2Tage 23h 20m 05s: Dos días, 23 horas, 20 minutos y cinco segundos para que no sólo, dicen algunos, se acabe el mundo, sino para que, en el sugerente título del concierto que dará la Dresden Sinfoniker, llegue el fin del tiempo… (y una hora, 16 minutos y 20 segundos para que este redactor ponga en orden sus apuntes y acabe esta nota antes del cierre de la edición del miércoles 19).

Todo comenzó en 2007, cuando el compositor mexicano Enrico Chapela metió a un concierto en Brandenburgo su composición para trío de rock y orquesta de cámara Lo nato es neta .

No gané –comenta Chapela en entrevista-, pero uno de los miembros del jurado, Markus Rindt, director de la orquesta Dresden Sinfoniker (Sinfonistas de Dresde), me dijo que le había gustado mi rola y que quería comisionarme una versión orquestal, a lo cual por supuesto accedí. Esa versión se llama ‘Noctámbulos’, se tocó en Dresde y en Brooklyn .

El tiempo siguió su marcha y en 2008, Rindt fue nombrado gerente cultural del año , según cuenta la reportera Violeta Campos en el sitio dw.de.

El premio consistió en un viaje al destino de su preferencia –escribe Campos-. Cautivado por la música del guitarrista y compositor mexicano Enrico Chapela, Rindt viajó a México para reencontrarse con el artista, a quien conoció antes de que éste se hiciera famoso en todo el mundo (sic).

Estando en México, Rindt supo que en su ciudad natal está el llamado Códice Dresde, el único códice maya en el mundo de acceso al público y el mejor conservado, además, contiene el calendario, y sólo pocos saben que gracias a este libro fue posible descifrar los jeroglíficos mayas , comentó Rindt a Campos.

Ahí comenzó el plan de Rindt y Chapela para crear el Codex Dresdensis-Concierto para el fin del tiempo, que el viernes 21 de diciembre dirigirá José Areán.

UN TESORO MEXICANO ?EN SAJONIA

Las orquesta sinfónica de Dresde es peculiar en tanto que sólo toca música contemporánea –cuenta Chapela-, digamos que no pierden su tiempo con música clásica (risas). Tocan cuatro o cinco veces al año proyectos específicos, consiguen dinero para ellos con patrocinadores y con el equivalente al Fonca alemán.

La idea es hacer un concierto para exorcizar el fin del mundo. Va a ser en la sala de conciertos que está debajo de donde ‘vive’ el Códice Dresde, en la sala de tesoros de la Biblioteca del Estado de Sajonia explica Chapela.

La primera mitad van a tocar la música Silvestre Revueltas, el ‘Homenaje a García Lorca’ y ‘Sensemayᒠ[...] La segunda mitad será ‘Lo nato es neta’, en una nueva versión […] Y luego viene el estreno .

ANTE LA DUDA, LA CREATIVIDAD

Lo primero que no está claro es cuándo se acaba el mundo –dice Chapela-, si a las 12 de la noche o a la puesta del Sol. Con algo tan importante no se puede especular, entonces los alemanes decidieron hacerlo a las 12 de la noche, hora de Dresde, que es cuando se pone el Sol en la Península de Yucatán.

La idea es que la pieza empiece dos o tres minutos antes de la media noche con un crescendo, que vaya generando expectativa. A la media noche se hará un silencio total, se apagará la luz, y desde México, una cantante de ascendencia maya cantará y su voz se transmitirá vía satélite. Luego la orquesta empezará a acompañarla… Claro que si algo sale mal habrá una grabación.

También tenemos a Horacio Franco y Gonzalo Ceja que tocarán con instrumentos prehispánicos .

-¿Quién nos cantará en Maya?

Según escribe Violeta Campos, Markus Rindt tenía una idea muy específica quería un buen cantante maya que conservara las tradiciones musicales de su pueblo. ‘Recibí la ayuda de muchas personas –cita Campos a Rindt-, que viajaron a los pueblos más remotos de Yucatán y Guatemala, pero el resultado muchas veces fue desalentador, y llegó el momento en el que ya no creí encontrar lo que buscaba’ .

Sin embargo, Rindt no desistió y en una aldea de Guatemala descubrió a la guitarrista maya-cakchiquel Sara Curuchich.

Como nunca había salido de su pueblo y tampoco conocía la capital guatemalteca, no fue un trabajo fácil persuadir a sus padres de dejarla viajar a la ciudad de México –cuenta Campos-, ya que éstos temían que cayera en manos de una red de trata de personas. Pese a todas las adversidades, este viernes Curuchich cantará para un público alemán y mundial para recibir a la nueva era maya.

A lo largo del proyecto nos dimos cuenta de que los mayas sufren mucha discriminación -dijo Rindt a Campos-, muchos no se atreven a hablar su idioma, menos a cantar en él. Desde hace 500 años, su cultura yace sepultada. Mediante un concierto serio queremos poner en relieve su cultura musical .

manuel.lino@eleconomista.mx