Entrevista. Jorge Eines, maestro y director de teatro.

Jorge Eines ha hecho escuela en ambos lados del Atlántico. Es maestro de actores, catedrático de Interpretación, director de teatro y teórico de la Técnica interpretativa, además de director y fundador de la Escuela de Interpretación Jorge Eines, cuya sede está en Madrid, España, pero con una didáctica que ha trascendido los muros.

Por 20 años, Eines ha recorrido Iberoamérica haciendo seminarios, participando en talleres, ofreciendo conferencias magistrales sobre el quehacer escénico. Tiene ocho libros publicados que orbitan sobre la técnica interpretativa, en los que retoma a teóricos como los rusos Konstantín Stanislavski y Vsévolod Meyerhold para rescatar, reiterar, los preceptos de la técnica y sus antagónicos contemporáneos, como la televisión, el mercado, el cine comercial; y en defensa del ensayo como único método del desarrollo de metarrealidades en escena.

“¿Existe la técnica? ¿Qué es la técnica?”, pregunta Eines en conversación telefónica desde España, a propósito de la conferencia magistral “La ideología en el arte. La técnica y la ética”, dictada el pasado lunes en el marco de la edición virtual del Librofest Metropolitano 2020, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

“Ya va siendo hora de que estas preguntas nos convoquen. Desde Aristóteles hasta nuestros días en el arte de actuar venimos circulando perversamente, escapándonos del problema de asumir una técnica. Para colmo, los americanos terminaron inventando un método que arrincona contra la nada a la técnica y hace que el actor se dedique a copiar, como si no tuviera la obligación de entender que la emoción en escena nace de la conciencia de ficción, no de la confusión de la escena con la realidad, algo que ha estado al servicio del cine, por ejemplo. Pero actuar es una manera de reaccionar contra las limitaciones de la vida”.

Pondera al ensayo como un momento en el que la actriz o el actor debe construir las realidades que no son hechos copiados de la vida, el sitio ideal para descolocar todas las versiones instituidas y permitir que ahí mismo estallen las que llama “versiones imposibles”.

Sin embargo, precisa: “no niego que se pueda tener una poética realista, lo que quiero decir es que incluso la construcción de esa poética está sometida al valor técnico que el actor le da a una acción y termina conduciendo a una expresión realista”.

A propósito de México

Eines de pronto cambia el ritmo y el acento de la voz. Parece emocionado. Ha descubierto a Guillermo Arriaga como autor, más allá de su trabajo como cineasta.

“Resulta que llevo dos novelas (Salvar el fuego y El salvaje) y me parece que estoy profundamente enamorado de Arriaga. Es un hombre con dosis de ruptura, de imaginación, de lo teatral y de búsqueda, que nunca renuncia a contar lo que pasa, pero al mismo tiempo no es nada convencional”.

Reconoce que su primera relación con el arte fue a los 17 años, cuando conoció el cine de Arturo Ripstein, de quien conoce toda la filmografía: “me emocionó, me transmitió una cantidad de cosas a partir de las cuales por primera vez en mi vida pensé que el mundo del arte me pertenecía. Hoy en la mañana me acordaba de lo que significó Arturo en mi vida”.

A la pregunta de qué piensa sobre el arte de actuar en México, es contundente: “algunas cosas he visto, pero no me atrevo a formular una conclusión. Solamente puedo decir que en las entrevistas, los encuentros, en el intercambio, veo que los niveles de riesgo son muy bajos en relación al estado creador. Seguramente ahí hay todavía algunas deudas que se están pagando por la cercanía del ambiguo americano”.

Argumenta que muchas de las características de la actuación en el país devienen de la relación tan próxima con la industria estadounidense.

“Se le pide naturalidad a un actor en el cuarto ensayo cuando hay que pedirle todo lo contrario. Es como cuando un alumno va a un casting y le piden que no actúe, que lo haga natural. La naturalidad como modelo se instaló por la metodología americana que globalizó el neoliberalismo. Está muy claro lo que hizo la televisión, lo que hizo el mercado con el actor de nuestro tiempo. La pregunta que ahora me hago es si el actor de nuestro tiempo quiere hacer algo con lo que la televisión hizo de él”.

¿Quién es Jorge Eines?

Nacido en Buenos Aires en 1949 pero residido en España, Eines es autor de libros como El actor pide (Gedisa, 1997), Repetir para no repetir (Gedisa, 2011) y Hacer-actuar (Gedisa, 2005). Ha sido director de obras notables como Woyzeck, de Georg Büchner, presentada en el Teatro Discépolo en 1976, con la que fue nominado al Premio Molière a la mejor Dirección; se aventuró con maestría en montajes como Casa tomada, de Julio Cortázar, y Fuenteovejuna, de Lope de Vega, además de Ricardo III, de Shakespeare, estrenada en el Teatro Español, en 2010. En 1990 viajó a Rusia para integrarse al I Congreso sobre Stanislavsky, organizado por el Centro Stanislavsky de Moscú. Fundó la Escuela de Interpretación Jorge Eines en 2001, donde junto con un equipo de profesores continúa en la actualidad desarrollando su labor de investigación, escritura y docencia e inicia una prolífica actividad didáctica en América Latina.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx