El 30 de noviembre pasado, el diputado Sergio Mayer, presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, presentó orgulloso frente a la comunidad artística el Programa Anual de Estímulos a las Manifestaciones Culturales y del Patrimonio 2019 sabiendo que no tendría los recursos económicos para asignarlos.

“La Cámara de Diputados, pese a conocer previamente la estructura presupuestal, decidió abrir, irresponsablemente, la convocatoria para estos proyectos. El resultado es un enojo brutal (y entendible) por este engaño. Comparto este coraje”, escribió Antonio Martínez, enlace de Comunicación Social y vocero de la Secretaría de Cultura (SC).

Según el vocero de Alejandra Frausto, titular de la SC, “lo que están peleando (la comunidad artística) son los recursos directos asignados a través de la Cámara de diputados, en este proyecto de presupuesto no aparecen”.

¿El problema? El Programa Anual de Estímulos a las Manifestaciones Culturales y del Patrimonio 2019 que recibió desde el 1 de diciembre más de 5,000 proyectos culturales que se quedarán en el limbo ante las promesas incumplidas del diputado Mayer.

“Lo cierto es que, entre esos recursos, lo mismo se encuentran proyectos inobjetables (pensemos en el festival de cine de Morelia) como de empresas fantasma de la cultura (algo así como el caso Enova). Es decir, son fondos susceptibles de corrupción en tanto que no tienen seguimiento formal de la Cámara. Además, tienen un efecto perverso: sólo pueden acceder a estos dineros aquellos promotores culturales que se convierten en cabilderos o las clientelas políticas en los distritos electorales. Esto debe acabar, se tendría que transitar a un esquema más justo y democrático”, comentó.

Sin embargo, la diputada perredista Abril Alcalá Padilla, secretaria de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, aseguró a El Economista que “La convocatoria del Programa Anual de Estímulos (...) 2019 existe porque se nos planteó que habría un recurso”.

Pero Antonio Martínez, vocero de la Secretaría de Cultura, explicó que “en ningún lugar del mundo el Legislativo ejerce presupuesto como si fuera el Ejecutivo. Desde el poder se están buscando más recursos para que, a través de una bolsa con reglas de operación claras y transparentes, puedan los colectivos acceder a este dinero. Además el proyecto de la secretaría propone un programa que apoya la cultura comunitaria y de paz en todo el país, al que hemos invitado a todos a sumarse. Fuera de la ciudad, entre los colectivos comunitarios, ha caído muy bien”, señaló.

“Yo invito al diálogo y a no ser hipócritas —continúo Martínez— la cultura en este país no la hacen unos cuantos, se hace con presupuesto, sin presupuesto y a pesar del presupuesto”.

Señaló que urge descentralizar y democratizar el acceso a los recursos destinados a la cultura. “En convocatorias de estímulos fiscales, por ejemplo, más de 70% es de la Ciudad de México ¿a dónde y por qué no estamos llegando? Esa es la tarea de las instituciones del Estado. Hay aquí una paradoja dolorosa: las comunidades más pobres son aquellas que tienen más bagaje cultural, ¿por qué objetar que el presupuesto tenga como prioridad estas comunidades? Hay todavía muchas áreas para mejorar en el presupuesto, lo que no cambiará es el plan de austeridad aplicado directamente en altos funcionarios y gastos onerosos. Para dar 100 pesos a un creador, los trámites y el tiempo son de aproximadamente otros 80 pesos (...) ¿No sería más fácil darle los 100 a un costo mínimo? ”

Finalizó con “una parte de la comunidad cultural de México ha levantado la voz en torno al proyecto de presupuesto de cultura 2019. El proyecto de presupuesto es 677 millones más grande que el aprobado para el ejercicio anterior”.

[email protected]