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Arte e Ideas

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Bill Viola ralentiza el tiempo en el Ex Teresa Arte Actual

El otrora recinto religioso del siglo XVII es el marco perfecto para la primera exposición individual dedicada al reconocido artista estadounidense, emblemático por sus vínculos entre el arte pictórico barroco y renacentista, la espiritualidad y otras paradojas de la existencia.

La nave principal del Museo Ex Teresa Arte Actual recibe al público en una penumbra casi absoluta, de no ser por la pantalla vertical de seis metros de altura suspendida en el altar de este otrora templo religioso del siglo XVII.

En esa pantalla se observa a un personaje masculino abatido sobre una losa de piedra. Es el Tristán de la mitología artúrica, uno de los caballeros de la Mesa Redonda; acaba de morir con las heridas causadas por una traición a espada. En casi todas sus versiones, el mito cuenta que, después de perecido Tristán, su amada Isolda elige la muerte para unírsele en espíritu.

Lo que se observa a continuación dentro de la penumbra del espacio resulta imponente por la magnitud del formato. Del cuerpo de Tristán comienza a emerger una sustancia líquida que se eleva hacia la nada. Primero se desprende de su cuerpo una línea bien definida de pequeñas perlas transparentes; después más y más figuras aperladas se elevan hasta convertirse en una cascada invertida. Es entonces cuando el espectador advierte que se trata de gotas de agua que luego se convierten en masas del líquido en una escena reproducida marcha atrás. Y el cuerpo de Tristán se eleva con el agua, pareciera que es arrastrado hacia arriba por el torrente, hasta finalmente desaparecer en el vacío. La escena representa el ascenso del alma después de su muerte, quizás para reunirse con Isolda.

Esa pieza habitante la nave principal del Ex Teresa lleva por nombre “La ascensión de Tristán (El sonido de la montaña debajo de una cascada)” (2005) y es del celebrado artista estadounidense Bill Viola, parte central de Tiempo suspendido, la primera exposición individual que se realiza sobre Viola en México, con una minuciosa selección de ocho obras de distintas épocas, que es posible por la colaboración del recinto con la Fundación Telefónica en nuestro país.

En diálogo con la pintura

“La ascensión de Tristán” es un ejemplo del desconcierto, el performance, la dualidad, el juego de reflejos que el visitante apreciará en las otras siete piezas distribuidas en el recinto.

Viola es uno de los grandes maestros del videoarte contemporáneo a quien, con más ganas de consolidarlo en cierto olimpo, críticos y prensa le han llamado “el Caravaggio de la alta tecnología”, aunque resulte imposible igualar genialidades por el abismo entre disciplinas y épocas tan inequiparables. Guardando las distancias, se le llama como tal porque Viola gusta de abrevar de los maestros clásicos, barrocos y renacentistas, su paleta, sus temas y la espiritualidad de sus composiciones, para aterrizar un trabajo videográfico fundamentado en el mito, la transición y las dualidades.

El artista sonoro y director del Ex Teresa, Francisco Rivas, declara que la exposición concentra la idea de la manipulación del tiempo a través de la velocidad de un video y se abre paso en la búsqueda de las paradojas de la existencia, polos opuestos que se tocan a través de una barrera determinada por el agua, como si se tratara de una membrana entre el mundo terrenal y el espiritual, el tangible y el de los sueños, el de la vida y la muerte.

“Muchas de las obras de Bill Viola intentan ser cuadros en movimiento”, comparte Rivas. Reconoce en su obra “un profundo sentido de religiosidad que no tiene que ver con un dogma sino a partir de la relación del cuerpo con los elementos”.

Por su parte, la co-curadura Melisa Lio Flores complementa que “el video permite la capacidad de trabajar con el tiempo, lo que la pintura u otro tipo de formato de imagen no permiten. Bill Viola asimila el tiempo como materia prima, trata de prolongarlo y lo hace palpable en cada una de sus obras”.

Otras piezas a distinguir

Dentro de la muestra destacan obras como “El mensajero” (1996), un loop en el que “habita” un individuo que emerge y se sumerge en un cuerpo de agua que va deformando su imagen hasta convertirlo en una especie de arte abstracto, como si se tratara de la materialización y desmaterialización de un ser divino, según el momento en el que se aprecie.

En la instalación “Tres mujeres” (2008), una mujer mayor, una de mediana edad y una más joven se adivinan al otro lado de una pared de agua en un plano difuminado, como un espacio ajeno al nuestro, la no existencia. Las tres apenas y se perciben allá atrás, están difusas, hasta que la mayor decide cruzar el umbral líquido y llevar al resto a este plano de total definición, hasta que ella misma decide volver al fondo. Poco a poco le seguirá el resto. Todo esto en un tiempo lento y apacible de observar. Es una bella metáfora sobre la fertilidad, la vida y la muerte a través de las generaciones y parte de esta exposición contemplativa y filosófica desprovista de textos de sala.

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¿Quién es Bill Viola?

Desde principios de los años 70, la obra de Bill Viola se ha visto en todo el mundo. En 1987 expuso instalaciones y videos en el MoMA y en 1995 representó a Estados Unidos en la edición 46 de la Bienal de Arte de Venecia. En 1997, en Museo Whitney organizó una exposición individual con 35 de sus mejores trabajos, muestra que después viajó por seis museos de Estados Unidos y Europa. Asimismo, ha expuesto en el Guggenheim neyoroquino, en la National Gallery, en Londres, el Mori Art Museum, en Tokio, y el Palazzo delle Esposizioni, en Roma, por mencionar algunos.

Bill Viola. Tiempo suspendido

Ex Teresa Arte Actual

  • Licenciado Primo Verdad 8, colonia Centro Histórico
  • Vigente hasta el 28 de agosto
  • De martes a domingo, de 11:00 a 17:00 horas
  • Entrada libre

Maestro de la técnica

La obra de Bill Viola no tiene un solo efecto digital, en cambio es rica en efectos visuales técnicos que proporcionan ilusiones de divinidad en cada una de las piezas que resulta inevitable relacionar con los frescos con escenas y personajes bíblicos que habitan el Museo Ex Teresa Arte Actual. Hay un diálogo franco en este espacio de contemplación donde parece que el tiempo se suspende.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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