Buenos Aires.- Marta Minujin, la diosa del pop-art argentino, amiga de Andy Warhol y de Christo, vuelve a ser la 'niña terrible' de los años 60 mientras sube maravillada los escalones de su nueva creación: una Torre de Babel de 30.000 libros y 25 metros de altura, erigida en pleno Buenos Aires.

"Es muy gracioso tener que subir y bajar en una obra de arte", dice a la AFP esta mujer de cabellera rubia y con eternos anteojos de sol, cuyo primer happening "La destrucción", tuvo lugar en Paris en 1963.

En aquella ocasión destruyó sus propias obras, ayudada por amigos, entre ellos Christo, nacido en Bulgaria y cultor del arte conceptual que incluye prácticas como empaquetar objetos enormes o edificios.

Minujin, quien había construido un enorme Partenón de libros prohibidos, al término de la dictadura más cruenta de la historia argentina (1976/83) para marcar el fin de la censura, quiso esta vez reunir el país y los seres humanos.

"No entiendo porqué tenemos que hablar distintos idiomas", dice y agrega que "de ahí la idea de unir todos los países. El arte no necesita traducción", explica esta artista convertida en los años 60 en una de las figuras del Instituto Di Tella de Buenos Aires.

Minujin no puede creer aún haber conseguido el financiamiento para su obra. Al haber sido declarada Buenos Aires "Capital Mundial del Libro 2011" por la Unesco, la alcaldía porteña pensó que no encontraría mejor manera de festejarlo.

"Fue un milagro", dice la reina argentina de los happenings.

Medio centenar de embajadas proveyeron de millares de libros para cubrir este edificio de metal que abre al público este jueves.

"Estados Unidos donó 1.000 libros, Ecuador 3.500", destaca Marta.

"¡Miren, poemas franceses!", murmura frente a una antología. Al lado se ve un ejemplar de Tintin, el personaje de historieta de origen belga, en español: "El Caso Tornasol".

Más allá una obra de Kafka en su lengua, el alemán. Obras en japonés, en ruso. Tapas de todos los colores.

A medida que uno sube, mientras se camina sobre esta estructura liviana, uno se va alejando de la plaza San Martín y de la ciudad entera. Uno se siente desmayar y volver a tierra bien cerca de las nubes.

"¡Marta!", se escucha desde abajo. Se da vuelta. "¿Cuándo abre?" le preguntan dos mujeres, Y ella responde: ¡"El jueves"!.

Debemos estar en el quinto piso. Dejamos atrás Europa para llegar a Asia. Los libros siguen rodeándonos, envueltos en bolsas de plástico transparente para protegerlos de la lluvia, cuidadosamente colgados a la estructura metálica.

Todos los libros van a desaparecer pronto. El 28 de mayo, la Torre será desmontada.

"El 28 a estos se los va a poder llevar la gente", dice sobre los que están en los dos primeros pisos. Los otros serán llevados a la nueva "Biblioteca Babel" a algunas calles de allí, que se transformará en la primera biblioteca multilenguas de la capital.

"¡Miren la vista de ese castillo!", exclama Minujin mientras que detrás de los árboles, al sur, surge el imponente edificio Palacio Paz, de estilo francés, hermoso testimonio de la Argentina opulenta de los años 20.

Para ella, el arte debe ser un juego. Pero es una locura llena de rigor.

"Va a haber música", cuenta. "Y se escuchará la palabra "Libro" en más de 50 idiomas".

Pero la Torre aún no abrió sus puertas y es en medio de un gran silencio que llegamos a la cima.

"¡Se ve el río!", exclama la artista mostrando al este un Río de la Plata majestuoso. Allí, uno realiza que se disfruta aún más de un punto de vista que se sabe efímero. "Nunca más nadie estará parado en este lugar", dice Minujin.