¿Cómo puedo saber que algo no está bien conmigo?

“La primera forma que encuentra mi cuerpo para comunicarse son las emociones. En estos momentos primero necesito monitorear cómo estoy”, explica Emilia Guerrero, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Panamericana. ¿Me encuentro más irritable?, ¿cómo me afecta el entorno?, ¿cuál es mi respuesta ante las circunstancias?, ¿estoy motivado?, ¿me cuesta hacer actividades?, “Después de estos cuestionamientos, cualquier cosa que sea distinta a mi normalidad, me está hablando de cómo se encuentra mi salud mental”.

Pero antes de tomar acciones, se debe entender que todo esto es normal en ciertas proporciones, “no necesito pelearme con esto, la condición del confinamiento no es natural, estamos diseñados para vivir en una sociedad y hay que aceptarlo”, sostiene Guerrero.

Con este panorama, la base para fortalecer nuestra salud mental estaría centrada en darle a nuestro cerebro lo que necesita: dormir, comer bien y actividad física. Además, procurar no saturarme de información, tener contacto con nuestros seres queridos vía remota, hacer cosas que me gustan; si está en mis posibilidades, tomar el sol y el aire directamente; crear una rutina y vivir un día a la vez, con la mayor conciencia posible de cómo estoy y qué necesito, ahonda la psicóloga.

Por otro lado, si alguno de los indicadores antes mencionados no anda bien y la situación me está rebasando, aquí es cuando necesito pedir ayuda.

Por ejemplo, es muy frecuente que en estos días no se cuente con el apoyo regular cuando se pierde un familiar, debido a las medidas de distanciamiento, la especialista explicó que esto no significa que las personas que se enfrenten a ello no puedan salir de esto, pero sería muy bueno contar con apoyo.

Recordó que aún con condiciones distintas, las etapas son las mismas y hay que observar que sí estemos avanzando en ellas: Negación, enojo, dolor, tristeza, etcétera, hasta tratar de llegar a la aceptación.

Aunque, depende mucho de la resiliencia (capacidad de enfrentar las situaciones) de cada persona, el apoyo psicológico siempre debe estar como una opción constante y presente. “Hay que entender que es válido sentirme mal y tomar tiempo para esto, una vez que pasan algunos días de etapa dolorosa intensa, se deben comenzar a buscar alternativas de solución para adaptarme al nuevo formato y trabajar en ello. No porque yo quiera estar bien lo voy a lograr, podemos acercarnos a los especialistas”.

Esto no sólo aplica para pérdidas de personas, también ante la pérdida de un trabajo, o la libertad misma de movimiento “esto también es un duelo, porque nadie nos preparó para esto, no fue algo gradual o que decidimos, necesitamos asimilarlo”, concluye.

Ante la pérdida de un familiar

La doctora Susana López Charretón, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, habla de lo difícil que es procesar la pérdida de los seres queridos sin poder decir adiós, pero aseguró que es necesario reforzar algunas indicaciones:

• El riesgo de contagio se da por la convivencia cercana entre personas y los funerales son reuniones sociales, por eso aumenta el riesgo de propagación.

• No se deben realizar actuaciones de limpieza ni intervenciones de tanatopraxia o tanatoestética sobre el cadáver, si no se puede garantizar el uso correcto de equipo de protección personal apropiado.

• Debemos entender que no se está ocultando nada, que los enfermos se tienen que aislar por el bien de las familias, por muy doloroso que parezca, es por protección.

nelly.toche@eleconomista.mx