Los labios son la zona erógena más expuesta, se trata de la piel más delgada de nuestro cuerpo, por lo que un beso involucra mucho más que sólo presionarlos contra otra persona.

Cuando nos besamos usamos 5 de los 12 nervios craneales y desde la ciencia se sabe que este gesto involucra procesos biológicos, químicos,  psicológicos y neuronales. Incluso Robin Dunbar del departamento de psicología experimental de la Universidad de Oxford, afirma que los besos son el mecanismo más fiable para encontrar pareja y, sobre todo, conservarla.

Sheril Kirshenbaum, científica de la Universidad de Texas y autora de La ciencia de besar, explica que existe una hormona llamada oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor; ésta otorga una fuerte sensación de apego a otra persona, por lo que es responsable de mantener nuestras relaciones por un periodo largo de tiempo.

Por otro lado, la dopamina se eleva cuando nos besamos, por lo que es la responsable de esos sentimientos de deseo y el querer estar con la otra persona. También la serotonina, sustancia que actúa como neurotransmisor, es responsable de los pensamientos constantes hacia alguien, especialmente cuando besamos a alguien nuevo.

Ella explica que además al estar tan cerca del otro, comenzamos a usar nuestro sentido del olfato, gusto y tacto, lo que da una serie de pistas sobre cuán compatibles serán estas dos personas involucradas.

Por otro lado, Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Rutger, también ha analizado el papel del beso, y explica que besar está presente en más del 90% de las sociedades humanas.

Aunque en todo este panorama los beneficios parecen ser del todo claros, hay un factor que podría opacar este hecho. Expertos de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD), han explicado que los besos son una vía de contagio de herpes simple (VHS-1), una infección viral de transmisión por contacto que, si bien se diagnostica fácilmente, es incurable.

El VHS-1 se manifiesta como vesículas o úlceras en la boca o a su alrededor, las cuales son muy dolorosas; antes de su aparición los pacientes notan una sensación de hormigueo, picor o quemazón en esa zona.

El tema se vuelve relevante si entendemos que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, el 67% de la población menor de 50 años está infectada con el Virus y en nuestro país, hasta el 40% de la población tiene VHS-1, representando la sexta causa de consulta dermatológica.

Por lo anterior, la doctora Susana Canalizo Almeida, integrante de la FMD explica más sobre este padecimiento: “Es una infección viral de transmisión por contacto que tiende a reaparecer después de un periodo y que una vez contraído el virus se tiene para siempre, aunque no se presente ningún síntoma y puede activarse en cualquier momento”.

Dijo que se transmite principalmente por contacto de boca a boca (besos), lo que provoca el herpes labial –calenturas o ámpulas labiales– o por contacto con el virus del herpes simple tipo 1 en las úlceras, la saliva y los labios. No obstante, también puede transmitirse a la zona genital por contacto buco-genital (sexo oral), lo cual provoca herpes genital.

Otras áreas del cuerpo que también son propensas a infectarse son aquellas en donde la piel está cortada, quemada, irritada, con salpullido u otras heridas graves.

La especialista agregó que “el contagio suele ser vía directa de una persona con una lesión activa. Pero el contacto de piel con piel, compartir utensilios para la comida, cuchillas de afeitar y toallas pueden diseminar la infección”.

Pero no todo está perdido, Canalizo detalló que es un virus que se diagnostica fácilmente y existen antivirales que alivian los síntomas y ayudan a reducir la duración de las crisis que se presentan en brotes 4 o 5 veces al año, los cuales con el tiempo reducen su frecuencia y son más leves. “Las lesiones suelen aparecer en el mismo lugar cada vez que se reactiva la enfermedad”.

Así, para que este 14 de febrero y todos los días podamos disfrutar de esta práctica (besar) de manera ideal, la FMD comparte algunos consejos:

  •  Evitar los besos y el contacto directo con la piel de las personas que tengan un herpes labial activo. No compartir alimentos o bebidas.
  •  Lavarse las manos cuidadosamente antes de tocar a otra persona.
  • Cuidado con tocar otras partes del cuerpo. Los ojos y los genitales son particularmente sensibles a la diseminación del virus.
  • Evitar las situaciones que pueden desencadenar un episodio de herpes labial, como el frío, el sol y el estrés.
  • El empleo de protectores solares sobre los labios y la cara antes de una exposición prolongada al sol, tanto en verano como en invierno.
  • Las relaciones sexuales –orales o genitales– pueden transmitir la infección, de manera que hay que abstenerse mientras haya presencia del virus activo.
  • Si se padece el VHS-1 hay que evitar el contacto con niños o personas inmunodeprimidas (con enfermedades como el cáncer, VIH o que hayan recibido algún trasplante), en los que la infección puede cobrar mayor gravedad.

Finalmente, la doctora Susana Canalizo manifestó la importancia de evitar remedios caseros o tratamientos de dudosa procedencia porque pueden generar complicaciones y retardar el proceso de curación de las lesiones. Además de “concientizar" a los pacientes que padecen este virus para que eviten el contagio a personas sanas, por lo que es importante consultar al dermatólogo”.

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