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Sicarios: el crimen por oficio

En lo que va de 2010, la cifra de asesinatos suma 10,000 casos. De esta cifra, un alto porcentaje ocurrió después de que la víctima sufrió tortura... como si el de sicario fuera un oficio cualquiera.

En México, la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado ha dejado 30,000 muertos, la mayoría provocados por sicarios y de los cuales relucen dos características: la tortura y la exhibición.

Entre ese submundo de matones y pistoleros hay testimonios tan crueles y tan claros que parecen los gajes de un trabajo como cualquiera.

El periodista Charles Bowden rescata en un artículo publicado en Nexos el siguiente testimonio de un sicario de la frontera Norte de México:

En cada casa de seguridad puede haber entre cinco y 15 víctimas. Están vendados todo el tiempo, y si por alguna razón se les cae la venda, los matan. A veces los sientan en una silla frente a la televisión, los destapan por un instante y les muestran videos de sus hijos en la escuela, de sus esposas comprando, de la familia en la iglesia ( Sicario. Confesiones de un asesino de Ciudad Juárez , Nexos, 01 de agosto de 2009).

Especialistas en psicología criminal han concluido que el fenómeno de la tortura y la exhibición criminal son un orgullo para los sicarios, a quienes les gusta presumir los actos que cometen.

Durante una conferencia ofrecida en 2009, la psicóloga Feggy Ostrosky explicó que los sicarios se sienten muy orgullosos de hacer su trabajo, porque ellos dicen que ‘salen a trabajar’ .

La forma de trabajar de los sicarios es limpia y rápida, tienen poco contacto con sus jefes, sólo los llaman cuando tienen que darles un blanco a eliminar, y utilizan códigos de comunicación creados por ellos mismos para evitar que alguien ajeno a la conversación los entienda , dijo Ostrosky.

Martín Barrón, jurista e investigador del Instituto de Ciencias Penales (Inacipe) de México, afirma que uno de los mayores atractivos para enrolarse como sicarios es el pago por matar, tal y como ocurrió con Santiago Meza López, alias El Pozolero , un albañil quien recibía un salario de 600 dólares por disolver un cuerpo.

Las muertes incluyen asesinatos masivos, cuerpos decapitados, cabezas arrojadas en las calles o cuerpos sin cabeza colgados de un puente en la vía pública.

En su retrato de un sicario, Bowden cita la percepción del asesino frente a su víctima:

Tienen tanto miedo [...] que generalmente cooperan mucho. A veces, cuando se dan cuenta de lo que les va a pasar, se ponen agresivos. Entonces les quitas los zapatos, les empapas la ropa, y les conectas un cable en cada pie durante 15 segundos. Así entienden que tú mandas y que les vas a sacar toda la información. No los puedes golpear mucho porque entonces se vuelven inmunes al dolor. He visto gente a la que golpean tanto que puedes arrancarle las uñas con pinzas sin que se inmuten .

Sergio González Rodríguez, periodista, escritor y autor de los libros Huesos en el desierto y El hombre sin cabeza, habla de una de las modalidades más descarnadas: la decapitación.

La decapitación es un acto simbólico y la transgresión mayor en términos antropológicos. La degradación institucional en México ha llegado a ser tal que los criminales lograron imponer su imaginario violento con la connivencia de las autoridades, que muchas veces acuden a usos simbólicos de semejante cariz. La violencia en el país debe enfocarse como un drama integral, algo distante del perímetro de la nota roja y su espejo: la propaganda gubernamental que busca encubrir el desastre de sus acciones , dijo en entrevista para la revista Magis.

En cada hallazgo de cadáveres se han encontrado huellas de tortura e instrumentos para ejercerla. Sopletes, garlopas para desollar, aparatos eléctricos y cuchillos para mutilar son sólo algunos.

Las técnicas que emplean los cárteles del narcotráfico tienen un fin: hacer hablar a los rivales.

Organizaciones como Los Zetas y de los Beltrán Leyva son las más temidas en el uso de estos mecanismos para conseguir información de sus enemigos, mientras que La Familia Michoacana y La Línea agregan a la lista el tiro de gracia.

Éstas son algunas modalidades de muerte ejecutadas por los sicarios.

En lo que va de 2010, la cifra de asesinatos suma 10,000 casos. De ese número, un alto porcentaje ocurrió después de que la víctima sufrió tortura... como si el de sicario fuera un oficio cualquiera.

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