaramillo ha seguido el proceso de esta ardua labor por parte de los investigadores de la UNAM con el propósito de editar un libro y filmar un documental largometraje el cual se encuentra ya en proceso de post producción.

Esta conferencia del Dr. Richard Lenski y la Dra. Souza en el Club de Industriales permite dar difusión a la importancia científica sobre la evolución y la riqueza biológica que representa el valle de Cuatro Ciénagas.

Mezclar el arte y la ciencia es una propuesta contundente. Es por ello que en esta exposición busca vender de la obra fotográfica para ayudar con el proceso de post producción que aún requiere el largometraje de 71 minutos, en la corrección de color, diseño sonoro, mezcla 5.1, musicalización etc. Y así lograr un proyecto de divulgación de calidad.

Este proyecto, registró durante tres años el trabajo educativo a los niños y jóvenes de Cuatro Ciénegas para que conozcan, amen y protejan su tierra y las maravillas que ésta les ofrece para las futuras generaciones. A los científicos les tocó descubrir el mar del pasado y a las nuevas generaciones les tocará conservarlo y heredarlo.

Pero mientras se logra este proceso de concientización, el humedal se sigue secando y sus ancestrales especies enfrentan una posible extinción.

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