Son 295 piezas de 24 fotógrafos y artistas visuales mexicanos y extranjeros las que componen la selección final para exposición de la XVIII edición de la Bienal de Fotografía que organiza el Centro de la Imagen y que la noche de este jueves fue inaugurada en las instalaciones del complejo en la colonia Centro.

Son proyectos visuales seleccionados de entre 585 postulaciones, como reconocimiento a su contenido social o estético y por su relevancia como arquetipos de los temas a los que las lentes jóvenes están fijando el objetivo. Son trabajos que saltan a la palestra de la vanguardia técnica de la fotografía y del trabajo de la imagen, pero la gran mayoría no pasa por alto los temas que azoran a nuestras sociedades: la violencia, las desapariciones, la pobreza, la migración y los reveses de la urbanización desmesurada.

Su exhibición se divide en seis núcleos temáticos: Exhumar. Endoscopías al paisaje, Encarnar. Movilizaciones de la imagen, Ensayar. Reconfiguraciones urbanas, En disputa por el territorio y la memoria, Existir. Reafirmaciones y contactos y Migrar. Tiempos cruzados y extraños familiares.

De ellos se seleccionaron dos premios de adquisición. Un premio fue para el fotógrafo neoleonés Oswaldo Ruiz Chapa, por su serie Nos han dado la tierra, una apología del cuento publicado por Juan Rulfo en El llano en llamas con un trabajo fotográfico que documenta los parajes de San Isidro, en Jalisco, que sirvió de inspiración para el escritor mexicano y hoy en día es centro de una disputa jurídica contra la ocupación ilegal de sus tierras por parte de empresas de biotecnología como Monsanto, Nutrilite y Desert Glory.

El segundo para el fotógrafo de la Ciudad de México Omar Martínez Gámez por la serie Flores, compuesta por retratos de gran formato que exploran los planos de 11 arreglos florales enigmáticos por su vastedad de colores y resignificados en su valor estético: lirios casi llameantes, orquídeas de color perla y escarlatas, gerberas de rosas pálidos, rosas de distintas tonalidades, y arreglos extraños predominantes en verdes, rojos, salmón, violetas, cuyos cuadros individuales suman belleza a un gran bouquet de fotografías.

Destacan otras series como la de Sonia Madrigal, cuyo proyecto El abance documenta en serie cómo la gente sortea un muro de contención en una autopista en el municipio de Ixtapaluca, Estado de México, después de descender del transporte público y pretende exhibir cómo partes del desarrollo urbano no son planificadas para beneficiar a los habitantes de la periferia y de cómo dentro de la megalópolis hay muros que merman la calidad de vida de sus habitantes: una insinuación de la frontera entre México y Estados Unidos, tal y como lo dice el grafiti que alguien ha escrito sobre ese muro de contención que día a día tienen que librar amas de casa, niños estudiantes, trabajadores, personas de la tercera edad: “El muro de Donal Tromp puro abance”.

También se distingue el trabajo Nómbralas, de Juliana Alvarado, quien se ha dedicado a capturar las tipologías de establecimientos carreteros, como restaurantes y cafés con nombres de mujeres, a manera de una lucha visual para no olvidar los nombres de las víctimas de feminicidios, con altos índices en todo el país.

Lo mismo sucede con la serie Una mujer fantástica, autoría del retratista oaxaqueño Nelson Morales, quien capturó la vida y la figura de Marsha Tegard, una mujer transgénero en Carolina del Norte que cuando se llamaba William Tegard fue infante de Marina, adicto y pastor. Se trata de un recorrido fotográfico compositivo, mayoritariamente a través de collages y desnudos, por la vida de quien por décadas ocultó un profundo sentimiento de feminidad y luchó contra sus propios demonios impuestos por los estigmas morales de su entorno social.

Éstas y más series fotográficas componen la exposición de la XVIII Bienal de Fotografía que permanecerá en el Centro de la Imagen, plaza de la Ciudadela 2, Centro Histórico, hasta marzo del 2019.

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