31 días es la primera película mexicana que se estrena en el año y es una comedia ligera que cuenta con buenos momentos, pero que termina siendo un curiosidad cinematográfica que debido a su inocencia puede funcionar. Irán Castillo (Eva) es una famosa escritora de libros de autoayuda que da consejos a mujeres para tener una relación de pareja exitosa con una curiosa serie de tips; una paradoja, pues ella vive sola y no cree en el amor. Pero todo cambiará cuando la fría escritora conoce a Lorenzo Balducci (Adam), un sexy fotógrafo italiano que acaba de terminar una relación problemática y quien será objeto de un experimento de Eva para su próximo best seller.

A partir de ahí y en 30 días, se muestra la relación de pareja entre Eva y Adam, quienes firman un contrato para disfrutar ese tiempo juntos entre cenas, sexo y paseos para después separarse y que cada quien siga con su vida.

La ópera prima de la joven Erika Grediaga es fresca, por momentos entretenida pero repleta de clichés que se ajustan a las reglas de la comedia romántica: hombre conoce mujer, aparece un conflicto y vendrá un final feliz con un liguero guiño en el formato a 500 Days of Summer.

A pesar de ser predecible, 31 días es una película correcta y amigable pero en la que se extraña una apuesta por ir más allá que repetir fórmulas de Hollywood y se le reprocha no arriesgarse como lo hiciera Eugenio Derbez en la taquillera No eres tú… soy yo. A 31 días le falta humor, actuaciones convincentes y, sobre todo, un guión que apostara por adentrarse en los problemas reales en una relación de pareja, que, sin duda, van mucho más allá de dejar la ropa tirada en la recámara.

Por otra parte, Telefónica aportó 6 millones de pesos a la película y es la primera vez que dicha empresa utiliza el incentivo fiscal 226, que permite dedicar 10% del ISR a la producción cinematográfica.

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