¡Mexicatiahui, a´hooo! es el grito de resistencia de Los cogelones desde la legendaria Ciudad Neza, para dar comienzo a las conmemoraciones de los 500 años de la caída de Tenochtitlan, y que este martes reestrenan en video una nueva versión de su sencillo “500 años” en memoria de la muerte del “abuelo Cuauhtémoc”, dicen, el último Huey Tlatoani mexica.

“Desde hace tiempo me has vendido un sueño /me has contado una historia falsa / y me atormenta el pensar que esto nunca va a cambiar /pero esta vez ya no quiero ser una sombra / esta vez quiero escribir mi propia historia”, se escuchan los coros de “500 años” tras los primeros acordes y los sonidos de un caracol (atecocolli), las flautas que semejan un canto de aves y las percusiones del huehuétl y el teponaztle; luego el estallido del punk con sonoros riffs de guitarra como protagonistas,  y el soporte de bajo y batería que redondean un sonido energético y una atmósfera que transporta a la cosmovisión mexica.

De Neza para el mundo

Los cogelones se asumen herederos de aquellas tribus migrantes que llegaron de Aztlán a fundar México-Tenochtitlan en 1325 por mandato de Huitzilopochtli. Algunos autores dicen que Mēxíhco significa “el ombligo de la luna”, pero Markcogelón prefiere la versión del historiador Francisco Xavier Clavijero que dice que Mēxíhco deviene de Mexihtli, otro nombre que hace referencia a Huitzilopochtli, dios del Sol y de la guerra.

Se definen como una banda de rock mexica experimental que emergió hace más de un decenio en la colonia El Sol, muy cerca del Bordo de Xochiaca, en uno de los primeros asentamientos que conformaron Ciudad Nezahualcóyotl, en la periferia de la capital mexicana, a donde llegaron como paracaidistas sus abuelos desde Oaxaca en los años 70, trayendo consigo su cultura, sus historias heredadas por la tradición, esas que no figuran en los libros de texto ni se enseñan en las escuelas, cuenta Marckogelón (Marco Antonio, el mayor de los hermanos Sandoval García que conforman la banda).

Para ellos, Mexihtli o Huitzilopochtli es la deidad que abre y cierra el círculo de su existencia, de su linaje, de su hábitat en la colonia El Sol; el numen que inspiró a los mexicas y que mantiene viva la lengua originaria en la que se expresan y cantan Los cogelones: son los hijos del Sol, y para él es su grito rebelde.

Además del origen, la sangre y el apellido, los Sandoval comparten el barrio y la pasión por sus raíces y la música: “Nuestros padres en Neza tenían que salir a trabajar, y nosotros fuimos niños cuidando niños, teníamos que cambiarle los pañales a Adrián, y llevarlo al kínder”, dice Marckogelón, el baterista, y afirma que ese vínculo les permitió cuajar como la banda de rock que ahora son. “También tiene que ver con la educación que recibimos, una educación en donde la familia importa mucho”, añade.

Sus abuelos maternos –“mamá Gila y papá Casiano”- les inculcaron los valores familiares, la importancia de volver a su pueblo -Santa Cruz Tayata, muy cerca de Tlaxiaco-, conocer y mantener sus tradiciones; pero la música y el náhuatl les llega por herencia de su padre, oriundo de la Sierra de Puebla.

“Desde chavitos teníamos el sueño de la música, a los 6 o 7 años jugábamos a ser una banda, con escobas, con botes, con ollas, y yo creo que desde allí lo traíamos como muy prendido”, cuenta Víctor Hugo, Víckogelón, guitarra y voz cantante de la agrupación. “Íbamos al tianguis a buscar música en cassete y jugábamos a ser músicos”.

Los Cogelones se define como una banda de rock mexica experimental. Foto EE: Eric Lugo

La epifanía

Pero fue hasta 2006 cuando Víctor y Marco Antonio se plantearon en serio formar una banda. “Empezamos a conocer el mundo de la música y a querer a armar un sonido, pero concretamos Los cogelones por ahí del 2007 o 2008”, refiere, y en 2012 grabaron su primer material: Olvida todo y vuelve a empezar.

En el 2018 arranca la alineación que permanece hasta ahora: Markcogelón (34), batería y voz; Vickcogelón (32 años), en guitarra y voz; Alberto (Betogelón, 30), en los instrumentos autóctonos; y los menores Adriánlón (26), en el bajo, y Gabriel (18), ejecutando trompeta y tambor de guerra, y ese año estrenan el álbum ¿A dónde quieres llegar?

En el 2019 el grupo vivió su epifanía durante el festival Radical Mestizo en el zócalo capitalino, “no había casi nadie, porque nos tocó abrir”, dicen; sin embargo,  para Los cogelones fue la piedra angular que afianzó su vocación: “A partir de allí, dije ‘quiero esto para toda mi vida, esto es lo mío’, confiesa Marckogelón; “para nosotros lo importante era gritar en lo que alguna vez fue el ombligo de nuestra antigua ciudad, y decirles a nuestros abuelos, estamos aquí”, completa Vickogelón.

En 2020, en plena pandemia mundial lanzan su tercer álbum Los hijos del Sol, bajo el sello de Piccolo Records y la producción de Audrey Piccolo, que incluye los temas “Hijos de puta”, “Nubes grises”, “Mexica”, “Danza del Sol” y “500 años”, que los ha catapultado a las plataformas internacionales como Spotify, donde suman ya miles de seguidores.

Podría decirse que es el álbum que los pone a debutar en serio, con una factura impecable, una estética acústica bien cuidada, y un frenético ritmo que invita a bailar y a vibrar. “Abarca lo que nosotros queremos transmitir”, dice orgulloso Marckogelón.

Los 500 años

Este 2021 aproxima una efeméride simbólica que convoca, une, divide, polariza, entusiasma y amarga a millones de mexicanos: La Conquista española y la caída de Tenochtitlan, dicen algunos; resistencia mexica, contestan otros. ¿Qué mensaje le quieren transmitir a la raza?, les pregunto.

Lejos de la parafernalia oficial, Los cogelones han lanzado un manifiesto desde Neza “A todos los hermanos del continente de la no bien llamada América”, que aboga por la transformación espiritual individual y colectiva, y que dice: “Nosotros somos Mexicah al igual que ustedes son Mexicah.  Nos llamamos ‘El movimiento de las 13 flores’ (Los Cogelones). Venimos junto a ustedes para que por favor nos escuchen. No podemos seguir así, aquí en la Tierra. Nuestro pueblo, nuestras familias, necesitan otra opción. Necesitan recuperar su raíz, su amor, su camino... Necesitan recuperarse a sí mismos”.

Marckogelón reflexiona sobre el significado de esta fecha y dice: “En 2021 nosotros no vamos a improvisar nada. Tenemos once años danzando. Y este mensaje de los 500 años, no es para reprochar, más bien para aprender y hacer algo nuevo”.

Sobre lo inevitable de la Conquista española señala: “Sabemos nosotros ahora, por la palabra de los abuelos, que el periodo de 9 veces 52 años iba a terminar y por eso los mexicas permitieron la entrada de nuestros carnales españoles, porque ellos sabían que era un momento de oscuridad y no podían hacer nada porque ellos se regían por las estrellas, por el Gran Espíritu; por eso estamos viviendo esta transición, de la oscuridad a la luz, y sabemos que es una oportunidad para la humanidad, y es momento de empezar a hacer algo por toda la humanidad, empezando por nuestras familias, entonces nosotros ya estamos preparados, carnal, estamos listos, el abuelo Cuauhtémoc dejó esta consigna hace 500 años, de que teníamos que huir y sobrevivir para que la estirpe y el pensamiento mexica no se perdiera, y eso se concreta hoy en el trabajo con la comunidad”, afirma.

“Nosotros no estamos representando ni rescatando a ninguna cultura, somos parte de esa cultura, pero luchamos contra los protagonismos y nosotros queremos la armonía, no solo en México, porque esto ya es movimiento mundial. Necesitamos salvar a nuestra madre la Tierra urgentemente, porque vamos a la autodestrucción si no hacemos algo ahora”; asegura Marckogelón.

Los Cogelones mezclan el punk de Sex Pistols hasta los sonidos de Rigo Tovar. Foto EE: Eric Lugo

De Rigo Tovar a Creedence

Las influencias musicales de Los cogelones vienen de muy lejos y de territorios musicales muy variados. Desde luego clásicos del punk como Sex Pistols y The Doors, pero también la música popular. “En la familia mi padre fue músico versátil, entonces oíamos en la casa a Rigo Tovar, Los Pasteles Verdes, Los Temerarios, Bronco, y nosotros crecimos escuchando a esos grupos, y cuando estamos celebrando con la familia, pues cantamos sus canciones también, y nos abrazamos, y brindamos y celebramos” detalla Víctor.

“Por ejemplo mi abuelita Leovigilda, era muy fanática de Pedro Infante, pero también tenía un acetato y un cassette de los Creedence, ¡imagínate, una señora de pueblo! Y le encantaba esa música también”, dice Adrián, entre risas.

“No tenemos problema con ningún género de música pero nuestro gusto es aquí, el rock, lo mexica, aclara Victor. “Queremos plasmar lo que nos enseñaron nuestros abuelos, nuestros padres, nuestros tíos, nuestro barrio.”

“Somos muy inquietos, nos gusta la energía, y la mezcla del punk con los instrumentos precuauhtémicos, nos permite transmitir esa energía; lo mexica nos enseña mucho de disciplina, a controlarnos, entonces pues ahí vamos combinando; lo mexica se fue dando, porque queríamos cantar rock pero también danzar, ir al temazcal, aprender la palabra de los abuelos, recuperar el hábito de la tierra y entonces los instrumentos se van agregando y la música se va transformando en eso, solita, para luego agregar instrumentos prehispánicos y cantar en náhuatl”, detalla Vickogelón.

Los hermanos Sandoval García son también instructores de banda de guerra en escuelas primarias de su comunidad, y a partir de esa experiencia fue como comenzaron a incorporar los instrumentos marciales a su música: “Lo experimental que somos se combina con el trabajo que tenemos con los niños de las bandas de guerra y con nuestra cultura, creo que es lo más natural que podríamos hacer”, explica el vocalista.

“El primer acercamiento así cabrón que tuvimos con la música fue aprendiendo a tocar corneta y tambor, luego fuimos descubriendo que podíamos incluir los instrumentos de la banda de guerra en algunas de nuestras canciones, y la primera vez que lo hicimos, me estremecí tanto que se me salieron las lágrimas”, recuerda Markcogelón.

“A veces la gente en las tocadas se queda como en shock, y nosotros...qué sigue, les gustó o no, ¡miéntennos la madre, aunque sea!”, dice Adrián.

“Nosotros hemos aprendido que la vida es un gozo, un placer y una fiesta, y cuando alguien no quiere vibrar con eso por alguna extraña razón lo entendemos, pero sabemos también que es gente que más bien está poniendo atención a lo que está mirando, y sintiendo el ritmo, por eso somos una propuesta diferente”, señala Victor.

“Desde nuestro nombre, nosotros siempre hemos buscado provocar. No queríamos ser famosos, solo queríamos tocar rock, pasarla bien, cumplir nuestro sueño de formar una banda, de repente las cosas nos fueron encaminando a grabar una canción, y empezamos a conocer un mundo más grande, así pasamos del desmadre a la vida, y este rollo de divertirnos y gozar la vida hemos descubierto nuestra raíz”, añade.

La banda emergió hace más de un decenio en la colonia El Sol, muy cerca del Bordo de Xochiaca. Foto EE: Eric Lugo

“Hijos de puta, Los cogelones”

Pese a su bautismo de fuego en el zócalo, Vickogelón dice que ha disfrutado muchos otros escenarios. “Nosotros hemos tocado en lugares muy variados: con chavos banda, con presos y hasta en fiestas de cumpleaños con chavitos de 3 años que son nuestros fans y que les dicen a sus padres que quieren que vayamos a tocar'', asegura. "Una vez, un niñito de cuatro años nos regaló un dibujo que decía ‘Hijos de putas, los cogelones’, con una guitarrita, una batería y un muñequito”, recuerda entre risas de toda la banda.

“Para nosotros es muy sorprendente, porque de repente gente adulta, conocedora, estudiada, ha rechazado nuestra propuesta, desde el nombre, y los niños no tienen ningún problema con eso, nuestros alumnos de las escuelas cuando escuchan ‘Cogelones’, escuchan música, el náhuatl, ven instrumentos, danzantes, plumas, y empiezan a imaginar, señala Víckogelón; no ven a alguien ensartándose”, acota Markcogelón, haciendo un ademán.

Cuando les pregunto por su escenario ideal dan rienda suelta al delirio: “entre un público atuendado, con un buen ingeniero de sonido e iluminación”, dice Marco; “en un teocalli o pirámide proyectando una serpiente, con luces o de día para vibrar con el Sol, una presentación super chingona”, imagina Victor; “con un chingo de gente, siento que sería muy cabrón ver a tantas masas moviéndose al mismo tiempo, estaría muy chido”, dice Gabriel; “a mí me latería que quitarán la iglesia que está encima de la pirámide de Cholula y que sea como un ritual completo”, dice Adrián, quien convalece de una fractura de peroné; “en Teotihuacan”, completa Betogelón.

Doce en retirada y a botepronto

1. Con España, ¿perdón o reivindicación?, “Reivindicación”.

2.¿Qué piensan del EZLN?, “Es muy personal de ellos”.

3. ¿Representan el rostro indígena? “Una parte nada más”.

4.¿Están de acuerdo con sus propuestas? “Sólo algunas”.

5. ¿Cuáles?, “Trabajo en comunidad”.

6.¿Les gustaría traer el Penacho de Moctezuma a México?, “No se puede, se desintegra”.

7. ¿Y los códices?, “Sí, los tienen que regresar, les agradecemos que los hayan preservado pero es momento de que regresen para conocer la sabiduría de nuestros ancestros, porque no comen ni dejan comer”.

8. ¿Otro idioma?, “Náhuatl”

9.  ¿Creen que los artistas no deben depender del gobierno? “Creemos que el gobierno debe interesarse en dar arte y cultura en los primeros años de vida, música, danza y teatro, desde el kínder, porque el arte libera el intelecto de las personas”.

10. ¿Para quién está dedicada ‘Hijos de puta’?, “Para nosotros mismos; todos hemos sido algunas veces hijos de puta, pateado una planta o un perrito; hemos lastimado también a otros y me parece que es una reflexión personal y en grupo y dedicada a la gente que ha reprimido al pueblo”, dicen entre varios.

11. ¿Cuál es la canción favorita de Los cogelones?, “500 años, por el año (2021)”.

12. ¿Qué les enseñó la pandemia?, “Nosotros crecimos en la adversidad, como Hijos del Sol, y para nosotros fue la prueba para ver si éramos o no, y pues aquí estamos'', dice Víctor. “Para mí fue recordar mi raíz, cómo le hicieron mis abuelos, que ante la adversidad crecieron y se volvieron uno de los pueblos más cabrones que pudo haber dado la no bien llamada América, y que no hay que tener miedo, hay que echarle huevos a la vida y no al sartén”, concluye Marckogelón.

“Tlazohcamati” (gracias), cierra Vickogelón. ¡A’hoooo!, gritan en coro y entre aplausos.

FICHA TÉCNICA

Los hijos del Sol

México, 2020

Piccolo Records

Producción musical: Pablo Valero y Enrique Tena Padilla

Disponible en redes sociales y Spotify

Los Cogelones

MarckogeloN Chicoace Ollin: Coros y batería.

VickogeloN Chicoei Miquiztli: Voz y guitarra

BetogeloN Ce Cuetzpallin: Coros e instrumentos prehispánicos (huehuétl, teponaztli, tlapitzaltin, ayacaxtin y atecocolli)

AdrialoN Tonuari Ocelotoch-lee: Coros y bajo

Gabriel Xiuhmazatl: Corneta de órdenes y tambor de banda de guerra

VIDEO

Para ver el estreno de “500 años”, haz click aquí: https://youtu.be/kGm7nOUp9T4

francisco.deanda@eleconomista.mx