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Sector Financiero

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SPEI, bajo estrés: el Mundial dispara las apuestas y afecta la velocidad de las transferencias

Las transacciones vinculadas a este sector podrían alcanzar, durante los encuentros, picos de hasta cuatro veces su volumen habitual.

Los partidos del Mundial 2026 movilizarán recursos a una velocidad que el sistema financiero mexicano ya comienza a resentir. El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), la infraestructura de pagos del Banco de México, enfrenta uno de los periodos de mayor presión de su historia reciente, impulsado en gran medida por el auge de las apuestas deportivas en línea.

De acuerdo con estimaciones de Radar, empresa tecnológica especializada en pagos, las transacciones vinculadas a este sector podrían alcanzar picos de hasta cuatro veces su volumen habitual durante los encuentros mundialistas. El incremento se produciría sobre una base que actualmente ronda las 14.6 millones de operaciones diarias, según información del Banco de México.

La tendencia no es nueva. Durante la semana previa al Super Bowl de 2025, las transacciones asociadas al fondeo y dispersión de recursos en plataformas de apuestas crecieron 67%, de acuerdo con datos del Sistema de Transferencias y Pagos (STP), manteniendo una trayectoria ascendente desde el 2022.

Sin embargo, el Mundial representa una escala distinta. México registra la mayor intención de apuesta entre los países analizados por Jumio —firma especializada en verificación de identidad digital— en una encuesta realizada a más de 8,000 adultos en cuatro países: 43% de los mexicanos consultados afirmó que prevé apostar durante la Copa del Mundo del 2026.

Este incremento en la actividad transaccional tiene un punto crítico: el SPEI. A diferencia de otros mercados, la mayoría de las casas de apuestas reguladas que operan en México únicamente permiten el retiro de fondos mediante transferencias bancarias, siendo el SPEI el mecanismo predominante. Además, las comisiones suelen ser absorbidas por las plataformas y no por los usuarios, lo que incentiva aún más su utilización. El desafío surge cuando la demanda se concentra en periodos muy cortos, elevando la carga operativa del sistema.

“Una de las variables más sensibles para este tipo de plataforma es justamente la velocidad a la que se pueden hacer los retiros, porque eso determina cuán disponible va a estar esa persona para posteriormente hacer una nueva apuesta. Lo que tiende a pasar con el SPEI es que cuando vienen estos picos, la velocidad transaccional ya no es tan alta y a veces pueden tomar varios minutos en llegar el dinero a destino”, explica Herbert Schulz, director ejecutivo de Radar.

Para mitigar este impacto, Radar considera fundamental reducir al mínimo el uso del SPEI mediante la maximización de pagos “intrabancarios”, esquema de pagos en el que, el fondeo y el retiro se realizan dentro de la misma institución financiera, la operación no requiere pasar por el SPEI, disminuyendo así la presión sobre la infraestructura.

“Los volúmenes transaccionales en el SPEI aumentan año a año y se ha transformado en un eje central de todo el ecosistema de pagos en México”, reconoce Schulz.

El crecimiento del mercado explica, en parte, esta dinámica. De acuerdo con Mordor Intelligence, el mercado mexicano de apuestas en línea, valuado en 790 millones de dólares en el 2025, podría alcanzar los 970 millones de dólares este año. Dentro de este segmento, las apuestas deportivas concentran alrededor de 56% del mercado.

Riesgos

No obstante, la expansión del SPEI en este sector, también incrementa los riesgos operativos y regulatorios, particularmente en materia de fraude y lavado de dinero, fenómenos que podrían intensificarse durante el Mundial.

El esquema de lavado suele ser relativamente directo, de acuerdo con Schulz, personas con recursos de procedencia ilícita depositan dinero en plataformas de apuestas, realizan algunas jugadas —con ganancias o pérdidas marginales— y posteriormente retiran los fondos hacia una cuenta bancaria o tarjeta.

“El retiro llega directamente a una cuenta bancaria o tarjeta y ya tiene un origen, que podría pasar por lícito”, describe Schulz.

“Todo lo relativo a apuestas en línea tiene de por sí un riesgo inherente de lavado de activos que es necesario abordar”, señala Schulz.

Durante la semana previa al Super Bowl de 2025, las transacciones asociadas al fondeo y dispersión de recursos en plataformas de apuestas crecieron 67%, de acuerdo con datos del Sistema de Transferencias y Pagos.

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