Si la ilustradora y editora Mónica Bergna, fundadora de Alboroto Ediciones, pudiera explicar brevemente aquello que distingue a este sello editorial, esto sería: “que sus libros son muy osados, que no están previstos para complacer a los lectores, pero que sí interactúan con ellos, lo descolocan con una lectura que no es directa; tienen una primera lectura muy simple, pero son libros a los que vuelves una y otra vez porque te cuestionan sobre lo que estás leyendo”.

Se le pregunta por ese distintivo porque el lunes 4 de mayo, Alboroto Ediciones, con apenas dos años de existencia y una docena de publicaciones en su haber, fue anunciada como ganadora del premio BOP a Mejor Editorial Infantil del Año para la región de Centro y Sudamérica durante el arranque de la edición 57 de la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Y con esa distinción, la industria editorial infantil y juvenil mexicana se confirmó como la que más veces ha recibido este premio en América Latina hasta ahora.

Y es que, a pesar de la corta edad de esta casa editorial, le antecede un bagaje de casi 25 años de experiencia, entre ellos, 18 años de trabajo de Mónica en Ediciones Tecolote, la cual, por cierto, ha recibido tres nominaciones y en 2018 se llevó el premio BOP, entre otros premios del encuentro librero italiano, considerado el más importante del orbe en el ramo.

Hablar de la crisis sanitaria y sobre la manera en la que su editorial sobrelleva los días en los que la industria, desde la editorial más grande hasta la más pequeña, tienen en paro su producción, es inevitable. Pero la pregunta le provoca compartir algo más antes de entrar en detalle:

“A propósito de épocas difíciles, el terremoto (de 2017) me cambió la vida. Se cayó el edificio en el que yo vivía. Pude haber muerto, pensé, sin dejar algo para mis hijos. Fue a raíz de eso que decidí montar una editorial con los libros que no sé si otras personas publicarían o no, pero para mí eran importantes. Sus temas tal vez nos son los más comerciales, pero sí creo trascendental que existan publicaciones sobre la memoria histórica, los feminicidios, la migración, las discapacidades; temas que la gente tiene miedo de abordar, cosas con las que sería difícil convencer a un editor para publicarlos”.

Para Alboroto Ediciones, Mónica Bergna decidió no llevar consigo a autores e ilustradores de sus proyectos anteriores y, en cambio, se dedicó a reunir otros talentos, algunos recién egresados, otros experimentados pero ajenos a la línea editorial, para buscar descolocarlos de sus temas y, con ello, detonar nuevas incursiones creativas. Además, no les paga regalías sino que genera vínculos de sociedad para cada edición.

El libro¡No!”, de Jorge Alderete, que con ese sencillo monosílabo reiterado propone a los niños y a sus padres establecer un diálogo sobre las cosas que no se deben hacer dadas las consecuencias que pueden desencadenar, fue listado como uno de los 100 álbumes ilustrados destacados de la presente edición de la Feria del Libro Infantil de Bolonia. La edición “Aullido”, redactado por Adolfo Córdova e ilustrado por Armando Fonseca, que habla sobre el lobo mexicano, considerado hasta 2017 como una especie extinta del medio salvaje, es uno de esos libros que ofrecen distintas lecturas conforme uno vuelve a ellos. Por su parte, la publicación “Mexique. El nombre del barco”, cuenta la historia, con la visión de un niño, sobre el periplo de los inmigrantes españoles que llegaron a México durante el exilio. Es nada más un puñado de los libros que ya están en el catálogo de Alboroto Ediciones.

“El público infantil es muy exigente, a veces más que el adulto, y los temas que le interesan no necesariamente obedecen a historias masticadas para ofrecerles. El texto es importantísimo. Sin texto no hay libro, salvo cuando hay libros silentes, pero también sucede que cuando el texto sirve pero la imagen es mala, el libro se muere. Muchas veces eso sucede cuando las editoriales tienen tiempo de entrega. Yo no tengo tiempo de entrega: el libro está cuando está”.

Originalmente, cada libro editado debía tener planes de impresión de mil ejemplares; sin embargo, algunos de esos libros de Alboroto han trascendido ese límite. Es el caso de “Mexique”, que va ya en su quinta edición en menos de dos años; por su parte, de “¡No!” la Secretaría de Educación Pública (SEP) compró 1,000 ejemplares más del tiraje habitual, y del libro silente “Animal”, con ilustraciones para personas con discapacidades visuales, hizo una solicitud por 80,000 ejemplares. La apuesta parece haber tenido éxito.

“Ahora, lo que seguramente sí va a cambiar en este momento por la crisis sanitaria”, retoma la editora e ilustradora, “es que las ventas nacionales van a ser menores, pero ello, vamos a hacer más libros en menores cantidades, para que se pueda vender lo que hay. Yo creo que este golpe para la humanidad es más fuerte de lo que estamos entendiendo en este momento. Hay personas que, además de perder a una persona querida, van a perder su trabajo. Imagino que en este momento es más importante pagar la escuela y tener comida que estar comprando libros, por muy importantes que sean. Estamos haciendo los libros para que estén ahí cuando la gente pueda hacerse de ellos”.

Algunos de los puntos de venta donde se pueden hallar los libros de Alboroto Ediciones son las librerías La Voltereta, La Increíble y Navegantes, por mencionar un puñado en la Ciudad de México. A nivel internacional hay puntos de venta en Colombia, Alemania, Corea del Sur y Portugal. El catálogo de la editorial está disponible en la página: http://alborotoediciones.com/.