A Crash Course in Cloudspotting es una instalación para visibilizar los padecimientos de dolor que no se identifican a simple vista, esta exposición se basa en la experiencia de la artista londinense Raquel Meseguer, quien padece dolor crónico y se alejó de su creación teatral para aceptar su condición en el año 2011.

Luego de ese distanciamiento, surgió el interés de crear un performance inmersivo que explorara el dolor crónico y creara un lenguaje sobre este tabú para construir puentes de comprensión entre los que exponen su dolor y el público receptor, para lograr una empatía.

En el 2017 estrenó las piezas Someone “Should Start Laughing” y en el 2018 “A Crash Course In Cloudspotting” (“El acto subversivo de la horizontalidad”), que recibió el premio Unlimited R&D 2017 y se presentó en el Southbank Centre de Londres.

“Desde hace una década me diagnosticaron dolor crónico, y para mí esto significa que necesito acostarme y descansar bastante durante el día. Es muy difícil para mí estar en el mundo exterior si no descanso en cuanto mi cuerpo me lo pide. Me tumbo en muchos sitios, en galerías, bibliotecas, iglesias, asientos del tren, parques, etcétera. A veces me enfrento con la rabia del público y a veces los empleados de seguridad me exigen moverme”, narró Raquel, sobre la incapacidad de comprender su estado por otros humanos que no padecen estas enfermedades que conllevan dolor, incluso la depresión.

Hasta ahora la artista desarrolla un proyecto individual llamado “Rest Room”, basado en las más de 100 historias que ha recopilado sobre los intentos de descansar en público.

Meseguer también trabaja de manera alterna a su proceso creativo la primera red de espacios de descanso, con la colaboración de galerías de arte y otras instituciones culturales.

Con esto, Raquel busca ampliar el acceso para las comunidades con impedimentos invisibles, al proporcionar espacios para descansar y eventos en los que los asistentes puedan estar acostados, los cuales ella llama eventos horizontales.

Empatía con el dolor crónico

Esta instalación, que cuenta con cuatro catres para recostarse en la intimidad de un cuarto pintado de negro, con algunas lámparas y una proyección en la pared, invita a las personas a dejar la verticalidad que utilizamos en todos los escenarios y que obedece a protocolos impuestos por encima de cualquier discapacidad.

Podrás encontrar y experimentar esta exposición en la Galería de Arte Electrónico Manuel Felguérez del Centro Multimedia, dentro de las instalaciones del Centro Nacional de las Artes (Cenart) a partir de este domingo 31 de marzo hasta el 2 de junio.

Además de que esta pieza obliga a reimaginar el descanso como un acto creativo necesario. Raquel Meseguer reafirma que considera su obra “como una estética del reposo”.

Las lámparas nos dicen cuánto dolor sienten

Las lámparas dentro de la exposición pertenecen a cada persona que compartió su historia a Raquel en las que cuentan sus contextos de dolor, las cuales se pueden escuchar desde la almohada que está en la parte superior del catre, tan solo apoyando la cabeza.

Pero estos artefactos propios de un dormitorio para descansar no sólo cumplen con la función ornamental de la exposición. Las lámparas están conectadas con una tecnología llamada low-tech, que se configura desde una aplicación, y los dueños de esas historias pueden apagar o prender la luz según sientan dolor en el día, dejarla apagada si el dolor persiste y prendida si no lo están sintiendo. Además del dolor, también se cuenta a la fatiga inherente a las discapacidades invisibles que los ocasionan (fibromialgia, dolor crónico, TH, fatiga crónica, etc).

Esta exposición está acondicionada para todo tipo de público, pero sobre todo para las personas discapacitadas, y a pesar de que el espacio es reducido está planeada para que una persona con debilidad visual, sorda o en silla de ruedas pueda disfrutar de ella. La entrada es totalmente gratuita.