Son muchos los acontecimientos históricos de nuestro país que se olvidan o no se conocen. Uno de ellos es la Isla de Clipperton, historia que, como yo y muchos más, no conocíamos, pero que gracias al teatro aprendemos y nos deja reflexionando si actualmente hay un nacionalismo, arraigo hacia nuestra tierra o heroísmo.

La isla de Clipperton, situada a 1,200 kilómetros de Acapulco, fue defendida por más de 10 años por un grupo de soldados mexicanos, ya que era objeto de disputa entre México y Francia en el mandato de Porfirio Díaz y que al final fue declarada propiedad de Francia.

El sueño de la mantarraya. La isla de Clipperton es un ejercicio de investigación por parte Alejandro Ainslie, dramaturgo y director de escena, y estará hasta el 31 de enero en el Teatro Santa Catarina de miércoles a domingo.

La arena gruesa de playa y una pantalla simulando un cielo nublado, soleado o tormentoso son los elementos con los que se apoyan los personajes para dar vida a esos soldados que entregaron todo para defender Clipperton, tierra mexicana, de cualquier invasor.

Liderados por el gobernador Ramón Arnaud (Luis Lesher) y el capitán Secundino Cardona (Antonio Zúñiga), todos en la isla son hombres convencidos de la destacada misión de defensa que llevan a cabo, esto a pesar de que en ocasiones los víveres, apoyo y noticias enviados por el gobierno mexicano no llegaban a tiempo.

Como todo fiel soldado, a pesar del sufrimiento y el olvido, mantuvieron su posición: El soldado se rompe el alma frente al enemigo ... Años más tarde dirían: aunque sea con piedras y palos , porque ya no tienen parque y mucho menos comida o agua. Con los años, el cementerio en la isla se fue llenando porque con la turbulencia política y social a causa de la Revolución Mexicana ellos fueron quedando en el olvido, a la deriva, como alimento para los tiburones...

Desesperado y hambriento y quizá arrepentido de no haber aceptado la invitación de un barco estadounidense de sacarlos de la isla años atrás , Ramón alucina que un barco viene por ellos para llevarlos a tierra firme; va en busca de éste, pero lo que encontró fue la muerte.

La historia no está contada de manera cronológica, por lo que el espectador tendrá el reto de hilar los hechos, entender la posición, desesperanza y sufrimiento de los personajes, así como el levantamiento de Madero contra Porfirio Díaz y la invasión de EU a México.

Ya no somos idealistas

Durante el estreno de la segunda temporada de su obra El sueño de la Mantarraya. La isla de Clipperton, platicamos con el dramaturgo Alejandro Ainslie, quien en esta ocasión da vida a un soldado que defiende la isla.

Confiesa que al conocer este relato, poco conocido incluso entre los habitantes de Acapulco, le pareció muy interesante y se dio a la tarea de hacer un ejercicio de investigación sobre Clipperton, para dar a conocer la historia de sus héroes y, por qué no, que se incluyan en los libros de historia de México.

Es un tema muy rico, de ricura y de riqueza; es un asunto de heroísmo o torpeza, según se vea, y quise ir al fondo para que la historia de despojo se conozca , comentó.

Al preguntarle si actualmente hay ese sentimiento de nacionalismo o heroísmo en México, comenta que 100 años después, la situación es diferente: Había valores propios del romanticismo e idealismo y ahora somos pragmáticos y ante las cosas que pasan la gran mayoría voltea la cara y no opina, o hace que no escucha .

Lo que sí cree que sigue igual y en incertidumbre es si los medios informan lo que realmente pasa. La información es un poder y un bien y el derecho a la información no siempre es respetado; siempre que se da una noticia decimos: ‘¿Será, o me estarán engañando otra vez?’ . Por lo que busca que el espectador reflexione, sea crítico y no sólo logre empatía.

Teatro Santa Catarina

?Jardín Santa Catarina, ?número 10,

Coyoacán ?

Del 13 al 31 de enero?

Miércoles a viernes: 8 pm?

Sábados: 7 pm ?

Domingos: 6 pm?

Entrada: $150

diana.salado@eleconomista.mx