En prisión hay historias que contar. Como la de Javier Cruz, Antonio Hernández e Ismael Corona, quienes son parte de la Compañía de Teatro Penitenciario que fue fundada por los artistas Itari Marta y Bruno Bichir, haciendo talleres de teatro en la cárcel de Santa Martha Acatitla.

Fue el 9 de febrero del 2009 que comenzó este proyecto hermanado con el Foro Shakespeare, en su área de impacto social cuando se impartió un taller de cuatro sesiones al grupo de teatro El Mago de esa penitenciaría.

Fue la primera vez también que se desarrolló una compañía estable de teatro con internos comprometidos a profesionalizarse actoralmente.

La Compañía de Teatro Penitenciario tiene como objetivo enseñar el arte teatral y también ser un empleo remunerado, así como programar sus contenidos desde un enfoque estratégico para la prevención del delito.

La casona antigua que se ubica en la calle Abraham González, en la colonia Juárez, antes fue una guardería de la que todavía se pueden ver resquicios en la decoración del lugar; como en los baños donde aún está un espejo que le llega a todos los adultos a las rodillas y en el que antes se reflejaban los niños.

En el mismo centro cultural se puede encontrar una variedad de espectáculos escénicos como stand up y también talleres de pintura y serigrafía para adultos mayores.

“Es importante aportar a la formación del sector cultural”, comenta Valeria Lemus, coordinadora de programación de El 77.

“Intercambiamos con los artistas mediante un trueque, en muchas ocasiones los artistas no tienen un espacio para ensayar, nosotros les dejamos que desarrollen su proyecto en este lugar”, un espacio con las dimensiones de una casa pequeña de los años 40 que tienen en uso por medio de un comodato.

“Y que en retribución ofrezcan funciones gratuitas de los proyectos que estuvieron trabajando. Es una sinergia, yo lo veo como una incubadora”, expresó Valeria, quien también se desempeña como actriz en la obra La reina ha muerto.

“Todos hacemos de todo. Damos talleres programamos, porque buscamos que se genere un espacio para las personas que están trabajando allá dentro (en el penal), y que cuando salgan puedan seguir haciendo teatro”, destacó Valeria, quien tiene 26 años y se profesionalizó en la Escuela Nacional de Arte Teatral.

Teatro dentro del penal

Actualmente también se abren las puertas del Teatro Juan Pablo Tavira y Noriega dentro del penal de Santa Martha para ofrecer funciones al público. Pues además de cambiar la vida de los internos, se busca intercambiar realidades con sus diversas historias.

Sobre su experiencia, Ismael Corona comentó que en la compañía se hacen las cosas distintas.

“Aquí era diferente porque era profesional, entonces pensé que quería pertenecer de verdad a la compañía (estando dentro), luego vino el trabajo de analizarte como persona; yo no agarraba lápiz ni  papel y aquí me la paso leyendo y también descubrí que puedo escribir para mí”, dice entusiasmado Ismael, el más joven de los actores de La Espera, que, después de cumplir su condena por homicidio, ahora cuenta sus historias de cómo llegó a estar dentro de un penal.

La Espera se presentará hasta el 24 de septiembre en un horario de 8:45 de la noche, con la dirección escénica de Conchi León y elenco de la Compañía de Teatro Penitenciario.

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