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Sector Financiero

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El Banco de Inglaterra sube sus tasas por primera vez desde 2023; advierte de posibles nuevas alzas

El Banco de Inglaterra subió las tasas de interés por primera vez en más de tres años y advirtió de que probablemente habría al menos otro aumento si continúa el conflicto entre Estados Unidos e Irán, iniciando una senda que sus principales homólogos ya han emprendido.

Foto: Archivo

El Banco de Inglaterra subió este jueves las tasas de interés por primera vez en más de tres años y advirtió de que probablemente habría al menos otro aumento si continúa el conflicto entre Estados Unidos e Irán, iniciando una senda que sus principales homólogos ya han emprendido.

La inflación británica probablemente alcanzará alrededor del 5% a mediados del próximo año, señaló el Banco de Inglaterra, más del doble de su objetivo, lo que supone un revés para el nuevo primer ministro, Andy Burnham, que ha tratado de aliviar las presiones del costo de vida.

Aunque hasta ahora había pocos indicios de una aceleración de la inflación fuera de los sectores directamente afectados por el encarecimiento de la energía, el Banco de Inglaterra dijo que la magnitud de las presiones inflacionarias que se avecinan tras meses de elevados precios energéticos exigía subir las tasas ahora.

"La subida de hoy no debe interpretarse como la primera de una larga e inevitable serie de alzas. Pero, a menos que se resuelva el conflicto en Oriente Medio, tampoco parece probable que sea la última", dijo el gobernador, Andrew Bailey.

El Comité de Política Monetaria del banco central votó por 8 a 1 a favor de elevar las tasas del 3.75% al 4%, pero, a diferencia de lo previsto en una encuesta de Reuters, el voto discrepante no fue de un miembro que quisiera mantenerlas sin cambios, sino de uno que propugnaba un aumento mayor.

Catherine Mann, quien dijo el mes pasado que el Banco de Inglaterra había tardado en tranquilizar a los mercados sobre su capacidad para controlar la inflación, votó a favor de una subida de medio punto porcentual, hasta el 4.25 por ciento.

Miembros discrepan sobre magnitud probable de las próximas alzas

En las actas de la decisión de noviembre, Mann expresó su preocupación por los "riesgos inflacionarios no lineales", después de que la inflación de los precios al consumidor subiera al 3.5% en septiembre, algo que consideraba un posible detonante de una pérdida de confianza en el banco central.

En meses anteriores, Bailey había sostenido que el Banco de Inglaterra podía tomarse su tiempo antes de decidir una subida de tasas, ya que al inicio del conflicto estas eran más altas que las de otros bancos centrales y los inversionistas habían esperado previamente que las recortara este año.

Antes de la decisión de este jueves, tanto los inversionistas como los mercados financieros daban casi por seguro que habría una subida de tasas este mes. Pero los mercados financieros también descontaban tres aumentos de un cuarto de punto porcentual para 2027, más de lo que la mayoría de los economistas considera probable.

Bailey dijo que esas diferencias reflejaban que los mercados financieros incorporaban riesgos de baja probabilidad, pero gran impacto, de un nuevo y pronunciado encarecimiento de la energía, mientras que las expectativas de los economistas se basaban en el escenario más probable, con un menor endurecimiento monetario adicional.

"Si no hay novedades que atenúen los riesgos de presiones inflacionarias, veo argumentos a favor de una nueva subida de tasas", dijo en las actas de política monetaria.

La vicegobernadora Clare Lombardelli señaló que probablemente sería necesaria otra subida de tasas a corto plazo.

La miembro externa del comité Megan Greene y el economista jefe Huw Pill —que, al igual que Mann, habían votado a favor de una subida de tasas en septiembre— hablaron de la necesidad de un "mayor endurecimiento" y de "alzas adicionales", respectivamente.

Los miembros del comité Swati Dhingra y Alan Taylor —que anteriormente se habían mostrado reacios a subir las tasas— dijeron que necesitarían indicios más sólidos de efectos de segunda ronda antes de respaldar un mayor endurecimiento monetario.

El BoE prevé mayor crecimiento y más inflación

En su previsión central de crecimiento e inflación, el Banco de Inglaterra revisó al alza sus expectativas de crecimiento para este año y el próximo, al 1.6% y al 1.3%, respectivamente, cifras notablemente superiores a las que pronosticó la semana pasada la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Gobierno británico.

La revisión al alza se produce tras los sólidos datos oficiales de este año, y el Banco de Inglaterra atribuyó parte de esa fortaleza al gasto en inteligencia artificial y a un pequeño impulso temporal derivado del presupuesto anual que presentó la semana pasada el ministro de Finanzas, John Healey.

Sin embargo, prevé ahora que la inflación alcance un máximo del 4.8% en promedio en el segundo trimestre del próximo año. En un escenario más adverso, en el que los precios del petróleo alcancen un máximo de unos 130 dólares por barril, frente a los cerca de 100 dólares actuales, la inflación llegaría al 6.2% en el tercer trimestre de 2027.

En el escenario central, no se prevé que la inflación vuelva al 2% hasta el tercer trimestre de 2028, seis meses después de lo que pronosticó el Banco de Inglaterra en julio, cuando las previsiones se elaboraron durante una tregua en el conflicto entre Estados Unidos e Irán que había reducido los costos de la energía.

Descontados la inflación y los impuestos, se prevé que los ingresos laborales de los hogares británicos caigan tanto este año como el próximo, señaló el Banco de Inglaterra.

El presupuesto anual de Healey reduciría la inflación en 0.25 puntos porcentuales en su nivel máximo, pero la elevaría más adelante, cuando expiren las ayudas temporales para afrontar el costo de vida, añadió el banco central.

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