La exposición “Lo efímero permanece”, grabados de José Guadalupe Posada (1852-1913) es una muestra que se encuentra en la alcaldía de Azcapotzalco con la participación de la Secretaría de Relaciones Exteriores que prestó 28 de las piezas de este grabador mexicano, quien fuera inventor de La Catrina y del gran imaginario de las calaveras del Día de Muertos.

La Casa de Cultura de Acapotzalco abrió sus puertas a esta exposición ya que es un edificio que se erigió durante la etapa histórica denominada “el porfiriato”, época en la que José Guadalupe Posada era publicado en hojas volantes de ese tiempo (lo que hoy conocemos como periódico) por su trabajo como ilustrador.

En las salas “Acolhuac” y “Antonio Valeriano” de la Casa de Cultura se podrán apreciar de forma gratuita hasta el 6 de enero y en un horario de 10 de la mañana a 8 de la noche, de lunes a domingo, paisajes de lo populoso como el Gran Panteón Amoroso, la Calavera Huertista, Zalameras coquetas meseras, así como la Calavera Oaxaqueña, el Tumulto en las fiestas del Centenario, el Purgatorio jovial de los artistas y el vaivén político de la época ilustrado con el grabado de Posada y que se rememora entre versos.

En entrevista la curadora de la exposición Catalina Pérez Meléndez explicó que esta exhibición tiene el fin de dar contexto al valioso trabajo del grabador de México que inspiró muchos de los diseños actuales que se pueden apreciar en las mercancías de esta época del año. 

“Además de recibir a aquellos que conocen la obra, también se busca dar contexto de lo que se encuentra en la mercancía de esta época, y que se considere de dónde vienen esas imágenes que ahora son bastante comunes. También la Casa de la Cultura de Azcapotzalco es muy importante para la comunidad, desde que estaba el montaje de la obra la gente se asomaba preguntando qué es lo que se iba a inaugurar”, comentó.

La exposición está dividida en dos ejes: cliché, que es la imagen y su sentido autónomo, por otro lado, están las hojas volantes, en donde se ve la composición de la hoja en relación al texto.

También en la planta alta de la Casa de Cultura se encuentra la obra de cartoneros de Azcapotzalco, que retoman una de las grandes obras de Posada: la calavera de Don Quijote de la Mancha, y en la misma sala se hace homenaje al escritor Gilberto Aceves Navarro y al pintor oaxaqueño Francisco Toledo.

“Hay un hilo conductor, pensemos que Posada es recordado por el contexto artístico que se estaba suscitando a principios del siglo XX, Diego Rivera, Jean Charlot y que después lo vemos con su taller de gráfica popular, de ahí viene una genealogía de otros artistas como Toledo, que fue un artista contemporáneo, pero que retoma esta tradición del grabado”, destacó Catalina sobre la curaduría de la instalación.

“Lo que me gusta de Posada es como logra el gesto natural al movimiento, independientemente de dónde creó estas obras, lo que me interesa es el gesto corporal que hay en estas obras, inclusive el de la vida en las calles, lo que muestra es que era un gran observador. Por otra parte es muy importante contextualizar a Posada como ilustrador en su época porque él se dedicaba a hacer encargos, su apreciación se hace a partir de otros artistas”, finalizó Catalina Pérez Meléndez quien estudió historia del arte y es egresada de la UNAM en curaduría.