Ana y Bruno se estrenó en 694 cines y en su primera semana tuvo una taquilla de 9 millones 765,130 pesos y 203,744 boletos vendidos. Las cifras quedaron muy lejos de las expectativas de los productores, pero entonces vino lo peor.

“#NoAnayBruno Grave error de los cines que han aceptado esta película como clasificación A. Desórdenes mentales, alucinaciones, terapias de choques eléctricos y, en general, demonios que viven en la mente de los pacientes de un psiquiátrico no es lo que esperas que tus hijos vean”.

“Muy mal por la clasificación asignada a la película animada: no se dejen engañar, no es para niños”, son algunas de las voces en las redes sociales que criticaron la película mexicana de Carlos Carrera, una publicidad que al final afectó la película.

“Está increíble que se arme un debate sobre qué películas pueden ver los niños y cómo hablar con nuestros hijos de temas importantes. Por otro lado, es impresionante que los papás lleven a ver a sus hijos películas superviolentas y eso les puede afectar más”, señaló en entrevista Pablo Baksht, productor de la película.

Incluso, afirmó el productor, “consultamos a una psicóloga infantil y nos dijo que la película sí era para niños, pero no esperábamos la reacción tan fuerte que se vino, digo, hay muchos más papás que la vieron con sus hijos y se la pasaron muy bien y son unos cuantos a los que desafortunadamente los agarró de sorpresa y están cuestionando si la clasificación es correcta o incorrecta”.

La Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía le dio clasificación A, para todo público. “Presenta una narrativa de fácil comprensión. No contiene escenas eróticas ni sexuales. Tampoco hace uso de lenguaje altisonante ni consumo de estupefacientes o psicotrópicos. No hay horror. La violencia puede ser mínima, mientras no se aliente ni sea traumática. La cinta no es AA, las cuales son recomendadas para menores de siete años”.

“Los papás nos han dicho que es una experiencia intensa y profunda que les ha permitido hablar con sus hijos de temas que no habían platicado y nos parece maravilloso. Pero también respetamos a los que no lo consideran así, nos parece importante que se abra el debate sobre estos temas”, dijo el productor.

Pero al mismo tiempo, muchas voces también la defendieron: “No entiendo esta ola de papás indignados con la peli #AnaYBruno porque toca el tema de la salud mental. Parece que hay gente que lleva a sus hijxs al cine para no tener que hablar con ellos y no soporta que una película los obligue a hacer lo contrario”, escribió Tania Tagle.

“El público está acostumbrado a las películas de Disney, Pixar o DreamWorks con cierto tipo de dibujos y de entrada cuando ven los dibujos de carrera pues les salta. Además, hay una parte al principio en la que sale un personaje que espanta a todos y hay papás que los abrazan y hay otros que se han salido y esto ha provocado que en las taquillas de los cines les digan que no vean la película y eso ha entorpecido la parte comercial”, explicó.

Pero a raíz de estos problemas, los productores señalaron que “ya entendimos que el problema no es si Ana y Bruno es o no una película para niños, sino que algunos papás se molestaron porque en la sinopsis no queda del todo claro lo que van a ver. Ya le sugerimos al distribuidor que cambie la sinopsis”, informó.

“Ana es una curiosa niña que se hace amiga de los seres imaginarios de los pacientes de un hospital psiquiátrico, donde recientemente ha llegado junto con su madre. Con la ayuda de sus nuevos amigos, intentará escapar de ahí para buscar a su padre y reunir nuevamente a su familia. Con un tono decididamente macabro, pero al mismo tiempo luminoso y fantástico, el primer largometraje de animación del director mexicano Carlos Carrera aborda temas como la locura, la imaginación y los lazos familiares”, expuso.

El fin de semana pasado, Ana y Bruno se proyectaba en 677 salas de cines, 17 menos que en su estreno y acumuló 16 millones 881,924 pesos en taquilla y 373,735 boletos vendidos.

“Sí, nos hubiera gustado más taquilla, pero sentimos que no es una película de temporada; creemos que va a tener larga vida porque la gente que la ve la considera entre sus favoritas. Lo mismo pasó con El extraño mundo de Jack de Tim Burton, cuando arrancó no le fue tan bien en taquilla y después se convirtió en un fenómeno”, opinó Baksht.

Ana y Bruno es la película más cara del cine mexicano, con un costo de más de 100 millones de pesos y muy pronto lanzarán productos con los personajes y la estrenarán en distintos países.

Finalmente, Pablo Baksht invitó a los padres a ver Ana y Bruno: “van vivir una experiencia significativa y emocionante; vayan a verla con sus hijos, de preferencia de siete años para arriba, pero también es una película para adultos y adolescentes, sé que van a salir conmovidos y fascinados”.

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