En los últimos 200 años se ha registrado una pérdida acelerada y un deterioro de la cobertura vegetal, así como de la biodiversidad del país. La información y conocimiento sobre este deterioro es importante para la toma de decisiones. En México ya se cuenta con la descripción, monitoreo y entendimiento de la compleja interacción que hay entre especies en un determinado ecosistema, gracias a los trabajos que realiza la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), señaló José Sarukhán Kermez, quien impartió la conferencia magistral Herramientas para el manejo sustentable de recursos naturales. Inteligencia para influir en políticas públicas.

En el auditorio Galileo Galilei de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), el coordinador nacional de la Conabio dijo que esta institución nació con el objetivo de generar información útil para el manejo de los recursos y generación de políticas públicas en la materia. “La idea es que tomadores de decisiones, organizaciones no gubernamentales y sociedad civil se apropien de este conocimiento y emprendan acciones encaminadas a la conservación del capital natural de la nación”.

Fue en la Conabio, creada en 1992, donde se hizo por primera vez una evaluación de la salud de los ecosistemas. Se han detectado áreas naturales prioritarias de conservación y restauración, se han generado mapas en alta resolución y se realizan, entre muchas otras cosas, alertas tempranas de incendios forestales. Al terminar este año su plataforma contará con 300 millones de registros de flora y fauna mexicanas, información que se puede consultar en la página oficial de esta institución.

Gracias a la modalidad de ciencia ciudadana, en la que personas no especialistas participan en la observación y registro de especies, se ha generado conocimiento nuevo, a través de Naturalista, “una plataforma creada por la Conabio, en la que colaboran 85 mil personas de manera voluntaria que han ido enriqueciendo la información sobre organismos mexicanos. Su éxito es tal que se han registrado 25 nuevas especies”, dijo el expresidente de la AMC y ex rector de la UNAM.

El investigador consideró que es primordial involucrar a la ciudadanía en todo aquello que tiene que ver con el bienestar humano y hacerla partícipe de la generación de conocimiento. “La comunidad académica debe asumir la comunicación de esos temas. Si quienes investigamos no comunicamos de manera interesante y atractiva el producto de los problemas que analizamos, la gente no lo va a captar. Tenemos que cambiar la manera como nos relacionamos con la ciudadanía sin demeritar la calidad y pertinencia de lo que hacemos”.

A finales de la década de los 60 se empezaron a obtener datos sobre cambio climático e inició el estudio de la interacción océano-atmósfera, gracias a las imágenes satelitales, y “es aún más reciente el entendimiento de la interacción entre la sociedad y estos fenómenos. Pero lo que todavía no se ha logrado a plenitud es contar con ciudadanos informados, un aspecto vital para conservar y proteger la biodiversidad”, indicó el también miembro de El Colegio Nacional.

“El estudio de la relación naturaleza-sociedad no se compara con ninguna otra y requiere de enfoques interdisciplinarios. No nada más requiere de áreas de las ciencias naturales sino de las ciencias sociales y humanidades como la filosofía y la ética”, comentó.

El investigador emérito del Instituto de Ecología de la UNAM destacó que “México es por kilómetro cuadrado el segundo país ecológicamente más diverso del planeta, China es el primero, pero hay que tomar en cuenta que es cinco veces más grande. Sólo por mencionar algunos ejemplos, es el cuarto país más rico en el mundo en vertebrados, en plantas ocupa el quinto lugar a nivel mundial. México tiene la 3ª farmacopea del mundo, pero no se nota porque ha habido un proceso de desprestigio sobre su uso, mientras que en países como China e India, esta es parte esencial de su estructura sanitaria”.

Esta gran diversidad biológica, explicó Sarukhán Kermez, coincide con la gran diversidad cultural, hay una coincidencia total porque la especie se ha desarrollado basada en recursos naturales. La interacción cultura-naturaleza produce comida y es un elemento ligado al bienestar.

En la Conabio se han realizado 1,200 proyectos que dan cuenta de la riqueza natural del país con contribuciones de investigadores mexicanos y extranjeros. Cada dato ha sido verificado y corroborado para contribuir a que los gobiernos locales, estatales y federal implementen las políticas públicas que ayuden a aminorar el impacto de la actividad humana. Actualmente hay 27 Estrategias Estatales de Biodiversidad en proceso de publicación para consulta de cualquier persona interesada.

De acuerdo con los resultados del Índice de Conservación de la Biodiversidad, elaborado por Conabio, los estados de Veracruz, Tlaxcala y la Ciudad de México son los que han ido perdiendo más áreas naturales en los últimos años. Una particularidad del país es que 70% de los ecosistemas son propiedad comunitaria, ejidal y de grupos indígenas porque en el reparto agrario, incluido en la Constitución de 1917, se le otorgó a esta población como patrimonio, por lo que, a consideración del ecólogo, hay que trabajar con la gente poseedora de esa biodiversidad para que aprendan a aprovecharla de manera sustentable.

Con información de la AMC