Cuatro películas mexicanas de animación resultaron finalistas dentro de las nueve categorías de la primera edición de los Premios Quirino de la Animación Iberoamericana, que se entregarán el próximo sábado en Tenerife.

Junto con España, con 12 finalistas y Colombia, con cinco; México es de los países que más candidaturas propuso a estos premios, que pretenden mostrar la alta calidad de producciones de animación que se realiza en los países de Iberoamérica.

Las películas mexicanas que optan al galardón son Ana y Bruno, dirigida por Carlos Carrera, en la categoría de Mejor Largometraje de Animación Iberoamericano.

Cerulia, dirigida por Sofía Carrillo González, en dos categorías, la de Mejor Cortometraje de Animación Iberoamericano y la de Mejor Diseño de Animación de Obra de Animación Iberoamericana.

Arqueoastronomía maya: observadores del universo, dirigida por Milagros Varguez aspira a un premio en la categoría de Mejor Obra Innovadora de Animación Iberoamericana y Los aeronautas, de León Fernández en la categoría de Mejor Desarrollo Visual de Obra de Animación Iberoamericana.

Un total de 24 producciones provenientes de nueve países de la región, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, México, Perú y Uruguay, se disputarán las estatuillas de esta primera edición.

El largometraje español Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas, dirigido por Enrique Gato y David Alonso, es la obra con más nominaciones (tres), seguido de los cortometrajes Caminho dos gigantes (Brasil), de Alois di Leo y Cerulia (México) y el largo El libro de Lila (Colombia), de Marcela Rincón González, con dos nominaciones cada uno.

El coordinador de los Premios Quirino de la Animación Iberoamericana, José Luis Farias, destacó a Notimex que con la animación se pueden recrear cosas que muchas veces por la dureza de las imágenes o lo que estás contando es mucho más complicado.

"La animación es una herramienta más, es como tener una cámara o tener un ordenador para contar las historias", y ejemplificó un proyecto llamado Another day of life, de Raúl de la Fuente, que reconstruye lo que es la Guerra de Angola con animación.

"Ha hecho una decisión artística de esa parte hacerla en animación con testimonios que están hechos en ficción, grabados con cámara, entonces lo que hace es enriquecer los productos y hacerlos más asequibles para un público más general que a lo mejor es más reticente a acercarse al mundo del documental por su crudeza", dijo.

Sostuvo que con la animación se puede llegar a más público y es una herramienta muy potente. Además, la animación es ya una tendencia a nivel internacional, porque gracias a varios proyectos que han sido muy exitosos como Vals con Bashir o Persépolis, es un género que se ha puesto de moda.

"También es verdad que ha abierto una nueva ventana a todos los documentalistas, entonces es una conexión entre el mundo de la animación y el mundo del documental; eso en los festivales, incluso en los de clase A, los grandes festivales a nivel internacional, lo están potenciando", subrayó.

El jurado internacional que decidirá las películas ganadoras en esta primera edición de los Premios Quirino de Animación Iberoamericana está integrado por el historiador de cinematografía Giannalberto Bendazzi, la productora y distribuidora Elenor Coleman, la productora y consultora Joan Lofts y los animadores David Feiss y Raúl García.

Los Premios Quirino nacieron de la necesidad de unos galardones que reconozcan el talento en la industria de la animación iberoamericana, generando lazos y redes entre ambos lados del océano.

El evento reunirá por tanto la floreciente industria latinoamericana, junto con la de Portugal, Andorra y España construyendo un verdadero hermanamiento para desarrollar juntos el gran mercado que es Iberoamérica.

En paralelo se celebrará mañana viernes un foro de coproducción iberoamericano y un congreso internacional de la animación iberoamericana.

Los premios fueron nombrados en honor al creador del primer largometraje de animación de la historia, Quirino Cristiani dirigió El Apóstol en 1917, una producción argentina en donde se utilizaron 58 mil dibujos en 35 mm, además de varias maquetas.