Es un lenguaje secreto. Un montón de figuritas negras que conforman poemas o textos completos que existen en un lenguaje cuyo significado solo conoce Carlos Amorales (Ciudad de México, 1970). Es, como dice el artista, un viaje que va de lo más abstracto a lo más concreto. Abstracto porque así es todo lenguaje, una abstracción sonora; concreto porque tiene un significado y la pieza invita a tratar de descifrarlo. Es un juego dadaísta. Amorales siempre ha estado interesado por el dadá y La vida en los pliegues es su acercamiento más logrado a aquel movimiento.

Es La vida en los pliegues, instalación con la que Amorales representó a México en el pabellón mexicano de la Bienal de Venecia, una obra tan bien lograda que dan ganas de pararse y echar una porra.

Amorales es definitivamente uno de nuestros artistas más importantes, más originales, más ineludibles. Por eso es necesario ir a Axiomas para la acción, la exposición en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) que recorre veinte años de producción amoraliana.

La exposición es nueva, inclusive para los que hemos seguido la carrera del artista. No sigue un orden cronológico sino que más bien se trata de una progresión de obras. Hay video, instalación y obras que desafían la etiqueta.

Una de las salas está llena de mariposas negras. Es tétrica al principio y luego el visitante se va sintiendo cómodo en esa colección de malos presagios. ¿Era esa la intención del artista? En realidad los grandes artistas no dan respuestas sino que plantean preguntas que son difíciles de contestar. Las mariposas negras pueden ser la incertidumbre y la (in)comodidad ante ellas puede delatar nuestra actitud ante lo inseguro de la vida.

Axiomas para la acción sigue un orden dramático. Lo que quiero decir es que es como una historia: comienza con nuestro héroe encontrando su llamado, continúa con su encuentro con la adversidad, llega a un clímax donde se llega a la iluminación y termina de modo incierto. El héroe no ha terminado su misión.

El final de la exposición es fantástico: nuestro héroe amoral se descarga de las tripas y nos entrega su pieza más salaz y atrevida: Aprende a joderte. Una serie de gráfica que fue para Amorales un relajamiento después del arduo trabajo que significó la instalación para Venecia.

Es muy divertida. Amorales mezcló los insultos más vulgares que conoce con dibujos basados en obras medievales. Es como un cómic de El mil chistes convertido en obra de arte.

Carlos Amorales es de esos artistas que hacen que uno espere la siguiente pieza con impaciencia. Es un creador fantástico. Su Archivo líquido es quizá la obra mexicana más importante de las últimas dos décadas.

Amorales es interesante, divertido y alguien que investiga, explora, avanza. La curaduría de la exposición estuvo a cargo de a Cuauhtémoc Medina, quien hizo un gran trabajo, pero si a mí me preguntan la obra de Amorales reta cualquier clasificación curatorial y corre sola por los caminos menos hollados.

DATOS

MUAC

Insurgentes 3000, Centro Cultural Universitarios

Miércoles a domingo, de 10 am a 7 pm

Entrada: $60

[email protected]