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El BoE obtiene garantías de EU sobre el nuevo plan de rescate bancario
El Banco de Inglaterra y el gobierno del Reino Unido, tras la crisis del 2008, establecieron mecanismos de resolución bancaria.
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El Banco de Inglaterra (BoE, por su sigla en inglés) actualizó ayer sus directrices sobre la gestión de quiebras bancarias, introduciendo un mecanismo alternativo de recapitalización interna que modifica la forma en que se indemniza a los tenedores de bonos durante un rescate, tras obtener garantías de los reguladores estadounidenses.
El BoE afirmó que había recibido una carta de no intervención de los reguladores estadounidenses, en la que se le aseguraba que las autoridades de ese país no emprenderían acciones coercitivas por el uso del nuevo mecanismo.
Según el BoE, las nuevas directrices se basan en las lecciones extraídas de las quiebras de Credit Suisse y Silicon Valley Bank.
Con arreglo al nuevo enfoque, los tenedores de bonos cuya deuda se cancele o se convierta como parte de un rescate bancario recibirán en primer lugar derechos provisionales, en lugar de acciones del banco rescatado.
Estos derechos, conocidos como PROPP, son un derecho provisional que posteriormente se convertirá en acciones reales del banco recapitalizado, una vez que los reguladores hayan calculado exactamente cuánto se debe a cada acreedor.
“La novedad clave es la introducción de un enfoque alternativo al bail-in (rescate interno), en el que los acreedores afectados reciben derechos de participación contingentes no transferibles”, afirmó el BoE en un comunicado.
El banco central recibió una “carta de no intervención” de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por su sigla en inglés) de Estados Unidos (EU), lo que le proporcionó una “garantía adicional” de que las autoridades estadounidenses no recomendarían medidas coercitivas si un banco en quiebra utilizara el nuevo mecanismo de PROPP sin estar registrado en virtud de la Ley de Valores de EU.
Paul Atkins, presidente de la SEC de EU, declaró el viernes que había ordenado a su personal que redactara una norma que eximiera a los bancos de la obligación de registrar ante la SEC los valores ofrecidos y vendidos como parte de un rescate mediante recapitalización interna en el extranjero.
La legislación estadounidense en materia de valores se aplica siempre que los tenedores de bonos tengan su sede en EU, independientemente de dónde tenga su sede el banco.
La carta de no intervención y la propuesta de modificación normativa abordan la preocupación de que la emisión de nuevas acciones a dichos tenedores de bonos sin la aprobación de la SEC pudiera infringir la normativa estadounidense, un problema identificado por primera vez durante la quiebra de Credit Suisse en el 2023.
Atkins afirmó que aportar claridad normativa era una prioridad, señalando que los rescates internos son, por naturaleza, operaciones de emergencia que a menudo deben completarse en un solo fin de semana.
El BoE y el gobierno del Reino Unido, tras la crisis del 2008, establecieron mecanismos de resolución bancaria, incluyendo el bail-in para asegurar que los inversionistas absorban pérdidas en lugar de fondos públicos. Las reformas recientes, anunciadas en el 2025, se enfocan en la simplificación regulatoria y la estabilidad a largo plazo.